Invitación dos charlas sobre teoría monetaria e inflación

Para inscribirse: https://forms.gle/nEf2wAWgXnWwZPiK8
Enfoques de izquierda sobre capitalismo y democracia
El pasado viernes 2 de junio intervine en la charla-debate, organizada por la Carrera de Comercio Internacional, Universidad Nacional de Quilmes, a propósito de los 40 años democracia en Argentina, con la presentación «Enfoques de izquierda sobre la relación entre democracia y capitalismo».
Transferencias de valor y dislates “de cátedra”

“Argentina pagó, en concepto de intereses y capitales de deuda, alrededor de US$600.000 millones, que pasaron de recursos generados en el país hacia organismos internacionales. Los especuladores ganaron US$600.000 millones y aún así la deuda sigue estando cercana a los US$400,000 millones”. Lo dijo Christian Castillo en el encuentro “A cuarenta años de la democracia capitalista, balances y perspectivas. Cátedra libre Karl Marx”, realizado el miércoles 24 de mayo en la Facultad de Ciencias Sociales (véase aquí). El evento contó, además, con la participación de Lucas Rubinich, sociólogo y docente de la Facultad. Castillo también es docente en Sociales y es dirigente del PTS.
Preguntamos, ¿de dónde saca Castillo que en las últimas décadas en la economía argentina se generaron US$600.000 millones, y que esa cantidad fue transferida a los organismos internacionales? Veamos el asunto con algún detenimiento.
Lee el resto de esta entrada »Charlatanería sobre “la contradicción dialéctica” y política burguesa

Las referencias de Grabois a la noción de contradicción, en el lanzamiento de su candidatura a presidente por la interna del Frente de Todos, tuvieron cierta repercusión en los medios de izquierda. Es que allí Grabois intentó explicar (o justificar) el hecho de haber surgido como referente de los movimientos sociales, supuestamente independientes del Estado, por un lado; y su posterior integración al Frente de Todos y al gobierno de AF, por el otro, diciendo que eso es propio de las contradicciones dialécticas de las que hablaba Hegel o Marx. “No nos tienen que asustar las contradicciones, lo enseñó el filósofo Hegel, lo enseñó el revolucionario Marx, lo enseñó el Papa Francisco”. También: “El que quiera vivir sin contradicciones, [que vaya] a Marte o a esos partidos que hablan de revoluciones que nunca van a ser. Nosotros la vamos a hacer de verdad”.
Lee el resto de esta entrada »Crédito, interés y capital financiero en la teoría de Marx
Charla en la facultad de Ciencias Sociales, UBA, sábado 13 de mayo
Aumento del salario, ¿una medida anticapitalista?

“El primer punto de nuestro programa anticapitalista es el salario mínimo de $500.000, indexado”. La definición corresponde a Manuela Castañeira, precandidata a presidenta por el Nuevo MAS. La declaración de la Convención Nacional del NM, realizada el 1° de mayo, precisa y amplía la propuesta. Afirma que el aumento del salario mínimo “estructura nuestro programa anticapitalista porque parte de dar solución al problema más sentido de las y los trabajadores: la miseria salarial” (énfasis nuestro). Explica también que la indexación mensual del salario sería una respuesta a la “avivada de los capitalistas que remarcan los precios todos los días”. Además comportaría un acto de soberanía porque al aumentar los salarios se retiene dinero que es parte de las ganancias fugadas al exterior por los capitalistas. También sería una medida anti-dolarización porque fortalecería “a la devaluada moneda nacional como medio de intercambio interno y protegería la soberanía monetaria”. Además, rompería con la precarización laboral y mejoraría las jubilaciones y pensiones (véase aquí).
Como acostumbran los programas trotskistas para hacer frente a las crisis capitalistas, el NM propone acompañar el aumento a $500.000 del salario mínimo con otras medidas: plan de obras públicas; congelar los precios de los productos de las grandes empresas “bajo control de la ciudadanía” [se reemplaza el tradicional pedido de control obrero por el control “ciudadano”]; expropiar y encarcelar a los que tienen dólares en el exterior y a los especuladores; establecer el monopolio del comercio exterior y de la banca “con el Estado como intermediario, todo bajo control de los trabajadores para garantizar los intereses del país” [ahora no son los ciudadanos sino los obreros los que controlan, para garantizar “los intereses del país”]; aumentar las retenciones a las exportaciones agrarias y eliminar el IVA; y estatizar la actividad minera bajo control de los trabajadores (ibíd.).
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La política socialista ante la guerra y la lucha de los obreros franceses

El disparador de esta entrada es un razonamiento, formulado desde posiciones de izquierda, que enlaza la caracterización de la guerra en Ucrania con la lucha de los obreros franceses contra la reforma, impulsada por Macron, del régimen de jubilaciones. Sus puntos centrales son:
a) Está en curso una guerra inter-imperialista de carácter mundial;
b) la lucha de los obreros franceses contra la reforma de Macron es, en esencia, un acto contra la guerra imperialista, porque debilita al gobierno de una potencia que participa en la guerra;
c) en consecuencia la posibilidad de derrotar esta guerra depende decisivamente de las movilizaciones y las acciones huelguísticas como las que se están desarrollando en Francia (con el lastre de las direcciones sindicales reformistas y conciliadoras).
Pues bien, no entiendo cómo se pretende acabar una guerra entre imperialismos por esta vía (en aras de la clarificación, supongamos que la de Ucrania sea una guerra entre dos imperialismos). Después de todo, Macron podría retroceder tácticamente en sus reformas si eso fuera necesario para la movilización general (reclutamiento masivo). Y lo mismo podría hacer cualquier otro gobierno capitalista. Más en general, la pregunta es ¿cómo se les ocurre a algunos marxistas que una guerra entre imperialismos se derrota luchando por un programa de demandas económicas en alguno, o algunos, de los países beligerantes? No es casual que a nadie en la tradición del socialismo revolucionario se le haya ocurrido semejante cosa. Por ejemplo, la política leninista del derrotismo revolucionario se basó precisamente en la convicción de que la guerra no se detiene meramente con luchas reivindicativas propias del programa mínimo. El programa de Trotsky ante la Segunda Guerra tampoco giró en torno a reivindicaciones económicas, sino fue específicamente “militar”. Se puede estar a favor o en contra (personalmente me parece cuestionable), pero de ninguna manera pasó por reivindicaciones elementales.
Lee el resto de esta entrada »Ernest Mandel y una acusación infamante

El pasado 30 de marzo, organizado por Poder Popular, Marabunta y Economistas de Izquierda, se realizó un homenaje al dirigente trotskista belga Ernest Mandel (1923-1995). En el evento participó Cristian Castillo, dirigente del PTS y del FIT-U; su intervención fue publicada en Ideas de izquierda. En términos generales, Castillo reivindicó los que considera aportes teóricos de Mandel, e hizo algunas críticas a sus posiciones políticas. Nada muy llamativo.
Pues bien, lo que motiva esta nota no es esta intervención de Castillo sino el artículo, publicado en Izquierda Socialista “El PTS y un homenaje a Ernest Mandel, firmado por Nicolás Núñez (aquí). Básicamente dice que el balance de Mandel como dirigente trotskista es altamente negativo, y que Castillo lo disimula. Según Núñez, Mandel incurrió en “sistemáticas capitulaciones a las direcciones reformistas y traidoras”; renunció a construir organizaciones revolucionarias basadas en el centralismo democrático; renunció a luchar por el gobierno de los trabajadores; y embelleció al capitalismo. En este marco, sostiene que Mandel traicionó (sic) a la Revolución Boliviana de 1952. Para no dejar lugar a dudas, lo dice dos veces: “Mandel encabezó al sector del trotskismo que fue cayendo en posiciones cada vez más revisionistas y oportunistas, traicionando la revolución obrera en Bolivia en 1952”. Y más abajo apunta contra Castillo por haber omitido mencionar “la traición de la Revolución Boliviana de 1952” de Ernest Mandel y Michel Pablo (otro dirigente trotskista).
Es una acusación tremenda, infamante. Es que un traidor es aquel que colabora con el enemigo, siendo a conciencia desleal con los suyos, o con la causa que dice defender. Y de acuerdo a IS, Mandel fue un “traidor a la clase obrera boliviana”. Aunque, puntualiza Núñez, los debates entre Nahuel Moreno (fundador y dirigente hasta su muerte de la corriente trotskista a la que adhiere IS) y Mandel eran “fuertísimos” pero “fraternales”. Sin embargo… ¿cómo se puede tener un trato “fraternal” con alguien que incurre nada menos que en traición? ¿Qué espacio queda para intercambios “fraternales” una vez que se ha lanzado semejante bomba? ¿Se tiene conciencia de lo que se significa, dentro de la izquierda, cuando se acusa a alguien de “traición” a la clase obrera? ¿O hay que recordarles a algunos energúmenos las bestialidades que se hicieron con la excusa de “acabar con los traidores” (o “los infiltrados”, o los “agentes del enemigo”, etcétera)?
Pero además, las caracterizaciones sobre posturas y políticas, máxime cuando se trata de militantes de la izquierda “radical”, deben tener alguna lógica. Mandel enfrentó al nazismo, y siendo muy joven adhirió al trotskismo, corriente en la que se mantuvo hasta su muerte. ¿Traicionó a la clase obrera boliviana en 1952 y luego siguió militando para qué? ¿Para seguir “traicionando”? ¿Y mientras tanto tenía discusiones “fraternales” con Nahuel Moreno? Por supuesto, muchos podrán decir que la política de Mandel frente a la revolución boliviana de 1952 fue equivocada; o que acarreó graves consecuencias negativas para la clase obrera. Pero eso es una cosa, y otra muy distinta es acusarlo de traición. Además, los trotskistas que apoyaron la orientación de Mandel y Pablo para Bolivia 1952, ¿también fueron traidores? ¿Y aquellos que hoy homenajean “al traidor de la clase obrera boliviana”, son encubridores de traiciones? ¿A dónde lleva esta lógica que no sea a la exacerbación de diferencias y a la exaltación de sectas que no pueden enhebrar con alguna lógica dos análisis seguidos?
Es necesario acabar, en el campo de la izquierda y el socialismo, con este tipo de calificativos lanzados sin ton ni son. La incultura y la brutalidad solo nos hacen retroceder.
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