Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Mileísmo en teoría monetaria: disparates al por mayor

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Muchos economistas señalaron en los últimos tiempos las incoherencias y problemas de la política económica del gobierno de Milei. Entre ellos, la no acumulación de reservas y el déficit de cuenta corriente; el renovado endeudamiento; y la estratosférica suba de las tasas de interés. Los datos, además, son contundentes. Pasado el rebote de los dos últimos trimestres de 2024 y el primero de 2025, la economía se estancó (y está globalmente estancada desde 2012). En julio la industria manufacturera cayó 2,3%, intermensual; la construcción disminuyó 1,8%, también intermensual.  

A su vez, los salarios siguen hundidos En junio el salario real registrado se ubicaba 5,5% por debajo del nivel de noviembre de 2023 y el de los trabajadores públicos 14,3% por debajo del nivel de noviembre de 2023 (CIFRA). El ingreso disponible se recuperó en el primer semestre de este año contra igual período de 2024, pero es 39% menor que en 2017. El consumo masivo cayó 14% en 2024 y en la primera mitad de 2025 no creció (Guillermo Oliveto en La Nación). En agosto se registra una fuerte caída de las ventas de las Pymes (CAME). El índice de confianza en el consumidor cayó de 46,37 puntos en julio a 39,94 en agosto. La fuga de capitales continúa. La inversión, salvo sectores puntuales como minería, petróleo y gas, no repunta. El riesgo país está por encima de los 1000 puntos. El trabajo informal afecta al 42% de la población activa (2 pp por encima del nivel de 2024). En julio las jubilaciones mínimas estaban entre un 16 y 22% por debajo de 2023. Sumemos los ataques al Conicet, al INTA, a las universidades públicas, al Garrahan, a los descapacitados.

En este contexto el 9 de agosto pasado Milei publicó Aspectos esenciales del análisis monetario | Argentina.gob.ar en el que explica por qué el pass-through no existe, e incursiona en “teoría monetaria”.  

En una anterior entrada (aquí) hemos criticado la “teoría” de Milei del tipo de cambio. En la conclusión escribimos: “estamos ante alguien… que finge elevado conocimiento teórico apelando a un palabrerío tan altisonante como carente de sustancia. Amparado, para colmo, en una cada vez más agresiva e insultante fanfarronería. … el objetivo del impostor es inspirar temor reverenciar en todo aquel que no esté entrenado en estos asuntos, de manera de ahogar cuestionamientos ab initio”. Pues bien, algo similar podemos decir de lo que escribe Milei sobre teoría monetaria. Estamos ante una ampliada catarata de sinsentidos que no hay por dónde agarrarlos. En lo que sigue presento algunos de los más notables. Comienzo con su negación del pass-through.

Aclaración: lo que sigue supone un cierto conocimiento de Macro I o Sistema Financiero Internacional

Pass-through y teoría mileísta

El término pass-through se refiere al grado en que una modificación del tipo de cambio modifica los precios. La afirmación central de Milei es que el pass-through no existe. Escribe:  “….aun cuando todos hablen del traspaso a precios del movimiento en el precio del dólar (pass-through ), dicha afirmación, aunque supuestamente podría tener algún ‘sustento empírico’, es falsa e implica un profundo desconocimiento en materia de teoría monetaria”.

En lugar de pass-through (de la devaluación a la suba de precios) sostiene que la emisión afecta al dólar de manera instantánea (porque la divisa “es un activo financiero”), pero los precios de las mercancías ajustan de manera más lenta y progresiva: primero suben los precios de los bienes transables; luego los mayoristas; después los minoristas y por último los salarios. De manera que el efecto de un aumento de la oferta monetaria en Argentina tarda, según Milei, entre 18 y 24 meses para manifestarse en el IPC. Es su forma de negar que el aumento del tipo de cambio incide en los precios. Estos suben, pura y exclusivamente, por el aumento de la emisión. Escribe: “… la relación causal sigue siendo desde la cantidad de dinero hacia los precios y esta historia también puede ser dueña de la evidencia empírica sobre la que se basa la idea del pass-through”.            

La devaluación y la presión alcista sobre los precios

Es insólito que alguien niegue que una depreciación de la moneda genera presión al alza de los precios, expresados en la moneda que se deprecia. Si aumenta el precio del dólar, los valores de los bienes, expresados en la moneda nacional, necesariamente, tenderán a aumentar. La relación no es lineal –la magnitud del impulso inflacionario dependerá de muchos factores, entre ellos la fase del ciclo económico, la estructura de impuestos, incluso la situación política y los conflictos de clase, o fracciones de clase- pero el impulso al alza de los precios es innegable. Por eso, cuando un gobierno devalúa la moneda (por ejemplo, porque trata de mejorar la situación de la balanza de pagos) sabe que si la devaluación es seguida por una suba de los precios en la misma proporción, el tipo de cambio real no aumenta y el neto comercial no mejora. Además, si luego de la devaluación los salarios se retrasan con respecto al tipo de cambio y la inflación, la “mejora competitiva” se basará enteramente en el aumento de la explotación del trabajo. Es imposible negar estos hechos, ampliamente registrados desde los más diversos enfoques teóricos.

Precisemos también que, cuando una economía entra en una espiral de devaluaciones que empujan a la inflación, y de inflación que empuja a nuevas devaluaciones, los tiempos en que se hacen sentir los efectos causales (por caso, precios de los transables y los no transables), y su retroalimentación, se acortan dramáticamente. Esto ha ocurrido en Argentina en más de una oportunidad (por caso, en la década de los 1980). Son escenarios que tienen poca relación con la transmisión “tranquila” de los 18 o 24 meses, de los que habla Milei.

La teoría mileísta y la prueba de los hechos

Sostenemos que no hay forma de explicar los movimientos de precios y tipo de cambio con la peculiar “teoría monetaria” de Milei. Para ver por qué, centrémonos en la devaluación del peso y el aumento de precios en diciembre de 2023 y enero de 2024. Tengamos presente que la devaluación de diciembre de 2023 fue del 54%. Siguiendo a Milei, ese aumento del precio del dólar se debería explicar por una mayor emisión monetaria en ese mismo mes de 2023. Sin embargo, la base monetaria en diciembre de 2023, en términos reales, y corregida por estacionalidad, se contrajo 12,5% (y el M2 privado transaccional se redujo 14,1%).

Por otro lado, la inflación en diciembre fue del 25,5%. Siempre de acuerdo a Milei, la misma se explica por un aumento de la emisión monetaria ocurrido 18 meses antes, o sea, en junio de 2022; alternativamente, 24 meses antes, en diciembre de 2021. Sin embargo, en junio de 2022 la base monetaria, en términos reales, y sin estacionalidad, se contrajo 2,5% (y el M2 privado transaccional cayó 0,7%). En cuanto a diciembre de 2021, la base monetaria se contrajo 1,3% (y el M2 privado transaccional cayó 0,1%). Por otra parte, en diciembre de 2023 los precios mayoristas experimentaron un aumento del 54%, que es justamente lo que se devaluó el peso. Pero Milei ha decretado que la depreciación del peso no explica el aumento de precios. De manera que el asunto ni se considera.

Agreguemos que en junio de 2022 el dólar blue aumentó 13,45% con respecto al mes anterior. De acuerdo a Milei, esa suba se debería explicar por el aumento de la cantidad de dinero ese mes. Sin embargo, vimos que en junio de 2022 la cantidad de dinero se redujo.

Por otro lado, en enero de 2024 los precios subieron 20,6%. De nuevo, según Milei, esa inflación se debería explicar por la emisión monetaria 18 meses antes, o sea, en julio de 2022; o por la emisión en enero de 2022. Sin embargo, en julio de 2022 la base monetaria se contrajo 0,5% (y el M2 privado transaccional se redujo 1,7%). En cuanto a enero de 2022, la base monetaria solo aumentó 3,5% (el M2 privado transaccional se incrementó 2,1%). A su vez, en julio de 2022 el dólar aumentó 4,52%, lo cual también es incongruente con la caída de la cantidad de dinero ocurrida ese mes. La explicación de Milei hace agua por todos lados cuando se la pone a prueba con los datos y hechos.

Efecto Hume Cantillon

En varios pasajes de su escrito Milei se refiere al efecto Hume Cantillon (muchas veces se lo refiere simplemente como el efecto Cantillon). Según Milei, ese efecto dice que “mientras el mercado de bienes ajusta lento, el mercado financiero lo hace de modo instantáneo. Así, generado el exceso de oferta de dinero, los individuos se agolpan en el mercado financiero a buscar moneda extranjera…”.

La realidad es que lo que escribe Milei sobre lo que escribió Cantillon, no es lo que escribió Cantillon. En primer lugar, porque en el siglo XVIII los tenedores de dinero no se agolpaban en el mercado financiero para buscar moneda extranjera, cuando aumentaba la cantidad de dinero. Decir tal cosa es no tener sentido histórico. ¿O es que Milei piensa que en Sevilla o en Madrid había un Wall Street (o una calle Florida, de Buenos Aires) donde los especuladores se lanzaban a comprar divisas con el oro y la plata llegados de América?

La realidad es que Cantillon se refirió al efecto del aumento de la cantidad de dinero (oro y plata) sobre los precios de las mercancías, no sobre el tipo de cambio. Lo citamos: “Si en un Estado se descubren minas de oro o de plata y de ellas se extraen cantidades considerables de mineral, el propietario de estas minas, los empresarios y todos cuanto trabajan en ellas no dejarán de aumentar sus gastos en proporción a las riquezas y a los beneficios que obtengan, además prestarán a interés las sumas de dinero remanentes después de disponer lo necesario para sus gastos” (p. 64 Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general Unión Editorial). El aumento de la cantidad de dinero también podía deberse a la importación de oro o plata. En ambos casos (más producción interna de mercancía-dinero, o entrada del oro y la plata desde el exterior), los precios aumentan, según Cantillon, porque los que reciben el incremento del dinero aumentan la demanda de bienes. Es la teoría cuantitativa de Locke (a quien cita Cantillon): el aumento de la cantidad de dinero (en particular, oro y plata llegados de América) lleva al aumento de los precios.

En este encuadre (teoría cuantitativa del dinero) el “efecto Cantillon” dice que, a partir del incremento de la cantidad de dinero, el aumento de los precios opera gradualmente, y por lo tanto tiene efectos distributivos. O sea, el dinero no es neutral. Existen efectos distributivos, pero estos no ocurren por variación del tipo de cambio, sino por la fijeza de precios establecidos en contratos. De acuerdo a Cantillon, con el aumento de los precios se benefician los agricultores (emplean más tierra, aumentan los gastos) pero “los que sufren este encarecimiento” son los propietarios, en tanto duran sus contratos de arrendamiento (Marx anota este fenómeno cuando trata la acumulación primitiva en Inglaterra). Además, sus criados, los obreros y gente vinculada a los terratenientes, que reciben un salario fijo, también pierden ingresos A pesar de su importancia, Milei oculta este aspecto del efecto Cantillon. Lo cual no le impide imponer, desde el Estado, topes a reclamos de aumento de salarios con los cuales los trabajadores procuran recuperar el terreno perdido en la secuencia devaluación – aumento de los precios.

Milei y el modelo del overshooting, ¿qué entendió?

En su escrito Milei busca apoyo en el modelo de Dornbusch de “desbordamiento” (overshooting) que tradicionalmente se enseña en los cursos de Macroeconomía o Sistema Financiero Internacional de las facultades de Economía. Explica que en ese modelo, “frente a un exceso de oferta de dinero, ello se traduce en un salto del tipo de cambio más que proporcional a la tasa de devaluación implícita en la tasa de expansión monetaria consistente con la paridad del poder de compra (PPP)”.

Leo esto y me pregunto qué entendió Milei del modelo de Dornbusch. Es que en Dornbusch el aumento de la oferta monetaria provoca una caída de la tasa de interés (caída posibilitada porque los precios en el corto plazo son rígidos) y es esa caída de la tasa de interés la que provoca una salida de capitales por el principio de paridad de intereses. Por lo tanto, aumenta el tipo de cambio de contado. Pero en el modelo de Dornbusch no solo aumenta el tipo de cambio spot, sino también el esperado. Esta es la clave para explicar el desbordamiento. En términos de la ecuación de Paridad Descubierta de Intereses, tenemos:

r = r* + (Ee – E)/E donde r y r* son las tasas de interés local y del país extranjero; Ee el tipo de cambio esperado (o futuro, si se considera la paridad de intereses cubierta); y E el tipo de cambio de contado.

O sea, con la caída de la tasa de interés y la salida de capitales, no solo aumenta E, sino también Ee (tipo de cambio esperado según expectativas racionales). A su vez, en un segundo momento, suben los precios internos (por aumento de la oferta monetaria, según el monetarismo) y baja la oferta de dinero en términos reales. Por lo tanto, aumenta la tasa de interés y la moneda nacional se aprecia –por paridad de intereses- aunque no vuelve al punto de partida anterior al aumento de la masa monetaria. Puede apreciarse el rol clave de la paridad de intereses para este modelo. Pero Milei ni la menciona. Por otra parte, el modelo de Dornbusch no necesariamente niega que la suba del tipo de cambio (repetimos, producto de la caída de la tasa de interés) pueda ejercer presión alcista sobre los precios internos.

Más importante, sin embargo, es preguntarse cómo se puede congeniar la paridad de intereses con el carry trade, y tasas de interés por las nubes, como ocurre en Argentina. ¿O existe paridad de intereses (igualdad de rendimientos) con sobretasas de 800, 900, 1000 puntos básicos, o más? La realidad es que las inversiones de portfolio entrantes a un país como Argentina obtienen rendimientos muy por encima de los rendimientos en países con bajo riesgo de default y de devaluaciones bruscas. Más en general, y a pesar del “desbordamiento”, la paridad de intereses (más expectativas racionales) supone un arbitraje en el margen, aprovechando diferencias circunstanciales de rendimientos, en un marco de tendencia al equilibrio. ¿Qué tiene que ver esto con las recurrentes crisis en la balanza de pagos y salidas precipitadas de capitales de un país como Argentina? Milei pasa olímpicamente por alto estas cuestiones.

Devaluación y “teoría del valor objetiva”

Escribe Milei: suponer que una relación causal que vaya del tipo de cambio al nivel de precios implica estar trabajando con una teoría del valor objetiva.

Es otro absurdo. El tipo de cambio es el precio de una moneda en términos de otra. Afirmar algo tan obvio no es sinónimo de teoría objetiva del valor. Si digo que la mercancía X vale US$50, o $500, si el tipo de cambio es $10/US$; y vale US$50 o $1000 si el tipo de cambio es $20/US$, no significa adherir a la teoría del valor objetiva, en detrimento de la subjetiva. La teoría del valor objetiva, de Ricardo o Marx, dice que el valor es objetivo porque está determinado por los tiempos de trabajo promedio empleados en la producción. La teoría subjetiva, en cambio, dice que el valor está determinado por la utilidad de los consumidores en el margen.   

Demanda de dinero, ¿determinada solo por el consumo?

Milei escribe: “… el dinero no es nada más que un bien de intercambio indirecto y que sólo sirve a los efectos de llevar acabo transacciones, sean las mismas presentes (demanda transaccional) y/o futuras (atesoramiento). Por lo tanto, si entendemos esto, la demanda de dinero es una demanda derivada de la demanda total de bienes y servicios de la economía o dicho de modo más simple, es una demanda espejo”. También: “la demanda de dinero quedaría determinada por el vector de consumo a lo largo del tiempo”

La realidad es que la demanda de dinero por motivo transaccional es solo un tipo de demanda de dinero. Hay otras. Por ejemplo, la demanda de dinero por especulación, que no es asimilable a la demanda por transacción. En la demanda especulativa los inversores venden bonos porque esperan una suba de la tasa de interés (o sea, caída del precio de los bonos). No demandan dinero por motivo transaccional. Otro motivo de demanda de dinero es por financiamiento de inversiones, señalada por Ohlin a Keynes. Más importante, está la demanda para atesoramiento. Por ejemplo, la demanda de dólares frente a la incertidumbre, o la caída de la rentabilidad del capital; tampoco puede identificarse con la demanda transaccional. Y estos motivos de atesoramiento (o preferencia por la liquidez) son cruciales en las economías capitalistas.

Yendo específicamente al caso argentino, ¿cómo se puede afirmar que las salidas de capitales (“formación de activos externos”) se explican con la idea “el dinero solo sirve para llevar a cabo transacciones”? ¿Y la función del dinero como encarnación y medida de valor? ¿Y su función como medio de pago (que es distinta de su función como medio de cambio)? ¿O su función como medio de atesoramiento? ¿Y la función del dólar como medio de pago internacional?  ¿Cómo es posible afirmar que la demanda de dinero se explica exclusivamente por la estructura del consumo?

Modelo walrasiano y teoría cuantitativa, ¿qué entendió Milei?

En apoyo a la afirmación de que el pass-through no existe, Milei se aventura en el modelo walrasiano de equilibrio general. Sostiene que, según Walras, si n mercados están en equilibrio, el mercado n + 1 (de dinero) también estará en equilibrio, por lo cual “será posible determinar n precios relativos y como están en términos de dinero, los precios en cuestión son los precios monetarios. A su vez, este sistema puede decirse que tiene como variables exógenas: las preferencias, la tecnología, las dotaciones y la cantidad de dinero” (énfasis nuestro). De ahí concluye que la idea del pass-though “tiene un grave problema, ya que el precio de la moneda extranjera en el sistema de equilibrio general es endógeno mientras que acorde a la visión de muchos economistas locales, el precio de la moneda extranjera es exógeno y ello determina al resto de los precios”.

Milei parece no conocer siquiera el problema –planteado por Oskar Lange, Don Patinkin y otros- de la integración de la teoría cuantitativa del dinero en el modelo de equilibrio general. Es que si se supone la ley de Say (los agentes venden bienes solo para comprar) y la ley de Walras (la oferta total de bienes y dinero del mercado tiene que ser igual a la demanda total de bienes y dinero del mercado), y con la hipótesis de que las funciones de demanda son homogéneas de grado cero (las cantidades ofertadas y demandadas solo dependen de los precios relativos), el nivel de precios está indeterminado. En otros términos, con Say y Walras se pueden determinar los n precios relativos, pero no el nivel de precios, ya que cualquier nivel es consistente con el equilibrio. En consecuencia, y contra lo que dice Milei, los precios monetarios no están determinados con las ecuaciones. Para determinarlos hay que integrar a la teoría cuantitativa. Pero Milei no lo hace, y se limita a afirmar que basta con las ecuaciones del equilibrio general. Lo cual no le impide sostener, al mismo tiempo, que la cantidad de dinero es exógena (el “helicóptero” Banco Central de Milton Friedman, que inyecta o saca dinero de la economía). Pero si la cantidad de dinero es exógena, y es clave en la determinación del nivel de precios (por teoría cuantitativa), no se puede afirmar que bastan las ecuaciones para determinar los precios monetarios. Para colmo, Milei sostiene que los economistas que hablan del pass-through sostienen que el tipo de cambio es exógeno. No se da cuenta de que, postulada la teoría cuantitativa, lo exógeno no es el tipo de cambio sino la cantidad de dinero

Antes de dejar el punto, anotamos que, desde un enfoque marxista, la dificultad de congeniar la teoría cuantitativa con el equilibrio walrasiano y Say se debe, en última instancia, a los problemas que tiene la teoría subjetiva del valor para integrar el dinero en su sistema. De ahí la tan citada “dicotomía clásica” entre “economía real” y “economía monetaria”. 

Para terminar.

Podríamos seguir con otros ítems –por ejemplo, el intento de explicar tasas de interés superiores al 50% anual “por preferencias inter-temporales de consumo”- pero con lo expuesto basta y sobra. La incursión de Milei en “teoría monetaria” es una diarrea de dichos carentes de lógica y sentido. El impostor busca impresionar con palabrerío altisonante y citando teorías de las cuales desconoce lo más elemental. Todo esto para atacar, bajo el disfraz “es ciencia”, las condiciones de vida e ingresos más básicas de los trabajadores y las masas populares.  

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1gd-QuA-I7O4pIyiTEQdAuPb8zzeoun58qBAFabkUcX4/edit?usp=sharing

Written by rolandoastarita

15/09/2025 a 11:25

Publicado en General

20 respuestas

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  1. Buenas Rolando:

    Ante todo, gracias por la nota.

    Hace cosa de unos meses, en otra nota del blog (https://rolandoastarita.blog/2025/05/09/otra-burrada-de-milei/), aporté algo con el propósito de reforzar la evidencia en contra de los dislates dichos por Milei (me rezongaste, pero no pude hacerlo más corto). Entre otras cosas, allí había señalado que su discurso deriva en una suerte de subjetivismo económico sin marco teórico claro. Lo que presenta como análisis riguroso termina siendo, en realidad, una reformulación arbitraria de categorías fundamentales —el dinero, la relación laboral, la demanda— en función de preferencias individuales, despojadas de toda referencia a relaciones sociales estructuradas.

    En su momento hablé de un vicio de origen en el pensamiento de Milei, hoy me inclino a llamarla falacia austríaca a la pretensión de erigir una teoría económica sobre una base subjetivista extrema que, lejos de ofrecer un marco científico, solo habilita el uso arbitrario del discurso como recurso político. Ni más ni menos que la expresión política de una práctica discursiva donde la coherencia teórica importa menos que la capacidad de narrar una economía a su medida. Las referencias a Walras, Arrow, Debreu, Hayek o Friedman, lejos de constituir un marco unificado, aparecen como elementos dispersos, autores que se mencionan pero no se desarrollan y combinados siempre de manera caótica. En un plano académico, este desorden conceptual solo podría mostrarlo como un expositor incoherente (aunque él mismo se aprecie como material de premio Nobel), ahora, en el plano político se convierte en recurso de construcción de autoridad: la enumeración de autores y escuelas le permite simular erudición frente a su audiencia, aunque las ideas resulten incompatibles entre sí. Lo decisivo no es ya la consistencia de su teoría, sino la eficacia performativa de su discurso (paradójico viniendo de alguien a quién le gusta utilizar la expresión “falacia de autoridad”).

    Se puede comprender entonces que Milei no ofrece un cuerpo de teoría económica, sino una subjetivación extrema del análisis económico, un relato personal que él presenta como verdad objetiva. Este desplazamiento desde el análisis hacia la narración subjetiva constituye la base de su estrategia política: reemplazar la discusión estructural de la economía capitalista por una teatralización de problemas y soluciones que, por supuesto, nunca tienen como fin cuestionar el sistema, sino encubrirlo.

    Reconocer esa característica de su discurso es esencial ya que nos devuelve al centro del debate que nos interesa: cómo el capitalismo, en su propio movimiento de crecimiento y crisis, articula al Estado como mediador político, y cómo esa dinámica se traduce en la alternancia entre políticos de carrera (estadistas) y figuras por fuera de la misma (outsiders, rupturistas). El ciclo político de alternancia entre estadistas y rupturistas no es más que la expresión política de los vaivenes propios del capitalismo. El político de carrera, encarna la fase de crecimiento: presenta el aumento de la explotación como crecimiento económico, encubre la dinámica de fondo y garantiza la estabilidad institucional que permite al capital intensificar la extracción de plusvalor bajo la forma de expansión y prosperidad (“los mejores años siempre fueron peronistas”). Pero esa misma intensificación genera las condiciones de la crisis: sobreacumulación, desempleo, inflación, caída de salarios. Se presenta entonces el escenario de los Milei (Menem, Bolsonaro, Reagan, etc.) y llega el rupturista, cuya función es hacer visible como “necesario” el período de ajuste: desempleo, precarización, ampliación del ejército de reserva, etc. En definitiva, la reconfiguración de la explotación bajo otras formas que permiten la recomposición del ciclo.

    Hasta acá no creo estar diciendo nada nuevo, pero cabe retomar el punto de vista que nos permite entender a estas figuras no como opuestas, sino como complementarias: se legitiman mutuamente dentro de la democracia burguesa. El estadista allana el camino al rupturista, y éste, con su teatralización de la crisis y del ajuste, prepara la nostalgia por un nuevo estadista que devuelva previsibilidad. Así, lo que aparece como alternancia personal o ideológica no es sino la manifestación política de la articulación Estado–capital, en donde el verdadero ciclo que se juega es el del capital: crecimiento–crisis, expansión–recomposición.

    Marx lo anticipó con extraordinaria claridad en El 18 Brumario de Luis Bonaparte: las figuras políticas que irrumpen como “hombres providenciales” no lo hacen por virtud propia, sino porque las condiciones sociales y políticas les han preparado el escenario. La célebre fórmula de Marx —“la historia ocurre dos veces: la primera como tragedia, la segunda como farsa”— no describe solo una repetición grotesca de personajes, sino la forma en que la crisis de la burguesía abre espacio para soluciones aparentes, teatrales, farsescas, que son necesarias para que el orden burgués pueda recomponerse. El teatro de la política burguesa que se limita a administrar los síntomas, mientras oculta la raíz del problema.

    En definitiva, la figura de Milei no debe ser analizada solo como un caso aislado de incoherencia teórica o extravagancia política. Su recurso sistemático a la subjetivación extrema del análisis económico es la marca de un tiempo en que la política se ha vuelto principalmente performativa, más preocupada por el efecto inmediato en la audiencia que por la coherencia conceptual. Esta teatralización del discurso encubre lo esencial: que el ciclo político entre estadistas y rupturistas es apenas la traducción institucional del ciclo económico del capital, que alterna entre fases de crecimiento y crisis.

    El estadista disfraza la intensificación de la explotación bajo la promesa de desarrollo; el rupturista legitima la violencia del ajuste como sacrificio necesario. Ambos cumplen la función de mantener intacto el orden burgués, resolviendo fenómenos menores para ocultar el fenómeno mayor: la propia dinámica de acumulación y recomposición del capitalismo.

    Saludos Rolando.

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    Avatar de Mariano V.

    Mariano V.

    16/09/2025 at 17:43

  2. Muchas gracias estimado Profesor Rolando. Siempre lo leemos con mucha atención, y después lo que no comprendo bien me lo releo varias veces, siempre vamos aprendiendo algo nuevo del método del enfoque marxista.Saludos desde Montevideo – Uruguay.

    A continuación dejo texto para leer de cómo ve la económica Argentina el Prof. Ec.-Uruguayo- José Antonio Rocca.Texto de fecha 15 de Setiembre 2025, su Web.:https://joserocca.org/las-barbas-del-vecino/

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    Avatar de pmarrero2010

    pmarrero2010

    17/09/2025 at 11:19

  3. Hola profesor; le consulto como influye la deuda externa , ya sea en pesos o dolares sobre nuestra economia. Un tal Sartelli dice que la deuda externa no es problema.gracias poe la aclaracion.saludos,

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    Avatar de marcelo daniel dein

    marcelo daniel dein

    19/09/2025 at 11:07

    • Si se compara la deuda argentina con la deuda de otros países, se puede ver que no es particularmente elevada. La deuda del Gobierno Central en proporción al PBÑI, en 2024, era de aproximadamente el 83% (dato FMI; algunos analistas dicen que incluso es menor cuando se establece el neto de deuda del Tesoro + Banco Central). Es alta, pero no es un nivel inusual. Por ejemplo, la deuda de los gobiernos de Portugal y Gran Bretaña ronda el 100% del PBI; Francia y España 94%; Brasil 83%; Finlandia 82%; Japón 200. Por otro lado, Alemania, Chile, México, Suecia, Dinamarca, Australia, tienen deuda de sus gobiernos muy por debajo del 50% del PBI (todos datos FMI).
      Si miramos la deuda privada + préstamos + títulos de deuda / PBI, el nivel de deuda es muy bajo en comparación con prácticamente cualquier otro país.

      El problema más grave es que Argentina no puede acceder a los mercados por la elevada tasa que le piden (ahora mismo estamos con un nivel de riesgo país de 1400 puntos). Esto es, el Gobierno no puede refinanciar la deuda, y hay vencimientos muy elevados de aquí al 2027. Las posibilidades de un nuevo default son muy grandes.

      Hay que tener en cuenta que buena parte de las deudas se «rolean», o sea, se refinancian. Si ocurre ese refinanciamiento, no hay transferencias en términos reales del deudor al acreedor. Si no hay refinanciamiento, hay que hacer una transferencia real, que de hecho es imposible. De ahí la posibilidad creciente de default de la deuda argentina.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      19/09/2025 at 12:09

    • Agregado sobre deuda.
      Muchas veces se hace hincapié en que la deuda externa del gobierno argentino es muy elevada. Amplío con algunos datos.
      En primer lugar, la deuda externa (o sea, acreedores extranjeros) del Gobierno general era, en el primer trimestre de 2025, de US$ 147.069 millones (52,9% de la deuda externa total); US$ 66.389 millones en títulos de deuda y US$ 80.680 millones de préstamos.
      La deuda externa del Banco Central, en el mismo período, era US$ 27.656 millones (9,9%); US$ 6.745 millones en DEG; US$ 1998 millones en títulos de deuda; US$ 18,913 millones en préstamos.
      Sumadas las deudas nos da US$ 174.725 millones. Calculando un PBI de US$ 680.000 millones, resulta que la deuda externa del gobierno + Bco Central representa, en 1T 2025, el 25,6% del PBI. Enfatizo, nos referimos a DEUDA EXTERNA.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      19/09/2025 at 15:23

  4. Rolando, al principio de la nota decis «Pasado el rebote de los dos últimos trimestres de 2024 y el primero de 2005». Hay un typo en 2005.

    Saludos,

    Gonzalo

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    Avatar de Gonzalo

    Gonzalo

    19/09/2025 at 13:48

  5. Buenas Rolo. Gracias por el artículo. No sé si has podido ver una entrevista a Cottani donde cuenta detalles del esquema económico del gobierno desde dentro. Acompaña perfectamente, desde la vereda opuesta claro está, tus análisis. Copio el enlace debajo.
    Abrazo.
    https://www.youtube.com/watch?v=3UwFbeG4TTA

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    Avatar de Enrique

    Enrique

    19/09/2025 at 17:32

  6. «Milei parece no conocer siquiera el problema –planteado por Oskar Lange, Don Patinkin y otros- de la integración de la teoría cuantitativa del dinero en el modelo de equilibrio general.»

    El problema radica en que la función del mercado de bienes y servicios (precios relativos) es homogénea de grado cero y la de la del mercado monetario (teoría cuantitativa) es homogénea de grado 1.

    Habrá querido aplicar la «solución» de Patinkin a esta cuestión?

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    Avatar de CV

    CV

    19/09/2025 at 18:47

  7. Hola, Rolando.
    Muy útil la información y tus comentarios sobre la deuda.
    Aprovecho, entonces, para consultarte acerca de un tema que está relacionado con esto y que está en el candelero: Creo que ya podemos hablar que hay una «corrida cambiaria» Esta semana se ha intensificado, a tal punto que el Banco Central comenzó a vender dólares (al menos de forma explícita…) con el argumento que el precio de éste -del dólar oficial- llegó al famoso «techo de la banda» fijado desde abril, según el último acuerdo con el FMI.
    Esta situación me genera, entre tantas dudas, una específica: ¿Cuánto es en la actualidad la Masa Monetaria?; o, dicho de otra forma: ¿es cierto que los dólares de los que dispone el Banco Central son más que suficientes para absorber todos los pesos que están circulando en la economía?
    Tanto Caputo, el ministro de Economía, como el asesor del Banco Central, Federico Furiase, afirman esto. En concreto, Furiase, en una entrevista televisiva reciente dijo textualmente: «… El Banco Central tiene munición de sobra. La cantidad de pesos que hay en la economía esta fija en un nivel ridiculamente bajo… La cantidad de dólares es mayor que todo el circulante de la economía, mirá si no hay poder de fuego al tipo de cambio del techo de la banda. Los pesos los chupa el Central y mueren…»
    Por otra parte, economistas del establishment como Carlos Rodríguez o Gabriel Rubinstein, entre muchos, dicen exactamente lo contrario: que los dólares del Central no alcanzan ni de casualidad para absorber la Masa Monetaria. En concreto, Rubinstein, en un artículo de hoy o ayer en el portal del Perfil dice: «Tenés unos U$S 110.000 millones en pesos equivalentes (M4 Privado), el doble en dólares que un año atrás. Y reservas, solo las que ‘te deje’ el FMI usar de ellas (U$S 3.000 mil millones tal vez?) y las que depositantes en dólares ‘te dejen usar’ antes de que se asusten y huyan (4.000 mil millones tal vez?) Es poco…»
    ¡Dos miradas completamente opuestas!
    Más allá de eso, tanto la definición como la cuantía de la Masa monetaria es un tema denso, al menos para mí que no soy economista de profesión.
    ¿Podrías decirme como ves vos este asunto?
    Un abrazo,
    Ernesto Manzanares de Rosario

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    Ernesto Manzanares

    21/09/2025 at 00:11

    • No hay forma de que los dólares que tiene el BCRA puedan absorber los pesos. Generalmente este cálculo se hace tomando como referencia la base monetaria. En el informe mensual de agosto 2025 la base monetaria era (redondeando un poco) de 43,378 billones (informe monetario mensual del BCRA; al pasar, BM aumentó 92% interanual). Si se quisiera transformar esa base monetaria a dólares, con las reservas brutas (de nuevo redondeo) en US$ 39.900 millones, daría un tipo de cambio de alrededor de $1050/US$.
      Sin embargo, el BCRA no dispone de esas reservas. Por empezar, hay que descontar el swap con China (solo podría utilizar el 25%). Por otra parte, hay que descontar los encajes de los depósitos en dólares de los bancos. En agosto estos depósitos sumaban US$ 32.300 millones (engordaron con el blanqueo).
      Además, el aumento de las reservas en 2025 se ha debido esencialmente a desembolsos del FMI (en abril entraron US$12.396 millones y debe completar US$15.000 para diciembre); US$12.000 millones del Banco Mundial; y US$10.000 millones del BID. No es seguro que el FMI les deje usar esos fondos para frenar una corrida cambiaria. Por lo general, se opone a esto (por eso lo hizo echar a Caputo cuando era ministro de Macri y utilizó dólares del préstamo para intentar frenar la corrida de 2018).
      Agrego una observación: la declaración del presidente del BCRA sobre que están dispuestos a vender «hasta el último dólar» plantea la cuestión: después del «último dólar» dedicado a financiar la salida de los inversores, ¿qué viene? ¿La cesación de pagos?
      Marx decía que las crisis capitalistas son inevitables, pero una política monetaria equivocada la podía agravar, y mucho.

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      rolandoastarita

      21/09/2025 at 13:06

  8. Excelenre Gracias !!!!

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    insightful46b7e71bc0

    21/09/2025 at 08:42

  9. Hola Profe; no entiendo el porque si me reducen las retnciones al trigo y al maiz , debe aumentar el precio interno de los alimentos; el pan. Ejemplo si de cada $100 x kilo de pan me retienen 27$ recibo neto $73. Ahora sacaron la retencion, obtuve una ganancia, vendo el kilo de pan y recibo $100. el precio del pan no aumento? gracias por la aclaracion

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    insightful46b7e71bc0

    23/09/2025 at 08:32

    • Supongamos que en Chicago la tonelada de trigo se comercializa a US$500. Si no hay retenciones, ese es el precio aproximado que recibe el productor en Argentina, ya sea que lo venda en el mercado externo o interno (a los molinos). Pero si el gobierno aplica una retención del 10%, el precio que recibe el productor es US$450. Esto es, vende el trigo a los molinos a US$450.

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      rolandoastarita

      23/09/2025 at 10:17

    • Aprovecho para introducir una aclaración.
      Se debe a que en periódicos de la izquierda se sostiene que la eventual transferencia de fondos del Tesoro de EEUU al Tesoro o el Banco Central de Argentina aumentará el endeudamiento.
      La realidad es que no necesariamente es así. Eso ocurrirá si se utilizan esos fondos para intervenir en el mercado (financiando la salida de capitales). Sin embargo, si se utilizan esos fondos para canjear deuda (por caso, de deuda en manos de bonistas a deuda con el Tesoro de EEUU), no necesariamente aumentará el endeudamiento.

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      rolandoastarita

      23/09/2025 at 10:52

  10. Rolo, hace un tiempo se viene dando una discusión entre economistas como R. Cachanosky y el Gobierno sobre si este emitió o no dinero. Cachanosky, por ej, dice que sí mirando la BM tradicional y desde el oficialismo responden diciendo que la BM amplia es la que importa. Cómo es el tema? emitió dinero Milei? Si emitió, qué impacto tiene en la inflación? Es la BM tradicional o la amplia la que importa para responder esa pregunta?

    Desde ya gracias.

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    Facundo Rodríguez

    25/09/2025 at 01:55

    • La BM «tradicional» (o sea, encajes de los bancos en el Banco Central y circulante en manos del público) aumentó desde la asunción de Milei, pero eso, desde mi punto de vista, en sí mismo no tiene por qué ser un factor de inflación. En este punto Cachanosky y Milei coinciden en que todo aumento de la emisión por encima de lo que crece el PBI, es inflacionaria. Yo sostengo que la emisión por compra de divisas no es inflacionaria, ya que fortalece a la moneda nacional. Esto es, BM puede haber aumentado en 2024 por compra de divisas (creo que es lo que efectivamente ocurrió).
      Lo que sí es inflacionario (deprecia el peso) es la emisión monetaria para cubrir el déficit fiscal. Y este tipo de emisión parece haberse frenado, al menos en lo sustancial. Digo esto porque hay algunas formas de emitir sin respaldo, como cuando se computan ganancias del Central que son puramente contables (cuando ocurre una devaluación). También hay algo de engaño cuando se informa del superávit fiscal, ya que hay deuda que no se reconoce, o intereses de deuda que se capitalizan. Sin embargo, parecería que lo central de la emisión sin respaldo (o sea, contra «pagadiós» como eran los «adelantos transitorios») se ha frenado.
      Sobre el planteo de Milei de tener en cuenta la «BM ampliada» para levantar el cepo, no le veo mucho sentido. La BM ampliada incluye los pasivos remunerados del BCRA y los depósitos del Tesoro en el BCRA. Si no recuerdo mal, Milei dijo que las dos bases deberían coincidir para levantar el cepo. No le veo mucho sentido.

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      rolandoastarita

      25/09/2025 at 16:07

  11. Rolando una consulta. Muchos compañeros de izquierda piden a los dirigentes sindicales que movilicen para frenar a Milei. Pero la realidad es que la burocracia sindical apoya a Kicillof, incluso algunos son sus candidatos, no hacen casi nada y parecen supeditar todo al apoyo en las urnas a Fuerza Patria. ¿Kicillof lleva adelante algo muy distinto a la política de Milei? ¿Propone una política devaluacionista? ¿Cómo te parece que habría que encarar el debate en los lugares de trabajo?

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    Avatar de Noelia

    Noelia

    25/09/2025 at 11:10

    • Muchas veces la izquierda ataca a Kicillof (o al kirchnerismo y afines) con el argumento «son lo mismo», «tienen el mismo programa» que el de Milei o el FMI (lo cual no impide que, al mismo tiempo, tengan una actitud bastante contemporizadora con el kirchnerismo».
      Me parece un error. Un Kicillof, un dirigente de ATE o CTA tipo peronista de izquierda, un Grabois, etcétera, no tienen el mismo programa que Macri o Milei. Pienso que la crítica no pasa por ahí, ni siquiera es creíble.

      La crítica es que la política del nacionalismo y estatismo burgués lleva a la clase trabajadora y a las masas a la derrota, la desmoralización, la disgregación. Sus políticas fracasan por todos lados. Se ve en Venezuela, Nicaragua, Cuba, aquí mismo lo que fueron los gobiernos Kirchner y el de A. Fernández. Los Milei y compañía se apoyan en esos desastres para «demostrar» que la izquierda fracasa, que la única solución es el capitalismo y la libertad de los mercados, etcétera. Por eso pienso que el discurso del socialismo, del marxismo, debe delimitarse claramente del kirchnerismo y de la izquierda gremial peronista (o de las variantes stalinistas, tipo PC). Repito, no porque sus programas sean iguales a los del neoliberalismo, sino porque no son salida para los explotados.

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      25/09/2025 at 16:23

  12. […] Marx decía que las crisis capitalistas son inevitables, pero pueden agravarse, y mucho, por legislaciones bancarias equivocadas (como fue la Banking Act en Inglaterra, en el siglo XIX). Algo similar podemos decir de los dislates de Milei (autoproclamado candidato a Premio Nobel de Economía) en materia de política económica. Puntualizamos algunos (lo que sigue se puede complementar con anteriores críticas aquí, aquí). […]

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