Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

La ganancia del capital y la inflación

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Según un enfoque muy difundido en la izquierda y el progresismo, una de las principales causas de la inflación en Argentina es el aumento de las ganancias del capital “concentrado”. Como botón de muestra: en un periódico marxista se sostiene que en buena medida la inflación se debe a las empresas “que remarcan en función de aumentar sus ganancias impunemente”. En otra publicación, también marxista, se afirma que “la inflación se explica porque los grandes grupos monopólicos de la alimentación…, de productos de limpieza o tocador… de agua y bebidas… junto con las cadenas de hipermercados… aumentan abusivamente y a su voluntad los precios”. Un referente del campo nacional y popular, por su parte, afirma que la inflación se debe a grupos económicos concentrados que, a partir del gobierno de Macri, aumentan los precios para incrementar sus ganancias.  

Las citas se pueden multiplicar. Lo importante es que estamos ante una inversión del argumento, más tradicional, que dice que la inflación se debe al aumento de salarios. Ahora el discurso es “no son los salarios, sino las ganancias las que empujan hacia arriba los precios”.  

Ganancias, salarios, teoría del valor y precios en Smith

La primera cuestión a discutir es desde qué teoría del valor se analiza la relación entre salarios, ganancias y precios. Cuestión que nos lleva a una de las discusiones fundamentales de la Economía Clásica. A fin de clarificar las posiciones, recordemos que Adam Smith mantuvo, de hecho, dos enfoques sobre la teoría del valor trabajo en el sistema capitalista. Por un lado, afirmó que el valor agregado es generado por el obrero, y se descompone en salarios y ganancias (dejamos de lado ahora la renta de la tierra). Por ejemplo, escribe: “…el valor que el trabajador añade a los materiales se resuelve en dos partes; una de ellas paga el salario de los obreros, y la otra las ganancias del empresario, sobre el fondo entero de materiales y salarios que adelanta” (Smith, 19889, p. 48). Lo cual nos lleva a una teoría de la explotación del trabajo. En otro pasaje: “En esas condiciones [capitalismo] el producto íntegro del trabajo no siempre pertenece al trabajador; ha de compartirlo en la mayor parte de los casos con el propietario del capital que lo emplea” (p. 49; ibid.). Más adelante: “El patrón participa en el producto del trabajo de sus operarios, o en el valor que el trabajo incorpora a los materiales, y en esta participación consiste su beneficio” (p. 64).

O sea, Smith se da cuenta de que en el capitalismo, y a diferencia de lo que ocurre en la producción simple de mercancías, se intercambia más trabajo por menos trabajo (véase Marx, 1975, pp. 74-75, t.1). Así, el trabajo empleado en la producción de X y el trabajo adquirido con X no coinciden. La ganancia es un plus que recibe el capitalista (y la renta un plus que recibe el propietario de la tierra).   

Sin embargo, a partir de aquí, y dada la presencia de la ganancia, Smith saca la conclusión de que la ley del valor trabajo no se aplica en la sociedad capitalista: “La cantidad de trabajo que se gasta comúnmente en adquirir o producir una mercancía no es la única circunstancia que regula la cantidad susceptible de adquirirse con ella, permutarse o cambiarse. Evidentemente hay una cantidad adicional que corresponde a los beneficios del capital…” (p. 49; Smith, 1989, énfasis agregado).

De esta manera produce un deslizamiento desde la idea de que el precio de una mercancía se divide, o resuelve, en salario, ganancia y renta, a la idea de que se compone de salario, ganancia y renta. Destacamos que en el primer caso el precio está determinado por el tiempo de trabajo empleado en la producción, y se divide en salario, ganancia (y renta, cuando corresponde). En este caso, si una parte aumenta, la otra, o las otras, deben disminuir. En consecuencia, la oposición entre las clases sociales (obreros, capitalistas y terratenientes), al nivel de la distribución, es más aguda. En cambio, si decimos que el precio se compone de la suma del salario, ganancia y renta, la oposición es mucho menos aguda; y si sube algún componente, aumenta el precio. En este segundo escenario, además, salario, ganancia y renta son partes originarias, con orígenes diversos.

Smith superpone las dos concepciones. Por ejemplo, escribe: “En toda sociedad, pues, el precio de cualquier mercancía se resuelve en una u otra de esas partes, o en las tres al mismo tiempo…” (p. 50). Pero pocas líneas más abajo sostiene, como si fuera lo mismo: “Estas tres partes… integran, al parecer, el precio total del grano”. Incluso el título de este capítulo VI es “Sobre los elementos componentes del precio de las mercancías”. La misma confusión se advierte en la p. 51: por un lado afirma que el valor anual del producto de una nación “se reduce necesariamente a esas tres porciones” (salario, beneficio y renta). Pero en seguida afirma que “salarios, beneficio y renta son las tres fuentes originarias de toda clase de renta y de todo valor de cambio” (pp. 51-2). También en el capítulo VII sostiene que el precio “natural” –en torno al que oscilan los precios de mercado- se compone de la suma de las “tasas naturales” de los salarios, beneficio y renta (véase p. 54). Pero esto significa que “(e)l precio natural varía con la tasa natural de cada una de sus partes componentes: salarios, beneficio y renta” (p. 61).

Por eso en Teorías… Marx señala que Smith, después de explicar la naturaleza de la plusvalía y el valor, presenta “el capital y la tierra como fuentes independientes del valor de cambio” (Marx, 1975, p. 80, t. 1). Más adelante, Marx escribe: “Adam Smith explica primero que el valor de cambio se resuelve en cierta cantidad de trabajo, y que después de deducir las materias primas, etcétera, el valor contenido en el valor de cambio se resuelve en la parte del trabajo que se paga al trabajador y en la parte que no se le paga, compuesta de ganancia y renta del suelo…. Después de demostrar esto, da media vuelta de repente y en lugar de resolver el valor de cambio en salarios, ganancias y renta del suelo, declara que estos son los elementos que constituyen el valor de cambio, los convierte en valores de cambio independientes que constituyen el valor de cambio del producto; constituye el valor de cambio de la mercancía con los valores de los salarios, la ganancia y la renta del suelo, que se determinan independientemente y por separado. En lugar de tener su fuente en el valor, se convierten en la fuente de este” (pp. 184-5, t. 2, ibid.). Pero entonces, Smith debe preguntarse cómo se determinan esos valores primarios. Para responder a esta pregunta, dice que la ganancia y la renta están constituidas por sus “tasas naturales”; también el salario lo supone a “su tasa natural”. Esto es, plantea Marx, Smith adopta el punto de vista del capitalista, para el cual la tasa de ganancia le aparece como “dada” (por oferta y demanda se determina una tasa media de ganancia que se considera normal). Lo mismo se puede decir del salario (pp. 186-7, ibid.). Pero el mismo Smith es consciente de que cuando la oferta y la demanda se igualan, no explican nada.

Precios como suma de partes y teoría neoclásica

La tesis de que el precio es el resultado de la suma de partes induce a una teoría del valor por el costo de producción. En su desarrollo, y como señaló Dobb (1975), lleva a la teoría neoclásica de los precios: el precio de la mercancía X está determinado por “el costo del servicio trabajo, el costo del servicio del capital y el costo del servicio de la tierra”. Así, la distribución de ingresos entre las clases sociales se reduce a una cuestión de los precios de los “servicios productivos” que concurren a la formación del producto. Cada “factor” obtiene el equivalente a lo que contribuyó. Una bonita manera de disimular la explotación del trabajo asalariado.

Por otra parte, una consecuencia de esta concepción del valor como agregación de partes con diferente origen es que un aumento de los salarios, o de las ganancias, provoca el aumento de los precios. Es la concepción que sostiene al día de hoy la Economía vulgar.

La crítica de Ricardo

 A diferencia de Smith, Ricardo basó su teoría en la determinación del valor de las mercancías por el tiempo de trabajo necesario para producirlas. Refiriéndose a los bienes reproducibles con trabajo, sostiene que sus valores de cambio dependen “casi exclusivamente” de la cantidad de trabajo empleada en producirlos. Y a diferencia de Smith plantea que ese principio se aplica no solo a la sociedad de productores simples de mercancías (donde no hay trabajo asalariado) sino también a la sociedad capitalista.

Con este enfoque, demuestra que la variación de los salarios no afecta el nivel general de los precios: dado que la única fuente del valor es el trabajo humano, si aumentan los salarios disminuyen las ganancias, sin que tenga que alterarse el nivel general de los precios (supuesto que el valor del dinero permanezca constante). Por lo tanto, la suba general de precios, en el largo plazo, solo ocurre por desvalorización del dinero, según aumenta la productividad en la rama que produce oro (no discutimos ahora la aceptación de Ricardo de la teoría cuantitativa del dinero).

En cualquier caso, y dada la estabilidad del valor del oro, el aumento de los salarios provoca un aumento de los precios en las industrias que emplean más mano de obra, en relación al promedio; y una caída de los precios en las industrias que emplean más capital, en relación al promedio. Esta adecuación se impone por competencia, y por la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia entre las diferentes ramas.  

En los Principios… Ricardo escribe: “…. Adam Smith, y todos los autores que siguieron sus pasos, han sostenido… que un aumento en el precio de la mano de obra iría seguido uniformemente por un aumento en el precio de todos los bienes. Espero haber logrado demostrar que dicha opinión no tiene fundamento, y que aumentarían tan solo aquellos bienes para los cuales se empleó menos capital fijo que el requerido en el patrón que sirvió para estimar el precio, y que todos cuantos absorbieron más capital fijo bajarán positivamente el precio al aumentar los salarios. Al contrario, si los salarios bajan, únicamente bajarán aquellos bienes en cuya producción se utilizó, en proporción, menos capital fijo que en el medio o patrón que sirvió de base a la estimación del precio; todos los que absorbieron más capital fijo subirán positivamente de precio” (p. 35). Marx compartió esta crítica a Smith.          

El aumento de ganancias no explica la inflación

El aumento de las ganancias no puede explicar un proceso inflacionario. Sostener tal cosa es recaer en la tesis de Smith, que desarrolló y profundizó luego la Economía neoclásica. En su versión estándar, esta última dice que los precios se determinan por un mark-up (o recargo) sobre los costos variables (salarios + materias primas), dividido por la productividad (véase los manuales habituales de Macroeconomía). En este enfoque el margen (o ganancia) y los salarios aparecen como factores independientes. Pero en este planteo no hay teoría que explique el porqué del margen, o beneficio; este simplemente aparece, como imposición de mercado. El contenido “conciliador” de este enfoque –el valor agregado no tiene una única fuente, el trabajo- apenas se disimula. Es preocupante que gente que se considera marxista “compre” semejante vulgata.

Puja distributiva, inflación y dinero

Como señaló Ricardo, en la medida en que el dinero conserve su valor, los aumentos de salarios, o de ganancias, no provocan el incremento del nivel general de precios. Por eso, empíricamente, no se advierte que haya una relación del tipo “aumento de las ganancias → aumento de los precios”. Por ejemplo, en los años 1970, en los países capitalistas adelantados, las ganancias permanecieron débiles en tanto la inflación fue elevada. Pero desde inicios de los 1980 las ganancias se recuperaron y la inflación bajó. En Argentina, en los 1980 las ganancias se mantuvieron relativamente bajas, en tanto hubo elevada inflación. En los 1990 las ganancias se recuperaron, y la inflación disminuyó notoriamente.

Para explicar entonces estas evoluciones debería abandonarse la tesis del precio como suma de partes. El punto de partida del análisis debe ser la ley del valor y cómo el valor agregado por el trabajo se distribuye entre salarios y ganancias (y rentas). Y para abordar teóricamente el fenómeno en su pureza, hay que suponer estable el valor del equivalente general (esto es, del dinero). La variación del valor del dinero –en el caso de inflación, su depreciación- es un factor a introducir a posteriori en el análisis. Por otra parte, no hay manera de que variaciones relativas de salarios y ganancias expliquen depreciaciones del dinero del orden del 50% anual, o más, como ocurre en regímenes de alta inflación. Más en general, en la mayor parte de los países capitalistas los salarios y ganancias varían –y muchas veces de manera pronunciada- sin que esas variaciones se traduzcan en aceleraciones de la inflación como las que vemos en Argentina.

Para entender entonces estas diferencias hay que incorporar la especificidad del régimen monetario vigente en la coyuntura específica. Por caso, la diferencia entre las presiones deflacionarias que se registran durante una recesión, o depresión, en el marco de un régimen de patrón oro (o de convertibilidad a una moneda fuerte) y la estanflación que puede ocurrir bajo un régimen de alta emisión, no se explican por las diferencias en la presión de las ganancias (o de los salarios), sino por las condiciones muy distintas en que opera el dinero (equivalente general, encarnación del valor).

Por supuesto, una vez iniciada una dinámica altamente inflacionaria –como son las desatadas por corridas cambiarias y profundas devaluaciones de la moneda- la lucha de clases en torno a la distribución del ingreso puede agudizarse: a los aumentos de precios le siguen intentos de los trabajadores o sus sindicatos de recuperación de los salarios, lo que desata nuevas subas de precios y devaluaciones, que a su vez llevan a la agudización de la pelea obrera. Pero en este caso se trata de la expresión monetaria de una agudización de la lucha de clases, dado ese régimen monetario y cambiario específico. No tiene sentido, en ese marco, decir que la inflación se debe al aumento de las ganancias, o de los salarios.

Para terminar, no estamos ante minucias. Sostener que los precios se forman por agregación de partes –y que la inflación ocurre porque aumentan las ganancias- es caer en la Economía vulgar, que es lo opuesto a la ciencia. Pero si no hay ciencia el discurso está condenado a moverse por la superficie de los fenómenos y la crítica pierde su filo. ¿Por qué entonces este empeño de tantos socialistas por emular esta Economía ramplona y apologética?     

Textos citados:

Dobb, M. (1975): Teorías del valor y de la distribución desde Adam Smith. Ideología y teoría económica, México, Siglo XXI.

Marx, K. (1975): Teorías de la plusvalía, Buenos Aires, Cartago.

Ricardo, D. (1985): Principios de Economía Política y tributación, México, FCE.

Smith, A. (1989): Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, México, FCE.

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1WAUdIsTXNev4U9diBiHkaHMpn2Gp47UtoESiDGShV-I/edit?usp=sharing

Written by rolandoastarita

22/06/2022 a 13:27

Publicado en General

18 respuestas

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  1. Hola Rolando.

    En la nota no hay mención respecto a la invación de Rusia a Ucrania, por lo tanto entiendo que no sería un factor que influya en el aumento de precios. Meciono esto porque algunos sostienen que la guerra estaría influenciando en la suba de precios.

    Por otro lado, también he visto que apelan a que en varias partes se están dando procesos inflacionarios como en Estados Unidos.

    Tiene alguna opinión al respecto?

    Gracias.

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    Roberto

    22/06/2022 at 14:02

    • No menciono la invasión rusa a Ucrania porque no es el tema al que está dedicado la nota. El objetivo de la entrada es discutir una explicación específica de por qué la inflación, a saber, la que dice que el aumento de las ganancias provoca el aumento de precios. Hay muchas otras notas en el blog dedicadas a la inflación y sus diversas causas o teorías que buscan explicarla. Por ejemplo, https://rolandoastarita.blog/2021/12/01/inflacion-y-discusiones-en-teoria-monetaria-1/ y las notas que le siguen.

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      rolandoastarita

      22/06/2022 at 14:46

    • Ah ahora comprendo.

      Sí, he leido algunas de sus notas anteriores, aunque estas que mencionas no las leí, por lo que voy a seguir con estas notas. También vi el video en el canal de youtube de hace unos meses sobre el tema.

      Respecto a la invasión rusa a Ucrania, no sé si hay alguna nota (y si la hay no la vi) refiriendose al tema de si la misma profundiza o no el alza de precios como sostienen algunos.

      Muchas gracias.

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      Roberto

      23/06/2022 at 10:00

  2. Tema muy interesante, y de actualidad, ahora mismo no solo en argentina. Coincido en general con la nota pero me queda alguna duda. Se entiende que bajo dinámica altamente inflacionaria, los trabajadores resistan la baja real de los salarios. Pero la pregunta es: ¿mediante qué mecanismos los capitalistas pueden anular la recomposición real de los salarios subiendo los precios? Si rigen precios de producción los aumentos o caídas salariales deben modificar los precios relativos, pero no el nivel general. Y si este se modifica será por otra razón: por variaciones en la productividad del trabajo o en el valor del dinero. ¿Se trata entonces de un contexto histórico específico transitorio en que la solidaridad de clase capitalista se impone de alguna manera sobre la competencia de capitales? ¿Por qué ocurriría esto? ¿Esto implica hasta cierto punto que la ley del valor pierde fuerza o que opera de manera distinta a lo habitual? 🤔

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    luisgac

    22/06/2022 at 18:23

  3. Gracias por la respuesta Rolando. Había leído esa serie de entradas en su momento, pero voy a volver a leerlas. Un saludo.

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    luisgac

    24/06/2022 at 18:30

  4. Buenas noches profesor Astarita.
    Soy Postkeynesiano y me estoy preparando para enfrentarme con los monetaristas y los marxistas, entre otros.
    Quisiera hacerle una breve consulta sobre su nota «Críticas alternativas al monetarismo» del año 2020.
    La consulta es sobre el último párrafo y es la siguiente:
    ¿Usted acepta la ecuación cuantitativa de Fisher MV = PT pero la interpreta como una ecuación de los determinantes de la cantidad de dinero M = PT/V, no? Esto es, P, T y V determinan a M.
    Aquí le envío el párrafo en el que baso mi consulta.
    Muchas gracias por su atención y saludos.

    «En oposición a los enfoques superficialmente “heterodoxos”, la crítica de Marx va a la base, a la teoría del valor, y al concepto de dinero que deriva de ella. Las diferencias en la teoría del valor no pueden no expresarse en las concepciones monetarias, como señalaba Marx en referencia a la teoría monetaria de Ricardo. Y en este respecto, es significativo que la ecuación MV = PT la encontramos, de hecho, en el capítulo 3 del tomo 1 de El Capital. Pero las vinculaciones no tienen nada que ver con la teoría cuantitativa, sea cual sea la versión de esta. En Marx los precios de las mercancías y el valor del dinero no se establecen en el mercado por alguna suerte de comparación, o confrontación entre oferta (mercancías) y demanda (cantidad de dinero). Por el contrario, las mercancías salen a la venta con un precio tentativo (determinado por los costos de producción más una tasa de ganancia), y el dinero llega al mercado encarnando valor. Por eso, dados los precios, dado el valor que encarna el dinero, y dada la velocidad de circulación (que depende crucialmente de la velocidad de rotación del capital, y del grado de monetización de los instrumentos de crédito) solo circula la cantidad de dinero que es necesaria. El resto se atesora. Pero si esto es así, el edificio de la teoría cuantitativa, sea en versión “clásica” o “moderna”, no se sostiene. Y con ello se disipa, al menos teóricamente, la mistificación del dinero a la que nos tiene acostumbrados la economía burguesa, sea en sus variantes keynesianas, u “ortodoxas monetaristas”.»

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    Cristian Hernán Páez

    26/06/2022 at 20:27

    • Efectivamente, interpretaste bien lo que escribí. La ecuación de Fisher, de hecho, es la misma que encontramos en el cap. 3 del tomo 1 de El Capital, aunque «en palabras». La diferencia fundamental está entonces en la relación entre las variables. Agrego que esta observación sobre la ecuación de Fisher creo haberla leído en Joan Robinson (pero no recuerdo dónde). JR no se refiere a la posición de Marx, pero sí dice que si escribimos la ecuación M = 1/V PT y la interpretamos como se hace comúnmente con una ecuación (el lado izquierdo, en este caso M, es la variable determinada por el lado derecho) la ecuación adquiere un significado muy distinto del que le dan los defensores de la teoría cuantitativa.

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      rolandoastarita

      27/06/2022 at 10:17

    • Buenos días profesor Astarita.
      Muchisimas gracias por confirmar mi hipótesis.
      Entonces, los marxistas y los monetaristas fisherianos cometen el mismo error: descuidar el papel de la tasa de interés en la ecuación cuantitativa MV = PT.
      ¿Donde está en esta ecuación la tasa de interés que controlaba el Banco de Inglaterra (la Bank Rate) durante los escritos de Marx?
      Como destaca el formidable Keynes en la TG:
      “Y, de cualquier manera, el término “velocidad-ingreso del dinero” [la k de Cambridge o su inversa la V de Fisher] lleva implícita la sugestión engañosa de un supuesto en favor de que la demanda de dinero en conjunto sea proporcional o tenga determinada relación con los ingresos, siendo así que este supuesto debería aplicarse, como veremos, solamente a una parte de las disponibilidades del público en efectivo; y como resultado de ello descuida el papel que corresponde a la tasa de interés” (Keynes, 1936/2012, p. 197).
      Es cierto, como usted dice en su libro que Keynes (al igual que Fisher) supone que M esta fijada exógenamente por el BC. Pero este error ya fue solucionado por Kaldor al demostrar que el BoE lo que fijaba exogenamente era la Bank Rate.
      De todos modos, el problema de la MV = PT es que descuida la tasa de interés que controla el Banco Central, así que se trata de una ecuación que siempre se verifica ex-post y por este motivo puede ser interpretada tanto como P=MV/T (monetaristas) como por M=PT/V (marxistas). Pero al «descuidar» la tasa de interés que controla el BC, esta ecuación carece de todo poder explicativo.
      Gracias por su respuesta. Más adelante, cuando termine de ver toda la teoría monetaria marxista me contactaré con usted.
      Saludos y que tenga un buen día.

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      Cristian Hernán Páez

      27/06/2022 at 11:38

    • El control de la tasa de interés por parte de los bancos centrales, según el mainstream (nuevos keynesianos e inflation targeting) influye en los precios a través de la demanda. El enfoque es neoclásico (expectativas racionales, individuos que optimizan, etcétera) pero no ponen el acento en el control de la masa monetaria, como recomendaba Friedman. El enfoque de Marx no tiene que ver con esto. En el enfoque de Marx la influencia de la tasa de interés está incorporada al análisis del ciclo económico. Influye esencialmente en la velocidad de circulación (V está condicionada al ciclo). Puede verse en su análisis de la crisis monetaria de 1847. La suba de la tasa de interés en momentos de crisis, y la caída de los precios de los activos y mercancías son fenómenos registrados y explicados en este análisis. En este sentido el enfoque de Marx es muy distinto al de Keynes, pero esto no se advierte en la ecuación monetaria, sino en el rol que cada uno hace cumplir a la tasa de interés en el ciclo económico. En Marx la tasa de interés es pro-cíclica (con retardo) e incide solo parcialmente en la acumulación del capital (determinada esta por la rentabilidad del capital). La incidencia de la tasa en los precios entonces exige un debate particular sobre el régimen monetario (por caso, patrón oro, patrón cambio oro, inconvertibilidad) que Marx hace, parcialmente, en su crítica a la Banking Act. Es infantil pretender refutar la teoría monetaria de Marx centrándose solo en la similitud formal con la ecuación de Fisher.

      En Keynes, en cambio el razonamiento es: a) aumenta la masa monetaria (exógena) y baja la tasa de interés, dada una cierta preferencia por la liquidez; b) la disminución de la tasa aumenta la inversión, dada cierta eficiencia marginal del capital; c) el aumento de la inversión genera un aumento del ingreso, por multiplicador; d) aumenta la demanda; e) los precios se modifican según la elasticidad demanda. La incidencia en precios dependerá entonces de varias elasticidades: la que relaciona el aumento de los precios con el aumento de la demanda; la que relaciona el aumento de los salarios con el aumento de la demanda; la que relaciona el aumento del producto con el aumento de la demanda (medida en salarios). De ahí que con pleno empleo el aumento de la oferta monetaria termina en aumento de precios (pero no si hay capacidad ociosa).

      Señalo estos factores para que mostrar que la relación entre masa monetaria, tasa de interés y precios en Keynes es bastante más compleja que cualquier cosa que pueda registrar la ecuación de Fisher. Y la discusión del marxismo sobre la tasa de interés y su rol en la determinación de los precios también es mucho más compleja que lo que pueda registrar la ecuación F.

      Agrego que Marx consideraba que gran parte de la creación monetaria era endógena (acordaba en esto con la escuela de la banking). En Keynes es exógena, aunque su admisión (después de publicada la TG) del motivo de demanda de dinero por financiamiento llevaba a resaltar el rol de la generación endógena de dinero (que desarrollarían luego los PK). Lo planteo para mostrar, una vez más, que el debate es un poco más complejo que decir «Marx no metió el rol de la tasa de interés en la teoría monetaria que presentó en el capítulo 3 de El capital».

      Agrego, además, que en Keynes la tasa de interés no está determinada. En «Keynes…» presento esta crítica que se le ha hecho (Garegnani, por ejemplo), y no encuentro respondida por los keynesianos. Es que la demanda de dinero por motivo especulativo, en Keynes, depende de cómo piensan los tenedores de dinero que evolucionará la tasa de interés y de qué tasa consideran «normal». Pero esto introduce una fuerte indeterminación en la teoría. Por ejemplo, si se supone que las tasas de interés esperadas tenderán a moverse en paralelo con las tasas actuales, aunque sea con un retraso temporal, la principal razón que considera Keynes para hablar de una demanda de dinero elástica a la tasa de interés -por la diferencia entre la tasa de interés actual y la esperada- no se sostiene. Por ejemplo, si un descenso de la tasa de interés modifica la idea de cuál es la tasa de interés «normal».

      Por otra parte, y como señala Garegnani, la determinación de la tasa de interés por las curvas de oferta y demanda tiene serios problemas en tanto se admita que las variaciones de la oferta también pueden cambiar las expectativas acerca de la futura tasa de interés (con lo cual las curvas de oferta y demanda de dinero pasarían a ser interdependientes).

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      rolandoastarita

      27/06/2022 at 12:52

    • Buenas tardes profesor Astarita.
      Antes de responder a cada uno de sus puntos quisiera hacerle algunas consultas:
      1) ¿Hasta cuando tengo tiempo de responder sus planteos?. Es decir, hasta cuando están abiertos los comentarios en este artículo?
      2) ¿Tiene usted algún trabajo o nota sobre Marx y la Bank Rate del BoE?
      3) ¿Puede recomendarme algún trabajo sobre Marx y las tasas de interés que usted apruebe?
      Muchas gracias y saludos.

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      Cristian Hernán Páez

      18/07/2022 at 18:39

    • No hay límite de tiempo, pero sí de espacios. Son Comentarios, no artículos. Digamos que unas 10 o 15 líneas. En algunas entradas referidas a la teoría monetaria de Marx, y creo que también al ciclo, me referí a la teoría del interés de Marx. Pero me basé solo en escritos de Marx, no de comentaristas. Sobre el BoE lo mencioné por las críticas de Marx al Acta bancaria (inspirada por Ricardo). Creo recordar, por ejemplo, en la nota sobre la crisis de 1847.

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      rolandoastarita

      18/07/2022 at 18:54

    • Gracias profesor.
      Más allá de las diferencias irreconciliables entre PKs y Marxistas, quiero decirle que tengo un gran respeto por su trabajo. Sólo son diferencias de enfoque.
      Gracias a su libro de Keynes… conocí a Ulrich Bindseil (2004a,b) quien adhiere a varias ideas de los Pks.
      Saludos y hasta la próxima.

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      Cristian Hernán Páez

      18/07/2022 at 19:04

    • Buenas tardes profesor Astarita.
      Por si le interesa le dejo este paper oficial del Banco de Inglaterra (1999).

      «The Monetary Policy Committee (MPC) sets the short-term interest rate at which the Bank of England deals with the money markets. Decisions about that official interest rate affect economic activity and inflation through several channels, which are known collectively as the ‘transmission mechanism’ of monetary policy.»

      El gráfico de la p. 161 resume el mecanismo de transmisión de la política monetaria.
      Este paper sirve para aniquilar a los monetaristas quienes erróneamente creen que la inflación se determina en el mercado monetario a partir de la confrontación entre la oferta y la demanda de dinero.
      También sirve para ver que la crítica de Marx a la TCD se quedó muy corta. Marx escribió sus trabajos en el siglo XIX. Durante este siglo tenemos el periodo de inconvertibilidad (1797-1821)
      y el resto tenemos el Patrón Oro Clásico (POC). Durante la inconvertibilidad el BoE mantuvo fija su tasa de política monetaria (TPM) debido a las leyes de la usura. Durante el POC el BoE fijaba su TPM
      en función del tipo de cambio fijo entre el oro y la libra esterlina observando el ratio de cobertura entre las reservas de oro y sus pasivos monetarios.
      Los marxistas atacan a la TCD (P = MV/T) argumentando que se puede interpretar como M = PT/V, pero en los tiempos de Marx el BoE fijaba la tasa de interés de referencia (i) que no aparece
      en la MV = PT así que esta ecuación y cualquiera de sus interpretaciones deben ser descartadas.
      En definitiva, sólo los postkeynesianos (keynes, Kaldor y Moore) podemos derrotar a los monetaristas.
      Saludos y buenas tardes.

      https://www.bankofengland.co.uk/quarterly-bulletin/1999/q2/the-transmission-mechanism-of-monetary-policy

      https://www.bankofengland.co.uk/-/media/boe/files/quarterly-bulletin/1999/the-transmission-mechanism-of-monetary-policy

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      Cristian Hernán Páez

      20/07/2022 at 18:50

    • «Los marxistas atacan a la TCD (P = MV/T) argumentando que se puede interpretar como M = PT/V». He criticado en varias notas la teoría cuantitativa. Lo hice desde un enfoque inspirado en Marx. Nunca utilicé el argumento que usted dice que empleamos los marxistas para polemizar con la teoría cuantitativa. En cuanto a la tasa de interés, desde un enfoque marxista, influye en la velocidad del dinero y en el ciclo económico; pero no explica los movimientos de precios (por caso, por qué una crisis puede ser deflacionaria o inflacionaria).

      Por otra parte, no veo que la explicación keynesiana de la inflación (conflicto distributivo) constituya una alternativa superadora de la monetarista. El problema de fondo del enfoque postkeynesiano: una teoría de los precios (y en particular del beneficio) que hace agua.

      De todas maneras, no me interesa, y me desagrada, entrar competencias infantiles (y no carentes de pedantería), del tipo «somos los únicos que podemos derrotar a los otros», etc.

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      rolandoastarita

      20/07/2022 at 22:28

  5. Gracias por su trabajo profesor, espero que siempre siga escribiendo.

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    Juan José Hernández

    27/06/2022 at 00:20

  6. Hola Rolo
    Que pensas de este articulo?

    Sobre un problema planteado por David Harvey y los últimos capítulos del tomo III de El Capital, arriesgo una reflexión sin ánimo ni pretensión de verdad y coherencia. Durante una etapa primitiva del capital el metal actuaba como moneda de cambio y como reserva de valor y, por lo tanto, era posible el atesoramiento…….

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    matias

    27/07/2022 at 11:37

    • Hay algo que me llama la atención. Por qué «la mengua de la capacidad de expansión del plusvalor debiera ser causa de la deflación»? Siempre pensé que es el aumento de la capacidad de producción de plusvalor (relativo) lo que genera tendencias deflacionarias. Es decir, si suponemos constante el valor del dinero, el aumento de la productividad del trabajo debiera generar tanto una caída de los precios como un aumento del plusvalor relativo (suponiendo que aumenta la productividad en el sector II y que los salarios reales o bien permanecen constantes o aumentan en menor proporción que la productividad del trabajo en dicho sector). Luego ya sabemos que el rol del fiat money es justamente aportar la dosis de «inflación moderada» (tipo Taylor etc) que posibilite en un escenario ideal en que si los salarios crecen más que los precios lo hagan menos que la productividad, engrosándose así las ganancias de productividad del capital. Pero esa es otra cuestión. De hecho, yo observo que en Argentina, por lo menos, las tendencias inflacionarias surgen de «la mengua de la capacidad de expansión del plusvalor (relativo)»: la productividad parece estancada en el mejor de los casos. Y hoy, en mucha menor medida, en el mundo algo así está pasando. En estados unidos por ejemplo, a principios de año el empleo estaba creciendo más que el producto y los costos laborales unitarios estaban aumentando incluso con salarios reales a la baja. Por supuesto, no estoy diciendo que esto (los costos laborales) causan inflación, pero sí la causa la baja en la productividad laboral que corre pareja con la «la mengua de la capacidad de expansión del plusvalor».

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      luisgac

      29/07/2022 at 21:48


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