Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

La tesis “fascismo en ascenso en Argentina”

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Martes 6 de septiembre, cartel del Nuevo MAS en una Universidad del conurbano bonaerense: “A los fachos se los combate en las calles. También al ajuste de Massa”. El mensaje de fondo: hubo un atentado de tipo fascista (de “alcance histórico”) contra CFK. Es urgente “responder al fascismo en la calle”. De ahí la participación del N. MAS en el acto convocado por el Gobierno el 2 de septiembre.

Como ya señalé en la nota anterior (aquí), estamos ante un grosero error de análisis y político, ya que ningún sector significativo de la clase dominante tiene como objetivo, en un futuro más o menos inmediato, establecer un régimen fascista en Argentina. A fin de brindar elementos para el análisis, repasemos un momento qué significó históricamente el fascismo.

El fascismo en Italia de los 1920

En este apartado me baso en C. N. Svidler, Revolución y contrarrevolución en Italia y Alemania (1914-1923), vol. 2, Buenos Aires, 2020. No voy a hacer mención a los debates sobre el frente único y otras cuestiones de táctica y estrategia. El punto ahora es comprender qué es el fascismo, o un régimen fascista.

El fascismo italiano surgió en marzo de 1919 “formando escuadras de choque contra el movimiento obrero. Estas formaciones paramilitares atacaban todas las bases de sustentación (políticas y económicas) de la clase obrera” (p. 455). Más tarde, en el otoño de 1921, y con el reflujo del proletariado pos ocupaciones de fábrica, el movimiento fascista y sus escuadras desencadenaron una gran ofensiva. Era la continuación de la acción anti-proletaria del Estado. Fue una ofensiva contra las organizaciones obreras (sindicatos, cooperativas, periódicos comunistas y socialistas, sedes de los partidos con base obrera y municipios controlados por los socialistas). “Solo en el primer semestre de 1921 fueron destruidos 17 periódicos obreros, 59 Casas del Pueblo socialistas, 119 Cameras del Lavoro, 83 sedes de ligas campesinas y 141 sedes de o partidos obreros” (p. 452).

Escribe Svidler: “El Partido fascista (fundado en noviembre de 1921) se volverá tendencialmente el partido único y centralizado de la burguesía italiana. … en sus inicios las escuadras fascistas fueron exclusivamente grupos paramilitares anti proletarios (apoyados y financiados por la banca, la Cofindustria y los grandes capitalistas agrarios) que movilizaron e integraron amplios sectores burgueses, grandes fracciones de la pequeña burguesía inmersa en la crisis de la posguerra (comerciantes, pequeño patronos industriales y agrícolas, intelectuales, profesionales, funcionarios y estudiantes) y a sectores desclasados de lumpen proletarios” (ibid.). 

Entre abril y mayo de 1922 el número de afiliados del Partido Nacional Fascista aumentó de 220.200 a 322.300 y sus seccionales de 1381 a 2124. También organizó sus sindicatos, que contaban con 500.000 afiliados. Decenas de miles de trabajadores agrícolas fueron obligados a adherir al partido “como único modo de conseguir trabajo en las zonas agrarias devastadas por la violencia contrarrevolucionaria. El fascismo tenía el viento en popa y a partir de allí comenzó a plantearse la conquista del poder” (p. 609).

En mayo de 1922 el fascismo lanzó una ofensiva en Ferrara y Boloña “para terminar con la resistencia obrera en la región e imponer la contratación de rompehuelgas”. Incluso incursionó en Roma en medio de una huelga general proclamada por la Alianza del Trabajo, y se enfrentó con los Comités de defensa proletaria y las formaciones comunistas. Para ese entonces el PNF había logrado imponerse en las zonas agrícolas, pero no todavía en las grandes regiones industriales, Turín, Milán, Génova, ni en Roma. En esas ciudades la resistencia obrera a las camisas negras todavía era fuerte. 

La ofensiva fascista en los centros industriales fue a la par de la ofensiva patronal. Entre junio y julio de 1922 hubo luchas obreras –con centro en los metalúrgicos- en resistencia al intento patronal de bajar salarios y atacar el principio mismo del convenio colectivo. Esta resistencia finalmente fue vencida, y la ofensiva fascista alcanzó nuevos picos en julio, cuando logró cercar a las principales ciudades industriales. “Se trataba de operaciones militares en gran estilo, con un vasto despliegue de hombres y escuadras, en un ambiente de guerra civil. En todas partes las autoridades del Estado favorecían el éxito de estas operaciones… proporcionando a los fascistas el material o cobertura necesarios, o incluso interviniendo en apoyo de sus movilizaciones. Estas operaciones, a diferencia de los meses anteriores, chocaron sin embargo (especialmente en el Norte) con una fuerte resistencia popular” (p. 610; énfasis nuestro). El reformismo sindical, sin embargo, prácticamente no ofreció resistencia. En ese momento “las masas estaban claramente en retirada, tratando por todos los medios de detener la ofensiva burguesa” (ibid.).

“… desde hacía 18 meses el proletariado había sufrido derrota tras derrota. No solo en el terreno de las luchas sindicales, sino también en el terreno del enfrentamiento armado con el fascismo, el que destruía sistemáticamente sus organizaciones de masas (sindicatos, ligas agrarias, Camere del Lavoro), asesinaba o desterraba sus dirigentes, expulsaba de las municipalidades a sus representantes políticos, destruía sus sedes partidarias y sus órganos de prensa y gozaba de una impunidad casi total con la complicidad y el apoyo de los órganos estatales” (pp. 614-5). También: “Se calcula que de 1917 a 1922 los fascistas, la Guardia Reggia, los militares y carabineros mataron cerca de 6000 proletarios y los heridos fueron decenas de miles. De los 6000 asesinatos la mitad fueron víctimas de los fascistas y la otra mitad lo fueron por la represión estatal. En1920 la fuerza pública sola mató a 2500 antifascistas, mientras que en 1921 fueron atribuidos al fascismo 2000 muertes y 40.000 heridos” (p. 511).    

Trotsky sobre el fascismo

En relación con el apartado anterior conviene refrescar la crítica de Trotsky al stalinismo, cuando identificaba a la socialdemocracia y a partidos de la democracia burguesa como “fascistas”

Lo central: el fascismo no es un sistema más de represión, que es propio de cualquier democracia capitalista, sino un sistema específico destinado al aplastamiento de la clase obrera. Por eso surge en períodos de crisis y extraordinaria exacerbación de la lucha de clases. Los pasajes que siguen los tomamos de La lucha contra el fascismo, Barcelona 1980, Fontamara.

“El fascismo no es solamente un sistema de represión, violencia y terror policíaco. El fascismo es un sistema particular de Estado basado en la extirpación de todos los elementos de la democracia proletaria en la democracia burguesa. La tarea del fascismo no es solamente destruir a la vanguardia comunista, sino también mantener a toda la clase en una situación de atomización forzada. Para esto no basta con exterminar físicamente a la capa más revolucionaria de los obreros. Hay que apastar todas las organizaciones libres e independientes, destruir todas las bases de apoyo del proletariado y aniquilar los resultados de tres cuartos de siglo de trabajo de la socialdemocracia y los sindicatos” (p. 89).

También: “… la esencia y el papel del fascismo consisten en liquidar completamente todas las organizaciones obreras e impedir todo renacimiento de las mismas. En la sociedad capitalista desarrollada este objetivo no puede ser alcanzado por los simples medios policiales. La única vía para conseguirlo consiste en oponer a la presión del proletariado… la presión de las masas pequeñoburguesas abocadas a la desesperación” (p. 99). De ahí la política que recomendaba Trotsky de unidad de acción con fuerzas de la democracia burguesa para enfrentar al fascismo.

En Argentina

No hay forma de sostener que en Argentina estamos ante un ascenso del fascismo. Ni siquiera se puede decir que los grupos fachos o nazis tengan la fuerza que tienen en EEUU o Alemania (y los regímenes en estos países no son fascistas, o nazis). Los gobiernos que se sucedieron en Argentina desde 1983 no fueron fascistas. El Pro o Cambiemos no son fascistas. Más del 90% del electorado vota partidos enemigos del socialismo, pero que no son fascistas. Tampoco es indicio de ascenso del fascismo el hecho de que el Gobierno recorte los planes sociales, o que la oposición burguesa los cuestione. Este tipo de medidas son propias en cualquier democracia capitalista (que no deja de ser una dictadura de clase). Menos todavía se puede sostener que los juicios en los que CFK está acusada de corrupción sean acciones fascistas. No estamos ante Georgi Dimitrov enfrentando al tribunal nazi por el incendio del Reichstag. Es necesario parar con los disparates.

Por otra parte, los grupos nazis y fascistas son más bien limitados. Hace años hubo, en la ciudad de Buenos Aires, varios enfrentamientos entre skinheads y anarco-punks, pero fueron marginales. No puede hablarse de una exacerbación de la lucha de clases que dé lugar a una respuesta fascista en ascenso. Los neonazis no están avanzando en el control de las calles en Argentina. Tampoco están atacando militarmente a las organizaciones obreras, populares o de izquierda. El régimen represivo imperante está dentro del promedio de una democracia burguesa de un país subdesarrollado, bajo dominio normal de la burguesía. Entre esto que tenemos y el fascismo (o el nazismo) hay una distancia que no se puede desconocer. En los análisis hay que tener un cierto sentido de las proporciones (por eso de la ley dialéctica de la cantidad y cualidad). Sostener que uno de los principales problemas que enfrentan hoy la clase obrera y las organizaciones de izquierda es el fascismo en ascenso, es desorientador. Por supuesto, sirve para justificar, con palabrerío izquierdista, la participación del Nuevo MAS en el acto de apoyo al Gobierno (¿algo así como ‘con el acto le ganamos las calles a los fascistas’?). Y también le sienta al K izquierdismo (Macri y compañía vestidos con trajes nazis) para presentar al ajuste de Massa como “el mal menor” y digno de apoyo (crítico, pero apoyo). Pero estos son relatos sin fundamento empírico, teórico o histórico.

Insistimos: una caracterización correcta del régimen político y de las fuerzas enfrentadas es lo básico para la lucha por la independencia de clase. Y la tesis “en Argentina el fascismo se ha convertido en una amenaza de primer nivel y urgente” no ayuda a eso.

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1BW_CnMwwBysHFKbh1RG3jXZsGNBjuXhGZeNSAOBtsxA/edit?usp=sharing

Written by rolandoastarita

08/09/2022 a 16:18

Publicado en General

34 respuestas

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  1. muy claro y concuerdo, noto que en la gente que no vivio la dictadura ni en los años 1974-1976, tienden creer que cualquier declaracion o movimiento de derecha ya son nazis y q están preparando un golpe, y les cuesta ver q es una sobreactuacion, generalmente de los K o bien la chanto-izquierda criolla, para polarizar entre ellos y los «supuestos» fascistas

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    • Hay muchos que ni habíamos nacido en los setenta y, sin embargo, estamos totalmente de acuerdo con lo que dice Rolando en esta nota. Por favor, no construyamos barreras generacionales ficticias del tipo «vos no sabes de lo que hablas porque no lo viviste». Un buen medievalista no necesita haber nacido y vivido en la edad media. Simplemente hay que comparar los datos históricos que tenemos del fenómeno nazi-fascista con la actualidad para entender que la tesis del ascenso del fascismo hoy en la argentina es un disparate. Por cierto, concuerdo 100% con la nota.

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      luisgac

      08/09/2022 at 18:20

    • El Neofascismo es perfectamente compatible con la democracia formal y el neoliberalismo. Astarita es un jubilado que se quedó en los años 30 y no sale del departamento.

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      Pablo

      08/09/2022 at 19:02

    • «El Neofascismo es perfectamente compatible con la democracia formal «. No se puede ser tan ignorante. Repite el criterio stalinista «tercer período». Si el fascismo es compatible con la democracia formal, no hay contradicción entre el fascismo y los partidos socialdemócratas o demócratas liberales. Con ese enfoque el stalinismo llevó al desastre a la clase obrera alemana. No aprendieron nada. Lo peor es que repiten la idiotez ultraizquierdista para justificar el conciliacionismo de clase y la concurrencia a una marcha en apoyo al Gobierno.

      Por otra parte, entiendo que no tenga argumentos para responder con algo medianamente inteligente a lo que dice la nota. Pero eso no lo autoriza a la agresión personal. Mi edad, o si salgo o no «del departamento» no es una cuestión que esté en discusión, ni afecta a la caracterización del fascismo. Para colmo, agrede desde la comodidad del anonimato. ¿No le da vergüenza? ¿Cómo es posible que apelen a estas bajezas? ¿Tanto les molesta no poder responder? ¿Tan intelectualmente miserables son que llegan a esto? Da asco… A partir de este momento no le apruebo más un comentario.

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      rolandoastarita

      08/09/2022 at 22:21

  2. Además, si fuera fascismo, un frente único sería una equivocación.

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    Vanesa Salazar

    09/09/2022 at 09:59

  3. Creo que la tactica de frente único no debe confundirse con la estrategia del frente popular. El primero atañe a la unidad de la clase proletaria como fuerza social. Los comentarios canallas y cobardes como el que le exige a Rolo que salga de su departamento, forma parte de cierta militancia que cree más en el luchismo que en la organización para la lucha de clases y que en general despreia el papel que tiene la teoría revolucionaria en el desarrollo de un movimiento revolucionario.
    Por otra parte, recomiendo volver a leer los artúculos de Trotski sobre el fascismo, pero también los de Gramsci y especialmente, el clásico de Poulantzas «Fascismo y dictadura», aunque son materiales de otra época siguen conteniendo elementos teóricos que son imprescindibles para entender estos fenómenos.

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    PABLO

    09/09/2022 at 11:18

  4. Rolando, cuando leí esta nota me llamó mucho la atención el darme cuenta que Chávez, Maduro, el régimen chavista hizo papilla cualquier expresión independiente de la clase obrera venezolana. Utilizando todos los mecanismos represivos: grupos paramilitares que reprimen permanentemente en cada lugar de trabajo, reprimen cualquier oposición sindical. Agregado a esto sicariato sindical, con cientos de asesinados durante 22 años.

    Chávez seis meses antes de asumir el poder afirmó que iba a demoler a la CTV, la central más importante de los trabajadores en Venezuela. En el paro petrolero Chávez produjo el despido masivo de más de 20.000 trabajadores petroleros. La derrota más terrible sufrida por la clase obrera venezolana en su historia. Chávez cumplió su palabra: demolió a la CTV.

    Es algo común del régimen chavista inventarle a dirigentes sindicales de oposición delitos de supuesto «terrorismo» meterlos presos y tenerlos años sin juicio y/o violación descarada de cualquier norma procesal del Código Penal.

    Casos emblemáticos: Rodney Alvarez, más de 10 años preso, siendo inocente. El régimen hizo lo que le dio la gana con su juicio. Con Rubén González, lo mismo.

    Por último, casi 7 millones de trabajadores venezolanos jóvenes salieron del país, por emigración forzosa, debido a persecuciones políticas, miseria, hambre, etc.

    Todo esto con un discurso de seudo izquierda y apoyado por el grueso de la izquierda venezolana e internacional.

    Aquí viene la pregunta: ¿La política represiva antiobrera del régimen chavista no sería en algún sentido similar a la represión antiobrera fascista?

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    La Duda Metódica

    09/09/2022 at 16:39

    • Pienso que de todas maneras hay una diferencia cualitativa entre un régimen como el chavista y el fascismo. Por empezar, en Venezuela nunca hubo una exacerbación de la lucha de clases como la que hubo en Italia entre 1918 y 1921 o 1922. Con el agregado de lo que se veía como la inminencia del triunfo de la revolución socialista, prolongación de la revolución rusa. En segundo lugar, el fascismo pudo movilizar a decenas de miles para desarrollar ataques de tipo militar contra las organizaciones obreras; y en esto tuvo el apoyo de amplios sectores de las clases medias y de elementos desclasados, desocupados, marginados por la crisis (por ejemplo, miles de soldados desmovilizados luego de la guerra, que no encontraban empleo). En tercer lugar, y vinculado a esto, el nivel de represión sobre la clase obrera fue incomparable con cualquier cosa que pudo haber ocurrido en Venezuela. En Venezuela el debilitamiento de la clase obrera de debió en parte a la represión directa, pero en gran medida a la descomposición social, que fue de la mano de una crisis económica pavorosa. Los 7 millones de exiliados en su gran mayoría se explican por la falta de trabajo, por el hambre, etc. No fue el caso en Italia de los 1920, o de Alemania en los 1930.
      Lo de Venezuela habría que caracterizarlo más bien como un régimen bonapartista y nacionalista, muy represivo, que llevó a un retroceso gigantesco de la economía.

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      rolandoastarita

      10/09/2022 at 09:50

  5. Al compañero luisgac, le pido q no tome mi comentario como una agresión, me pasa con gente q nació en 1960 y que entró a la universidad despues de 1975, es decir gente para nada joven.
    Por poner un ejemplo a un compañero del PST en 1974, Cesar Robles, la cana le metió 34 balazos, es decir los fachos cometian crímenes y además los firmaban para aterrorizar a la gente y q no quedara ninguna duda.
    Bullrich, hoy, por más derecha q parezca está a años luz de eso.
    Churchill era un anticomunista convencido sin embargo combatió a Hitler y luego hizo frente unico con Stalin y Roseelvet. Tambien crearon las Naciones Unidas y le dieron a la URSS el poder de veto y la sentaron en el Consejo de Seguridad.
    Saludos

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    • Pablo, no existe el neoliberalismo en economia. Los liberales repiten el mismo argumento hace más de 100 años, la oferta crea su propia demanda (Ley de Say) y los mercados tienden automaticamente al pleno empleo. Cuando no se da este último es por trabas q ponen los gobiernos o los sindicatos.
      la palabra «neo» implica nuevo y no hay nada nuevo en ese planteo.
      No es casual q el término «neoliberal» haya sido acuñado por un sociólogo q de economía no entendía un soto.
      Neo facismo q sería? como definiría neofascismo? O es un término tan elastico q se le puede adjudicar a cualquiera q no piense como Ud?

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    • Horacio, de ninguna manera tomo tu comentario como una agresión. Es más, en cierto punto coincidimos: en el hecho de que hoy la mayoría de los militantes parece desconocer en que consiste el fenómeno nazi-fascista, y actualmente tiende a identificar cualquier giro represivo o incluso el crecimiento de grupos filofascistas en las llamadas redes sociales con una situación de ascenso fascista que habrá que «enfrentar en las calles». Pero si mucha gente tiende a creer «que cualquier declaración o movimiento de derecha» implica que son fascistas, no es porque «no vivió la dictadura ni en los años 1974-1976», sino por otras razones: ¿reflujo de la lucha de clases proletaria generado por la acumulación de derrotas históricas, retroceso de las organizaciones obreras, retraso de la conciencia de clase, una baja en el nivel medio de formación militante? No lo sé, pero seguramente hay muchas razones más determinantes que no haber vivido la dictadura. Si eso fuera cierto entonces quienes hayan tenido la suerte de no haberla vivido, ¿deberían experimentarla para saber «de qué se trata»? No lo creo. Por ejemplo, en esta nota Rolando explica sucintamente en que consistió el ascenso fascista en los años viente y treinta. Sin embargo, el nació en 1951 (eso dice wikipedia). No necesitó vivir el fascismo para saber de que se trata.

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      luisgac

      12/09/2022 at 21:23

  6. Hola Rolo. Yo firmo como PABLO, el tal Pablo que subió un comentario insultante no fui yo. Ahora entro con el nombre Gabriel. De hecho te tengo como uno de mis mayores referentes teóricos y respeto muchísimo tu tarea militante. Fijate, porque tal vez bloqueste mis comentarios y este sujeto sigue subiendo comentarios al blog. Hace un rato yo había subido un comentario y no pasó. Entonces me dí cuenta que tal vez me confundiste con ese Pablo. Es más, el otro escribía Pablo y yo lo escribo con mayúscula.
    Abrazo Rolo

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    Gabriel

    09/09/2022 at 18:38

  7. Hola Rolando, más allá de si el atentado fue o no el puntapié inicial de un golpe (honestamente no veo esa situación); lo concreto es que existió. No es menos cierto que tanto quien lo perpetró como otras personas de su círculo partcipaban en un centro cultural autodenominado anticomunista, antifeminista y que lleva el nombre de un reaccionario y asesino yanqui que enfrentó a punta de fusil las últimas luchas que se enmarcaron el movimiento que acá se conoció como black lives mater.
    Entiendo que, si bien marginal, no es el único grupo de esas características. No sé si les cabe el rótulo de nazis por un tatuaje, si creo que hacen de la violencia política su bandera. También creo que hacen de este tipo de ataques una forma de hacer política para envalentonar a los propios.
    Entonces, qué es lo que tenemos que esperar para enfrentar a estas bandas? Que profundicen sus ataques contra zurdxs, planerxs, feministas y varios etcéteras? Que se constituyan como parte de la represión estatal o de las clases dominantes?
    Quizás la lectura de identidades entre estas banditas y los camisas pardas; no tiene mucho que aportar. Sí el análisis de cómo crecen como respuesta reaccionaria y la manera de frenarles antes de que crezcan y enraicen su discurso en sectores más amplios que les den base social para profundizar su política.
    Saludos.

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    Guido

    09/09/2022 at 18:57

    • Que el atentado existió lo dice la nota. Eso no es lo que está en discusión. Lo que está en discusión es si el fascismo representa hoy un peligro, y en ascenso, para la izquierda y la clase obrera. En este respecto, cuando se habla de fascismo en ascenso, no se hace referencia a algún grupo de neonazis más o menos marginal, sino a que la oposición burguesa al Gobierno es una oposición filo fascista. No son inocentes los mensajes en los que se presenta al Pro como una suerte de Gestapo, a Macri con «cara de Hitler», etcétera. Va ligado al mensaje «los fachos ganan la calle, es una tarea de primer orden enfrentarlos». Se vincula también al discurso de Bregman en el Congreso, donde el eje es la denuncia de Milei. Asimismo conecta con la idea de que existe un continuum entre el atentado, los juicios a CFK, la política del PRO y Cambiemos. Todas expresiones del «golpismo fascista» que ataca la democracia, y frente al que habría que cerrar filas.
      Repito: el fascismo es una forma específica de movimiento o régimen político. Surge en situaciones de extrema exacerbación de la lucha de clases. El problema no es entonces un grupo de nazis marginales, sino el hecho de que agitan el peligro del nazismo para desarrollar una política frente populista, de apoyo de hecho al gobierno. Agrego; tampoco hay en Argentina alguna facción de la clase dominante, más o menos significativa, que esté a favor de implantar una dictadura. Pero todo esto se agita incesantemente (y en especial desde sectores progres-izquierdistas) para justificar el apoyo al gobierno. La concurrencia del N. MAS al acto pro K tiene como justificativo último ese análisis.
      Por supuesto, hay que combatir a los nazis, pero en el marco de una caracterización correcta de lo que representan hoy, y una toma de posición firme contra la política de conciliación con el kirchnerismo «progre-izquierdista», disimulada detrás del discurso «el gran peligro es el fascismo que está ganando las calles», etc.

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      rolandoastarita

      10/09/2022 at 09:40

    • Hola Rolando, muchas gracias por tu respuesta.
      Haciendo un uso de la sección comentarios no quise escribir un artículo. Quizás quedó poco claro.
      Acuerdo con que son marginales, el punto que quise proponer es que tienen capacidad efectiva de daño, que se hacen «notar» (tatuajes, parches en la ropa, redes sociales, etc), que tienen locales visibles y que, en definitiva, llegaron a atentar contra la figura política más importante del país. Y, en ese contexto, qué queda para el conjunto de los depositarios de la acción directa de estas bandas, como cuántas personas asesinadas sería representativo para accionar?
      Sin que eso signifique que se venga una dictadura genocida ni nada por el estilo.
      Acuerdo con el análisis en general, te agradezco que te hayas tomado el tiempo de ampliar y responderme. Creo que el contra punto está en si tenemos (en el sentido amplio del término, cada quién desde el lugar que milite) que desestimar a estas bandas o ponerles un freno (aunque no sea la centralidad de la política).
      Saludos

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      Guido

      10/09/2022 at 12:34

  8. Dejo una nota del historiador Enzo Traverso, quien diferencia entre fascismo clásico y nuevas extremas derechas, más allá de que no esté de acuerdo con varias cosas, me parece interesante de tener en cuenta https://pasosalaizquierda.com/enzo-traverso-el-actual-post-fascismo-es-un-fenomeno-profundamente-diferente-del-fascismo-clasico/

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    Victor

    13/09/2022 at 10:38

  9. hola Rolando como estas, me parece que reducir hoy el fascimos al nazismo esta lejos de ser el punto actual. Hoy la lucha contra el odio pasa por otro lado donde si se ve un crecimiento no solo en argentina, sino en el mundo, contra el racismo, la xenofobia y los discursos de odio entre las clases. Al menos yo estoy mas enfocado en eso que me parece mucho mas palpable y peligroso. En EEUU se pudo ver muy bien durante el mandato de Trump el crecimiento de todos estos puntos y en Argentina no estamos muy lejos de eso.

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    P8

    13/09/2022 at 10:54

    • En la nota no «reduzco» el fascismo al nazismo. Explico qué es el fascismo como régimen político y lo distingo de lo que es un régimen democrático burgués.
      En cuanto a los llamados «discursos de odio», se trata de una expresión que da pie para cualquier cosa. Por caso, ¿qué tiene de malo «odiar» al racismo o al nazismo? Otro ejemplo: Marx explica que la sociedad capitalista se basa en la explotación del trabajo. ¿Qué tal que alguien busque prohibir la difusión de esa idea porque «genera odio de clase»? (después de todo a Ricardo lo acusaban de fomentar «la discordia social»). Otro ejemplo, más bajado a lo actual: CFK dijo que «odió» a López cuando lo vio en el video con los bolsos. Puede uno entender que el mismo sentimiento lo haya tenido mucha gente. ¿Había por lo tanto que prohibir la difusión de esas imágenes para que no suscitaran «odio»? La foto del festejo en Olivos en plena pandemia generó mucha bronca, que incluso pudo llegar al odio. Desnudaba los privilegios del poder. ¿También había que prohibir su difusión? El conocimiento público de los vacunados VIP generó sentimientos similares. ¿Había que impedir que se conociera? Si la respuesta es positiva, ¿cómo se compatibiliza con la defensa de las libertades democráticas?

      Por otra parte, el racismo y la xenofobia (también la homofobia, el sexismo, y un largo etcétera) deben combatirse, sea cual sea el régimen político imperante. ¿Acaso no hay gobiernos democrático burgueses que consintieron y ampararon, o consienten, y amparan,- la xenofobia o el machismo? ¿O que negaron, o niegan, derechos elementales, como el derecho al aborto (incluso varios gobiernos que se consideran «progre-izquierdistas»)? Pero esto no autoriza a caracterizar a todos esos regímenes como «fascistas» o «nazis». Hay que entender la diferencia entre la represión propia de una democracia burguesa (por más rasgos autoritarios que tenga) y un régimen fascista (o una dictadura militar, etcétera).

      El problema de fondo: existe un marcado interés por parte del Gobierno y sus defensores (y en esto colabora una parte significativa de la izquierda) por identificar a la oposición burguesa (o una parte significativa de ella) con el fascismo. El argumento es «el enemigo principal es el fascismo en ascenso». Por supuesto, también está el ajuste de Massa. Pero el problema más grave es el fascismo en ascenso, etc. Muy conveniente para desarrollar una política frentepopulista.

      En cuanto a la tendencia de largo plazo, no estoy tan seguro de que sea al fortalecimiento de la xenofobia, el racismo, la homofobia, el sexismo, la supresión de derechos democráticos. Usted da el ejemplo de EEUU. ¿Es peor hoy la situación de la población negra que hace 100 años? ¿O la situación de la mujer? En el campo de las libertades democráticas, ¿es peor que en los años del macartismo? Podemos hacer esas preguntas también con respecto a Argentina. ¿Hoy hay menos libertades democráticas que en los 1960 o los 1970? ¿Menos derechos de la mujer? ¿De los homosexuales? Me parece que es difícil contestar por la afirmativa. Estas preguntas se pueden extender a otros países.

      Naturalmente, estoy de acuerdo en que una y otra vez las libertades son atacadas por fuerzas políticas reaccionarias (y no necesariamente fascistas). Es cierto también que se puede decir, por ejemplo, que bajo regímenes como el que existe hoy en Afganistán, o en Irán, los derechos de las mujeres o de los homosexuales han retrocedido. Sin embargo, no estoy seguro de que estos casos sean indicativos de una reversión global de los avances obtenidos por las luchas democráticas (que fueron de masas). Agrego, por otra parte, el retroceso global del colonialismo.

      Todo esto conecta, además, con la idea (que defiendo) de que la única contradicción que el capitalismo es incapaz de «absorber» es la contradicción entre el capital y el trabajo.

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      rolandoastarita

      13/09/2022 at 11:45

    • Agregado: si se aplican los criterios «modernos» para definir un régimen fascista, ¿cómo se caracteriza al gobierno de Yrigoyen?
      Ayuda memoria: no dejar de lado la Semana Trágica (1919, represión a huelguistas de los talleres Vasena); ni los fusilamientos, en 1921, de los huelguistas en la Patagonia.
      Pregunta, ¿tenía razón el PC (versión «tercer período») al caracterizar al gobierno de Yrigoyen como «fascista»? En cualquier caso, Semana Trágica + Fusilamientos de la Patagonia superan cualquier cosa que pudieron haber muchos gobiernos que hoy se consideran «filo-fascistas».

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      rolandoastarita

      13/09/2022 at 14:20

    • Agregado 2: ante los datos que he presentado, que muestran lo que fue el fascismo (o el nazismo) alguna gente argumenta que en realidad en la actualidad hay que hablar de otro fascismo, digamos de un «fascismo siglo XXI», al que no se aplicarían los análisis y categorías asociadas al fascismo, o nazismo, «clásicos». Ante esto, dos observaciones:

      a) En ese caso sería necesario que aclararan que no están empleando el término fascismo en el sentido en que, históricamente, lo usó la izquierda. Y habría que precisar en qué sentido el «nuevo fascismo» encaja en las democracias capitalistas; o qué relación tiene con las dictaduras militares. Si no se hacen estas precisiones, el término «fascista» se presta para cualquier uso.

      b) Vinculado a lo anterior, por lo menos desde 2015 me han llegado al correo electrónico mensajes en los que se asociaba, como si fuera la cosa más natural, a Macri con Hitler o Mussolini. Mensajes de este tipo se mantuvieron en las redes durante mucho tiempo sin que fueran criticados por la izquierda. Pero cuando explico que los regímenes democrático-capitalistas como los que hubo en Argentina desde 1983, no son fascistas (fuera con gobiernos radicales, peronistas, neoliberales, etc.) salen a decir que, en realidad, están hablando de «otro fascismo» (repito, modelo siglo XXI). En fútbol a esto se le llama «correr el arco». Por esta vía solo se logra confundir y embarrar la cancha. Y en la niebla de esas «confusiones» se cuela el frentepopulismo.

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      rolandoastarita

      13/09/2022 at 17:03

  10. Considero que George Novack, dirigente trotskista ya fallecido, autor del libro «Democracia y Revolución. Desde los griegos hasta nuestros días» define muy bien las diferencias entre los regímenes democráticos burgueses, el bonapartismo, las dictaduras militares y el fascismo.

    Ver aquí el capítulo Bonapartismo, dictadura militar y fascismo: http://laclase.info/content/bonapartismo-dictadura-militar-y-fascismo/

    Al leer este capítulo se observa que las caracterizaciones de Novack y Rolando son similares, sin diferencias cualitativas.

    Las caracterizaciones exageradas o mal intencionadas lleva a políticas siniestras. Entre ellas el apoyo del grueso de la izquierda «nacional-marxista» al régimen bonapartista burgués chavista, ahora dictadura militar, desde hace 22 años. Régimen profundamente represivo y antiobrero.

    O, también, el apoyo vergonzoso de algunos grupos trotskistas argentinos al régimen democrático-burgués kirchnerista, agitando las banderas de una supuesta «escalada fascista», después del intento de magnicidio. Escalada ante la cual la respuesta sería un frente único con el kirchnerismo-peronismo contra el supuesto fascismo de la oposición de Juntos por el Cambio, Macri, Milei y compañía. Aquí la contradicción principal capital-trabajo no aparece por ningún lado.

    Lamentablemente este tipo de frente populismo significa la degeneración teórica y política total de una izquierda que desde hace años ha abandonado los principios elementales e históricos del marxismo.

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    La Duda Metódica

    13/09/2022 at 20:07

  11. Creo que es imprescindible para nosotros – latinoamericanos – diferenciar entre el fascismo europeo y las dictaduras que sufrimos y las que nos están prometiendo aquí.
    Las dictaduras fascistas europeas tuvieron un origen profundamente autóctono, mas allá de la locura racista y «la irradiación capilar del odio» eran nacionalistas, sobre todo en el caso del nazismo. Y eran profundamente nacionalistas en lo económico como lo fueron en su momento todas las potencias europeas.
    Las dictaduras latinoamericanas fueron impuestas desde afuera, con el apoyo minoritario pero decisivos del poder interno real y fueron dictaduras esencialmente coloniales en lo económico y en lo cultural.
    ¿Alguien puede imaginar al régimen alemán o al italiano haciendo publicidad radial sobre la conveniencia de abrir la economía? O poniendo un ministro como Martínez de Hoz, como Dujovne o como Guedes en Brasil?
    No son cuestiones secundarias y es necesario no confundir las analogías entre los métodos represivos con la esencia de un régimen.
    Por lo anterior es que los nacionalismos de los países «centrales» son siempre expansivos y reaccionarios y el nacionalismo de los países coloniales y semicoloniales es siempre defensivo y progresista.
    Esta diferencia es la que explica también la adhesión popular que tuvieron originalmente los regímenes fascistas europeos y que nunca se replicó con las dictaduras en nuestra América.

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    Edy17

    15/09/2022 at 01:20

    • «Las dictaduras latinoamericanas fueron impuestas desde afuera, con el apoyo minoritario pero decisivos del poder interno real y fueron dictaduras esencialmente coloniales en lo económico y en lo cultural». Las dictaduras en Argentina no fueron «impuestas» desde afuera. El principal factor fue «interno». Para recordar solo algunos casos: el apoyo de prácticamente toda la burguesía, la Iglesia, las clases medias, al golpe de 1955. El amplio consenso y apoyo (incluida una buena porción de la dirigencia sindical, el vandorismo) que tuvo Onganía cuando sacó al Illia. Y de nuevo el apoyo a Videla de prácticamente toda la burguesía argentina (como se expresó en los medios de la época, entre ellos incluso La Opinión).

      Incluso el ejemplo que cita desmiente su interpretación. Es que el plan Martínez de Hoz tuvo como antecedente el plan Rodrigo, bajo el gobierno de Isabel. En este respecto, es ilustrativa la trayectoria de Ricardo Zinn. Fue el autor intelectual del Plan Rodrigo, de 1975 (bajo un gobierno «nacional y popular), Luego integró el equipo de Martínez de Hoz (fue el autor clave de la ley de Entidades Financieras);, y en los 1990 fue asesor de María Julia Alsogaray en las privatizaciones de Entel y Somisa (de nuevo, un gobierno «del movimiento nacional»). Zinn murió en un accidente de aviación cuando concurría a una reunión de petroleros, asesorando a YPF (privatizada). Además fue director de bancos y presidente de Sevel, vinculad al grupo Macri. ¿Cómo se puede explicar esta trayectoria con el esquema «agente del colonialismo»? ¿Al gobierno de Isabel y López Rega lo impuso el imperialismo? ¿También a Menem – Cavallo? ¿O nos olvidamos cómo fue aplaudida la Convertibilidad por, de nuevo, prácticamente toda la clase dominante (aunque no tenía la aprobación del FMI)?

      Aclaro que tampoco la dictadura 1976-1983 fue un «agente colonial». Es imposible entender, por ejemplo, los roces y tensiones de la dictadura de Videla con EEUU a propósito de las exportaciones de trigo a EEUU. Menos todavía la política de Galtieri y la guerra de Malvinas. Como tampoco fue un «agente colonial» la dictadura brasilera iniciada en 1964 (no es casual que Marini haya incluso hablado de «sub-imperialismo»).

      Por último, reitero lo que he planteado en otras notas o en mis libros: Argentina no es colonia ni semicolonia. La demanda de liberación nacional no tiene contenido Véase https://rolandoastarita.blog/2016/07/07/por-que-segunda-independencia/
      Sí admito que este cuento es funcional al conciliacionismo de clase (o sea, al frentepopulismo) y ayuda a pasar por alto la responsabilidad de la propia clase dominante. Fue la línea tradicional de los partidos Comunistas. Recuerdo cuando el PC Argentino cubría al gobierno de Isabel diciendo que la Triple A era obra «de los sectores pinochetistas y agentes de EEUU». Y repetían la cantinela bajo el gobierno de Videla (supuestamente representante del «ala no pinochetista»).

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      rolandoastarita

      15/09/2022 at 10:09

    • «…los roces y tensiones de la dictadura de Videla con EEUU a propósito de las exportaciones de trigo a EEUU.» Está claro que quisiste decir que las exportaciones de trigo que generaron esas tensiones eran a la URSS.
      Por otro lado, estoy de acuerdo en que nada es más sencillo que decir que las dictaduras militares sudamericanas del siglo XX fueron impuestas desde afuera por el imperialismo, para no tener que estudiar, por ejemplo, las contradicciones del capitalismo argentino (y de paso excusar a la burguesía nacional y sus expresiones políticas), que ciertamente es un capitalismo de carácter dependiente pero no es ni una colonia ni una semicolonia. Esto, por supuesto, no quiere decir que estados unidos no haya apoyado ni, en ciertos contextos, promovido a las dictaduras militares del cono sur, pero la causa de su imposición es interna a estos capitalismos. En todo caso había coincidencia de intereses entre el capital imperialista y las burguesías nacionales del cono sur acerca de la necesidad de la dictadura militar en tiempos y espacios dados. En la era del imperialismo moderno donde la posesión colonial es irrelevante (no solo no es necesaria para la expansión del capital imperialista sino que de hecho es un obstáculo), también está clara la «preferencia imperialista», en términos generales, por la democracia burguesa frente a todo tipos de regímenes de excepción: llámese dictadura militar, bonapartismo, fascismo, etc.

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      luisgac

      15/09/2022 at 18:14

    • El genocida Suárez Masón era el ala Nacional de la dictadura ,todo un progresista,enfrentado al populista/peronista de Massera y al liberal católico de Videla.

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      GUS LIZA

      16/09/2022 at 06:43

  12. Buenas tardes. Hace justamente 15 días asistí a una charla en la capital federal, titulada «¿fascismo//antifascismo?», donde el abogado Julio Cortés (quien está por sacar un libro sobre el tema, con el foco puesto en la región chilena) se explayó durante 2 horas y media sobre el tema, dejo el link abajo, no tiene desperdicio.

    https://www.ivoox.com/fascismo-antifascismo-conversatorio-presencia-julio-cortes-audios-mp3_rf_92211801_1.html

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    HEINRICH PARAMOS

    16/09/2022 at 16:54

  13. Muy buena caracterización del Fascismo italiano y la consiguiente definición que Trotsky realiza sobre el mismo. En cuanto a lo que sostiene sobre ese «fantasma fascista» que sobre vuela el país concuerdo cono usted. La cuestión es la siguiente: ¿ Como caracterizamos a este fenomeno puntualmente? porque si no acertamos en determinar bien cual es nuestro adversario solo seguiremos reproduciendo errores estrategicos del pasado.
    Saludos

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    José Luis

    22/09/2022 at 13:19

    • En la nota me limité a polemizar con la caracterización de que está en alza un movimiento fascista, o nazi, esto es, una fuerza social y política aplicada a lanzar una guerra civil contra la clase obrera y la izquierda. Pero debería haber precisado que tampoco está en ascenso una fuerza política de ultraderecha, del tipo de las que encontramos, en diversas oportunidades, a lo largo de la historia argentina. Por ejemplo, la Liga Patriótica (formada en enero de 1919), que atacó y asesinó obreros huelguistas y militantes de izquierda. La LP tenía profundos lazos, y estaba integrada por, numerosos elementos de la alta burguesía y la oligarquía.

      Para citar otro caso: el Movimiento Nacional Tacuara. No era nazi, pero sí defendía un proyecto inspirado en la falange española. Tuvo influencia ideológica y política (en especial en la burocracia sindical), a pesar de que nunca fue «de masas». El MNT condenaba al capitalismo, al liberalismo y al marxismo, a los que consideraba creaciones judías para dominar el mundo. Decía que el judaísmo tenía como objetivo la destrucción del cristianismo. Eran anticomunistas acérrimos. El MNT tuvo un bautismo de fuego durante el conflicto laica y libre (gobierno de Frondizi) atacando a estudiantes de izquierda y defensores de la posición laica. En 1964 asesinó a Raúl Alterman, por judío e izquierdista, y de hecho defendió esa acción alegando el peligro judío. Es interesante que los asesinos de Alterman fueron capturados, pero los jueces que intervinieron (el de instrucción y el luego el que los condenó), así como el fiscal, justificaron a los tacuaras porque eran «patriotas que trataban de frenar el avance del comunismo». El hecho fue calificado como homicidio simple (la querella pedía agravado por odio racial y alevosía), las penas fueron bajas, y finalmente los liberó Onganía.

      Otro caso, Guardia Restauradora Nacionalista, escindida de MNT.

      Otro caso, las organizaciones de ultraderecha, que tenían expresión en El Caudillo de la Tercera Posición (semanario que apareció entre 1973 y 1975). Entre ellas, Comando de Organización, Concentración Nacional Universitaria, Juventud Sindical Peronista, Juventud Peronista República Argentina, Alianza Libertadora Nacionalista y, por supuesto, la Triple A. Fueron organizaciones amparadas por el Estado y el gobierno (Isabel, López Rega, etc.). Atacaban a la izquierda (peronista y no peronista) y causaron miles de muertos, además de cantidad de gente que tuvo que exiliarse. Felipe Romeo, director de El Caudillo venía de la GRN y luego, en los 1970, pasó por el C de O (dirigido por Brito Lima). El Caudillo defendía explícitamente los asesinatos de la Triple A. En sus páginas aparecían solicitadas de la UOM y de las 62 Organizaciones, de la CGT.

      Pues bien, hoy ni remotamente estamos ante escenarios semejantes. Existen grupos de nazis, fascistas o ultraderecha, pero ni se acercan a estos casos. Entre un escrache a un dirigente político (de izquierda o del oficialismo) y las bombas, asesinatos y persecuciones de la Liga Patriótica, el MNT o CdeO y el Caudillo hay una apreciable distancia. Hay que tener sentido de las proporciones. Además, estos grupos tenían cierta cohesión ideológica (nacionalismo extremo, antisemitismo, elitismo, machismo; curiosamente, la mayoría se consideraba anticapitalista y enemiga del liberalismo). Tuvieron varias publicaciones y captaban militantes de sectores populares, o entre dirigentes y cuadros sindicales. Aunque nunca llegaron a ser de masas.

      Una última observación: leí por estos días el periódico del Partido Comunista Argentino. Recuerdo que en tiempos de la dictadura el PC negaba que Videla fuera fascista. Pero hoy sostiene que el atentado a CFK es el resultado «de la deriva fascista de las distintas vertientes de la derecha en nuestro país». O sea, la dictadura de Videla no era fascista, pero sí son fascistas los del Pro o Cambiemos. Una muestra de cómo se usan las categorías y caracterizaciones para justificar todo tipo de bajezas políticas.

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      rolandoastarita

      22/09/2022 at 15:04

  14. Hola Rolando,
    Muy buenas tardes desde Chile

    Muy oportuna y esclarecedora la nota. Con muy pequeños cambios describe muy bien la situación política respecto de la agitación con fines electorales de una pretendida amenaza fascista, y que dado nuestro traumático pasado con la tiranía pinochetista produce un gran impacto colectivo

    Consulta
    ¿Puedes hacer una nota especial, con los mismos contenidos, pero dedicada a Chile?.
    Una alternativa es que yo la haga y te la remita para su revisión.

    Para su publicación inmediata la enviaría a dos medios de difusión: «El porteño» y «Kaos en la Red» (hace un tiempo atrás, y dada mi participación en un debate sobre el tema me pidieron un articulo

    Saludos fraternos, camarada

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  15. Parece que no estamos tan lejos, después de todo.
    https://www.eldestapeweb.com/politica/protestas/espert-pidio-que-le-disparen-con-armas-de-fuego-a-trabajadores-carcel-o-bala–202292218210
    Espert pidió que les disparen con armas de fuego a trabajadores: «Cárcel o bala»

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    Jonás

    23/09/2022 at 02:38

    • No entiendo cómo pueden decir que hoy en Argentina el movimiento obrero, o las organizaciones de izquierda, enfrentan ataques de la magnitud de los que padecieron los trabajadores y las organizaciones de izquierda en Italia, en los 1920. O en Argentina, cuando la Triple A. «No estamos tan lejos, después de todo». ¿Después de qué todo? ¿No pueden tener un poco de sentido de las proporciones? Para no ir al extremo de comparar con el fascismo, compare con lo que fue la Semana Trágica, en 1919, con la Liga Patriótica asesinando huelguistas abiertamente, armada por la Marina y con el gobierno radical (¿habría que calificarlo de fascista?) mirando para otro lado. O los fusilamientos en la Patagonia, unos años más tarde.

      Repito lo que dije en otras notas: las caracterizaciones correctas de las fuerzas sociales y políticas son la base para una política correcta del socialismo. Decir que hoy el movimiento obrero enfrenta como gran amenaza al fascismo (¿con Espert a la cabeza?) solo es funcional a la política de «unidad de acción» contra «el enemigo principal y en defensa de la democracia». Es la manera de justificar una alineamiento político (por supuesto, «crítico») con el kirchnerismo. Es también la forma de alimentar la idea de que el otro gran problema son «los discursos de odio».

      El sumun de estos desatinos es, como siempre, el PC: hoy sostiene que el atentado a CFK es parte «de la deriva fascista» de la oposición con la misma «seriedad teórica» con que en 1976 o 1977 decía que «Videla no es fascista». Es el todo vale en materia de análisis y caracterización. ¿El materialismo histórico? ¿Los análisis en términos de fuerzas de clase o facciones de clase? ¿La perspectiva histórica? Bagatelas sin importancia.

      Incluso desde un punto de vista práctico, ¿cómo es posible que las organizaciones de izquierda hoy puedan actuar en la más completa legalidad si están enfrentando un ascenso del fascismo en las calles? Repito, ¿tienen idea de lo que fue, por ejemplo, ser militante de izquierda en tiempos de la Triple A? ¿Cómo se puede afirmar que «estamos cerca» de eso? ¿No pueden parar con los disparates?

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      rolandoastarita

      23/09/2022 at 09:28

    • Agregado: otro ejemplo de desatino teórico y político: caracterizar de nazi al régimen político de Ucrania.
      Repito: son caracterizaciones destinadas a justificar cualquier cosa.

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      rolandoastarita

      23/09/2022 at 11:17


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