Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Revisionistas y renegados

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A raíz de la nota “Criterio religioso en debates de la izquierda” (aquí), un lector del blog observó, en un mensaje por Facebook, que mi crítica debió haberse extendido a Lenin por su uso del término “revisionista” aplicado a Bernstein.

Pues bien, estoy de acuerdo con el compañero: descalificar a alguien por “revisar” una teoría o afirmación establecida, es otra manera de ahogar el pensamiento crítico. Coincidiendo con este criterio, quisiera de todas maneras señalar que también calificaron a Bernstein de “revisionista” otros dirigentes socialistas, como Rosa Luxemburgo y Kautsky. En aquel momento se buscaba dejar en claro, ante la militancia de la Segunda Internacional, que Bernstein proponía modificar la línea política y la ideología del partido Socialdemócrata, que por otra parte habían posibilitado progresos reales en conciencia y organización del movimiento obrero.

Pero si ya en aquella época era cuestionable el uso del término –después de todo Bernstein decía que efectivamente había que revisar la teoría heredada, de manera que el cargo de revisionista perdía buena parte de efectividad-, en las décadas que siguieron la acusación se transformó en un verdadero lastre para el pensamiento dentro de la izquierda. En especial porque contribuyó a establecer el argumento de autoridad (“tengo razón porque lo que afirmo lo dijo X”) al interior de las organizaciones. Más precisamente, a establecerlo en un sentido dogmático. Subrayo que en sentido dogmático porque en muchas ocasiones es razonable aceptar el argumento de autoridad. Por ejemplo, cuando los médicos coinciden en el diagnóstico de un enfermo, es lógico que este lo acepte en base a la autoridad de los médicos en materia del cuerpo humano y su salud. Sin embargo, el principio de autoridad es muy perjudicial si invita a no comprobar el contenido de verdad de un determinado enunciado, cuando esa comprobación las personas pueden realizarla mediante indagación y razonamiento. En este caso estamos ante un criterio acientífico, que sofoca el desarrollo del pensamiento.

Una consecuencia del principio de autoridad en sentido dogmático es que muchos debates en la izquierda se desarrollan en base a “guerras de citas”. Lo he visto durante mi militancia en organizaciones trotskistas. Recuerdo, por caso, que un importante dirigente me decía que tenía reservada una cita de Trotsky que “liquidaba” (textual, liquidaba) un argumento de otro dirigente con el que mantenía una polémica. Recuerdo también que aquel debate se desarrollaba a través de un interminable cruce de citas, al punto que muchos pensaban (o pensábamos) que el estudio del marxismo pasaba, en buena medida, por la búsqueda de la cita adecuada para el caso que teníamos entre manos (la similitud con la forma de discutir de un abogado no es casualidad). En consecuencia, importaba más “ganar” una discusión, cita adecuada mediante, que encontrar la verdad científica.

Pero además, esto que he vivido en organizaciones trotskistas, se repite en otros ámbitos de la izquierda. Así, si Lenin dijo que las guerras entre las grandes potencias son inevitables en la era del imperialismo, pues bien, eso es verdad aunque hayan pasado siete décadas sin guerras entre las potencias. “Lo escribió Lenin, y con eso es suficiente”, nos viene a decir el “hombre de Partido”. Sin embargo, cualquier persona, con un mínimo de información y lógica, puede comprobar por sí misma el contenido de verdad de la afirmación del “hombre de Partido”. Por eso, en casos como este, el principio de autoridad solo se impone como mandato, como orden desde arriba.

Señalo también que, en buena medida, este criterio “de verdad” es similar al de los escolásticos. Es que los escolásticos se sometían a las autoridades de los grandes pensadores griegos y romanos, y de los Padres de la Iglesia, a tal punto que, incluso cuando arribaban a conclusiones originales, seguían citando a las “autoridades” para dar mayor peso a esas conclusiones. Por eso Hegel decía que dentro de la Iglesia el pensamiento estaba limitado y fundado en “una autoridad positiva”. Pero en esas circunstancias el pensamiento “no aparece como si partiese de sí mismo y tuviese en sí mismo su fundamento”, y termina siendo “un pensamiento ‘carente de sí mismo’ y dependiente de un contenido dado, la doctrina escolástica” (Lecciones sobre filosofía de la Historia, t. 3, p. 120, edición FCE, México). Es que al estar sujeto a esas “premisas absolutas”, no podía haber una idea pensante “en su libertad” (p. 121). Por eso, esa filosofía se apegaba a los dogmas de la Iglesia (véase p. 123). Traducido a términos actuales, la discusión en base a citas de autoridad solo sirve para potenciar el carácter dogmático de muchos de los “principios establecidos” en la izquierda.

Llegado a este punto, aprovecho para llamar la atención sobre otro calificativo que aparece con frecuencia en las polémicas de los partidos de izquierda. Se trata del término “renegado” (recordar a Lenin hablando del “renegado Kautsky”). El “renegar” –diccionario de María Moliner- se vincula con la idea de abjurar o apostatar, y se aplica en un sentido peyorativo para señalar a aquel que abandona una religión o unos ideales, y adhiere a otros. María Moliner también observa la conexión religiosa del término: “se aplicaba especialmente a la acción de pasarse de la religión cristiana a la mahometana”. Por eso, no es casual que se use en la izquierda contra “los enemigos del partido y tránsfugas diversos”. Con ello se está diciendo que es un pecado (“indudable resultado de la soberbia intelectual pequeñoburguesa del renegado X”) el abandonar alguna afirmación o enunciado establecido como “verdad indiscutible”, para adherir a otro.

En definitiva, hay que romper con estas ataduras mentales. No hay que tener miedo a decir lo que se piensa, y a poner todo lo que se nos ocurra bajo el examen crítico. No hay que achicarse por el uso de una terminología descalificadora (“revisionista”, “renegado”, más los calificativos “de clase”, etcétera) que se ha convertido en costumbre en muchas organizaciones. Todo militante de izquierda debería poner en práctica el “atrévete a pensar” (ver aquí); y anteponer a la “verdad de partido”, la verdad científicamente fundada (ver aquí). Forma parte del proceso de alcanzar una “idea en libertad”. La cual es indispensable para que la crítica sea efectivamente un arma de lucha y transformación social.

Descargar el documento: varios formatos siguiendo el link, opción Archivo/Descargar Como: Revisionistas y renegados

Written by rolandoastarita

19/04/2019 a 18:16

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12 comentarios

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  1. Un buen complemento de la nota sobre los criterios religiosos.

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    Carlos

    19/04/2019 at 18:39

  2. Hola, compa!!!                 No siempre puedo seguir en detalle tus artículos, ni siquiera los he leído todos. Puedo decirte que coincidimos en el tema de Venezuela.                 Con este en particular, coincido!!! Agrego otra palabrita que suele usarse y que detesto: “fundido/a”                  Abrazos!!                                        “Lairene” 

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    irenearagona

    20/04/2019 at 07:38

  3. Muy buen articulo Rolo.
    Al final del día me quedo con el método hipotético deductivo de falsación de la hipótesis (Karl Popper). Lo demás te lleva al camino opuesto de la Biblia y de los profetas que interpretaron correctamente (solo ellos) la verdad revelada en las Sagradas Escrituras. Asi la veo a Mercedes (Izquierda Socialista), y a otros cumpas dirigentes. como una pitonisa del Programa de Transicion.
    Ni hablar de los Stalinos convertidos al Kirchnerismo que para mi gusto son lo peor de lo peor!!!!

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    horacio camba

    20/04/2019 at 08:40

    • Tampoco es necesario pasarse a la falsación. Mejor dicho, es saludable apelar a la falsación (en última instancia, la falsación está contenida en el enfoque metodológico de Hegel, ver aquí), pero siendo conscientes de sus limitaciones. En este respecto, me parecen muy convenientes las observaciones que hace Sokal (en “Más allá de las imposturas intelectuales. Ciencia, filosofía y Cultura”) al método de Popper.

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      rolandoastarita

      20/04/2019 at 09:23

  4. Si observamos los crimenes de Stalin, el no castigo especialmente a los “infieles”, fascistas, burgueses o socialdemócratas, pero fue implacable hasta el exterminio con los ” herejes”, comunistas de diversas tendencias, trotskistas, bujarinistas, luxemburguistas. La inquisición católica también se concentraba en los herejes, quienes cuestionaba el dogma y la infalibilidad del papa/ secretario general.

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    Santiago

    20/04/2019 at 12:51

  5. buenas tardes Rolando,
    ¿Cómo calificaría usted la postura de los principales dirigentes socialdemócratas alemanes cuando votaron los créditos de guerra? ¿O cuándo reprimieron duramente a los socialistas revolucionarios alemanes, espartakistas?
    Saludos

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    Juan Trigo

    21/04/2019 at 13:18

    • La mayor parte de la dirección de la socialdemocracia alemana era una dirección burguesa (por su programa, estrategia). Por eso en 1919 respondieron a la revolución obrera como responde cualquier burgués: reprimiendo brutalmente a los revolucionarios.

      La dirección de la socialdemocracia alemana tiene la misma naturaleza que la dirección del socialismo francés, estadounidense, español, etcétera. O que la dirección de los partidos obreros tipo Laborismo británico, Solidaridad polaca o PT de Brasil.

      He discutido esto en varias notas. Por ejemplo, en la crítica a la táctica trotskista del entrismo (aquí, aquí, aquí, aquí). También, en un sentido más general aquí.

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      rolandoastarita

      21/04/2019 at 13:40

  6. Una pregunta, pero la izquierda es algo distinto del comunismo?

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    luismmm

    22/04/2019 at 17:24

  7. Hola rolando, excelente siempre tus aportaciones tanto económicas como en el plano de la ética -en este caso referente a las formas de discutir que debieran prevalecer en la izquierda-, en ese sentido creo que el dogmatismo verbal autoritario (“traidor”, “pequeño burgués”, poco “obrero” o similares) que se evidencian a menudo al interior de organizaciones politicas, tiende a demostrar quizas la nula argumentación o el vacío de contenido teorico para sustentar una crítica sensata -o recibirla- y en ese sentido quién grita más, quien vocifera el doble o quién humilla al otro es “mejor” en terminos de argumentación. Saco a colación aquello a propósito del “debate del siglo” entre Zizek y Peterson (se enteró de aquello?) algunos dando como ganador al slovenio aparentemente más por su particular forma de expresarse que por su contenido mismo.

    Saludos

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    Joan G.

    24/04/2019 at 19:49

  8. Buenos días.
    Por lo que he leído la idea de izquierda de derecha e izquierda viene de la revolución francesa. En la asamblea nacional francesa de 1789 los partidarios de la gran burguesía (girondinos), alto clero y nobleza se sentaban a la derecha del presidente de la asamblea; mientras los partidarios de los campesinos, pequeña burguesía y del incipiente proletariado, se sentaban a la izquierda.
    Aparte de esta precisión histórica, antes de que Marx y Engels plantearan el socialismo científico existieron y existían lo que ambos llamaron los socialistas utópicos (Fouirier, Sant Simon, Proudhon, etc.). Sin mencionar los movimientos anteriores en la revolución francesa (sans cullottes) y la inglesa del siglo XVI (los niveladores) y otros movimientos de siglos anteriores que se rebelaron contra la opulencia de la nobleza y el clero proclamando una sociedad más justa, de iguales (comunistas?).
    Hay, a mi parecer, dos tipos de izquierda, la llamada socialdemócrata o social-liberal (me refiero al partido socialista obrero español, por ejemplo) que propugna la validez del capitalismo como forma de organización social, económica y política (se entiende la democracia representativa liberal) aunque necesita unos “ajustes” para paliar sus lacras (paro, pobreza, polarización social…) mediante una serie de ayudas, subsidios, servicios públicos (sanidad, educación…) muy limitados para no estorbar el proceso de acumulación capitalista.
    Por otra parte, hay una izquierda que propugna la superación, eliminación o destrucción del capitalismo. En esta tradición se encuentran los anarquistas, los socialistas revolucionarios y los comunistas (y, dentro de éstos, estalinistas, troskystas, maoistas, guevaristas…)
    No sé si, a grosso modo, he podido contestar a tu pregunta luismmm, con permiso de Rolando al que doy las gracias por anticipado,

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    Juan Trigo

    28/04/2019 at 08:13

  9. Recomendable para profundizar con esto de “el renegado Kautsky”.

    Si Lenin trata a Kautsky de renegado, es ciertamente porque considera que éste era antes un adepto de la verdadera fe, de la que él se considera ahora el único defensor calificado. Lejos de criticar el “kautskismo”, al que se considera incapaz de identificar, Lenin se contenta de hecho con reprochar a su antiguo maestro del pensamiento el traicionar su propia doctrina.
    https://el-radical-libre.blogspot.com/2011/07/el-renegado-kautsky-y-su-discipulo.html

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    Danilo Castelli

    24/06/2019 at 18:22


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