Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Hal Draper sobre Marx y democracia (1)

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En notas anteriores he planteado la importancia, en la tradición de Marx y Engels, de la lucha por libertades democráticas. Lo hice en oposición a corrientes que se reivindican socialistas y revolucionarias y apoyan, de hecho, a regímenes dictatoriales como el que existe hoy en Venezuela. El argumento preferido de esta gente es que las libertades democráticas son agitadas por el imperialismo (EEUU en primer lugar) y la oposición burguesa, y por lo tanto no deben ser reivindicadas por los marxistas. En este marco, el fraude electoral perpetrado por el régimen de Maduro sería un tema de importancia muy secundaria, por no decir nula. Con este argumento, esta izquierda también acusó de pro-imperialista el informe de Michelle Bachelet (Alta Comisionada para los Derechos Humanos) sobre la situación de los derechos humanos en Venezuela, con fecha septiembre de 2021. Una postura que se ha repetido, una y otra vez, a lo largo de décadas y hasta el presente.

A fin de aportar elementos para el análisis, y rescatar la tradición revolucionaria del socialismo marxista, en lo que sigue presento, en forma resumida, el escrito de Hal Draper (1914-1990) “Marx on Democratic Forms of Government”, 1974 (tomado de Hal Draper: Marx on Democratic Forms of Government (1974) (marxists.org). Dada su extensión, he dividido la nota en dos partes.  

Presentación del tema

Según Draper, el socialismo de Marx, como programa político, puede ser definido, desde el punto de vista marxista, no solo como una democratización de las formas políticas, sino también como la completa democratización de la sociedad. Sin embargo, el movimiento democrático del siglo XIX comenzó poniendo en primer plano la lucha por formas políticas avanzadas, y lo mismo hizo Marx, aunque en un contexto programático distinto. Es que para Marx la lucha por formas democráticas de gobierno –la democratización en el Estado- era una punta de lanza del esfuerzo socialista. No lo más importante, pero una parte integral del todo. 

Pues bien, a lo largo de la historia de los movimientos socialistas o comunistas, uno de los problemas fue establecer la relación, en teoría y práctica, entre la lucha por el socialismo y la lucha por la democracia (o derechos democráticos); entre los temas socialistas y los democráticos. En este respecto, cada corriente o escuela socialista ha tenido su propia respuesta. En un extremo está el enfoque que pone en el primer plano la defensa de las formas democráticas, como un fin en sí, y considera la lucha por las ideas socialistas como un tema accesorio. Desde el puno de vista marxista, se trata meramente del ala más izquierdista del liberalismo democrático burgués. En el otro extremo están los tipos de ideología radical que contraponen las ideas socialistas –entendidas como anticapitalistas- a la preocupación por las luchas democráticas, ya que consideran a estas sin importancia o hasta perjudiciales. Entre los dos extremos hay todo tipo de combinaciones. Por ejemplo, en la tensión entre objetivos socialistas y medios democráticos, la preocupación podría ser 50-50, 60-40, 30-70, etcétera.

El enfoque de Marx es cualitativamente diferente a este eclecticismo, y no intenta establecer una escala deslizante de preocupación entre los dos lados de la dualidad. Para él, la tarea de la teoría es integrar objetivamente ambos lados de la dualidad.

La respuesta característica de Marx al problema fue anticipada en la crítica a la filosofía del derecho de Hegel, donde buscó mostrar que “la verdadera democracia” requiere un nuevo contenido social, el socialismo. Este enfoque será redondeado en su análisis de la Comuna de París, la cual mostró que un Estado con un nuevo contenido social implica formas verdaderamente democráticas. Por eso, la teoría de Marx va en la dirección de definir la democracia consistente en términos socialistas y el socialismo consistente en términos democráticos. La tarea de la teoría entonces no es arbitrar en el choque entre los dos enfoques mencionados, sino entender las dinámicas sociales de la situación bajo la cual es resuelta la aparente contradicción entre ambos.

Marx no elaboró esto simplemente en su cabeza. Es que el avance hacia una solución del dilema se produjo en el curso de la revolución de 1848-1849, cuando las demandas democráticas y los objetivos socialistas parecieron llegar a un cruce de espadas. Uno de los resultados de la elaboración de Marx fue la llamada teoría de la revolución permanente. 

La vieja tesis

Desde un comienzo se planteó el problema de los militantes supuestamente radicales que, si bien desde una dirección opuesta, tenían la misma hostilidad y desprecio por las formas democráticas que las que emanaban del viejo régimen. En La ideología alemana Marx y Engels llamaron a este enfoque, despectivamente, “la vieja tesis”. Esta, propuesta a menudo tanto por revolucionarios como por reaccionarios, decía que en una democracia los individuos solo ejercen la soberanía por un momento, y luego se retiran de inmediato de su dominio. Marx no dedicó mucho espacio a esta posición –que entre otros defendía el anarquista Stirner- porque pensó, equivocadamente, que era un mero vestigio del pasado y no tenía futuro. Pero la realidad es que este rechazo de cualquier cosa conectada con la democracia burguesa persistió y terminaría asociada con el radicalismo ultraizquierdista.

Sin embargo, en sus orígenes era distinto. En una carta a Marx, Engels se refirió a un tal Bernays, editor del Vorwärts, quien estaba en contra del sistema de jurados, de la “libertad burguesa de prensa”, del sistema representativo y otras formas democráticas. Engels había intentado explicar a Bernays que con tales posiciones “estaba trabajando para el rey de Prusia, e indirectamente contra nuestro partido”. Los ataques a las instituciones democráticas ayudaban a que el régimen desacreditara al movimiento democrático.

El abordaje de Marx y Engels a la cuestión de las formas democráticas (derechos, libertades, instituciones) era totalmente diferente al que defendía Bernays. Es que este no podía comprender el planteo sobre las libertades democráticas porque su socialismo era meramente anti-capitalista y no pro-proletario. La suya no era una teoría acerca de un movimiento de clase, sino una simple preferencia por cierta reorganización social. Su objetivo no era poner el poder en manos de las masas del pueblo. Solo buscaba a personas de bien que quisieran realizar los cambios imaginados. Por eso, con este encuadre, el control popular sobre el gobierno podía convertirse en un peligro “dado que las masas estúpidas bien podrían ser más hostiles a sus esquemas que las almas iluminadas”. Su postura no se debía a que “odiara” al sistema burgués más que Marx, sino a que expresaba un punto de vista que no era de clase.

Según Marx y Engels, la democracia pasaba por el establecimiento de un control popular pleno sobre el gobierno. O sea, para el «extremista democrático” el control popular significaba control popular ilimitado, y la eliminación de todas las restricciones o distorsiones jurídicas, estructurales y socio-económicas sobre el control popular desde abajo. Esta es la razón de por qué, según Marx y Engels, el control popular apuntaba al socialismo. 

Sin embargo, en un país como Alemania, que no había tenido su revolución burguesa, el problema era cómo atravesar esa fase (en que la burguesía era parte de “las masas populares”) de manera que el poder pasara a los estratos subyacentes de la clase trabajadora. Esto es lo que definirá el problema de la “revolución permanente”. Para Marx se trataba de hacer un análisis de clase de los elementos de la democracia burguesa y separar lo que era específicamente burgués (por ejemplo la cualificación de propiedad para ejercer el voto) de lo que promoviera la más amplia extensión del control popular

Revoluciones de 1848

Las revoluciones de 1848-1849 establecieron temporalmente gobiernos democrático-burgueses en Francia y Alemania. Eran regímenes burgueses y más o menos democráticos en comparación con los regímenes previos. Por lo tanto, planteaban muchos problemas concretos acerca de qué formas políticas debía adoptar la democratización.

El criterio aplicado por Marx y Engels se definió en torno a la siguiente pregunta: ¿qué maximizaría la influencia ejercida desde abajo por las masas en movimiento sobre las fuerzas políticas de arriba? Estas últimas eran el régimen monárquico y su gobierno, que todavía era el ejecutivo, aunque a la defensiva; y los representantes del pueblo en las asambleas surgidas con el levantamiento revolucionario. Este último representaba la potencialidad de la “soberanía popular”, esto es, el control democrático por el pueblo. Sin embargo, cuando en Frankfurt se estableció la Asamblea Nacional, elegida por los estados germánicos, se evidenció que los delegados democrático-burgueses evitaban el choque con la monarquía. 

En oposición, Marx y Engels plantearon que la Asamblea debía tomar las medidas necesarias para frustrar los esfuerzos de la reacción, mantener los fundamentos revolucionarios sobre los que se asentaba, asegurar las conquistas de la revolución y la soberanía del pueblo contra todos los ataques. Pero la Asamblea no hizo nada de esto. Transcurrido un año de su instalación, incluso la izquierda de la Asamblea demostraba que no tenía estómago para pelear contra el poder real del Estado, encabezado por la Corona. De ahí que Marx y Engels criticaran a los diputados liberales por su retórica vacía. Más precisamente, la diferencia entre la retórica acerca de la “libertad” y la lucha democrático-revolucionaria real debía ser planteada en términos de cuestiones concretas.

Una de las más elementales era la libertad de prensa. Desde el primer número de la Nueva Gaceta Renana Marx y Engels hicieron de ella un grito de batalla. La libertad de prensa no podía ser separada de la libertad de expresión en todas sus formas. Toda la existencia de la NGR fue una batalla por sobrevivir contra su supresión que buscaba el gobierno. Llevados a la Corte, Marx y Engels transformaron sus defensas en denuncias políticas, y fueron absueltos. Pero no bien la reacción ganó fuerza, la NGR fue cerrada por decreto. Esto es, a decir de Marx y Engels, cualquiera podía ponerse por fuera de la ley por manifestar su opinión. La falta de libertad de prensa era un barómetro de la arbitrariedad gubernamental, y se mostraba que el Estado alemán era “puramente policial”.

En el mismo sentido, cuando el ministro Hansemann presentó un proyecto de ley para regular la prensa, Marx escribió que “de nuevo encontramos el más clásico de los monumentos al despotismo napoleónico sobre la prensa”. Agregaba que “los funcionarios del Gobierno pueden, con impunidad, cometer cualquier acto arbitrario, cualquier tiranía, cualquier ilegalidad. Pueden administrar o permitir flagelaciones, o hacer arrestos, o mantener en prisión sin juicio. El único control efectivo, el de la prensa, se hace ineficaz. El día en que la ley entra en vigencia, la burocracia puede celebrar: se hace más poderosa y desenfrenada, más fuerte que antes”.

Más tarde, cuando el gobierno suprimió el movimiento de clubes en dos ciudades, Engels denunció la continuidad del Estado policial, y preguntaba: “¿Usted piensa que posee el derecho a la libre reunión, la libertad de prensa, el derecho al armamento del pueblo y otras magníficas consignas que se lanzaron desde las barricadas de marzo? Ilusión, solo ilusión”.

De manera persistente, la NGR desarrolló campañas por derechos democráticos contra la presión gubernamental, incluyendo el programa de la izquierda de Frankfurt por el inmediato establecimiento, proclamación y garantía de derechos fundamentales del pueblo, contra los ataques de los gobiernos de los estados alemanes. Asimismo criticó a los liberales de la Asamblea por ser demasiado imprecisos en el tema del sufragio universal contra el sufragio indirecto; y denunció las formas antidemocráticas de elecciones.

Según Marx y Engels el derecho de reunión también comprendía el derecho del pueblo a ejercer presión contra sus propios representantes. Esta cuestión cobró relevancia cuando la prensa de la derecha denunció la presión que se ejercía sobre la Asamblea prusiana, en Berlín, por la presencia de miles de personas durante las deliberaciones. Marx defendió el derecho de las masas democráticas a ejercer influencia moral sobre la asamblea constituyente, y sostuvo que era un antiguo derecho revolucionario del pueblo desde la revolución inglesa y francesa. La historia le debía a este principio casi todas las medidas enérgicas tomadas por las asambleas parlamentarias.

Por otra parte, se planteaba la cuestión de si un gobierno debería permitir actividades, incluso las que están santificadas como derechos democráticos, que puedan resultar en su propio derrocamiento. La respuesta de Marx y Engels fue si el ejercicio de los derechos del pueblo ponía en peligro al gobierno, pues entonces peor para el gobierno. Los gobiernos siempre creen que las actividades que son peligrosas para ellos constituyen “violaciones a la libertad”; o sea, a su propia “libertad” a existir. El pueblo no debía sacrificar sus derechos para aliviar los problemas del gobierno.

Este criterio también se advierte en la respuesta que Marx y Engels dieron a una moción presentada por Jacoby, un diputado de izquierda liberal. Proponía que las decisiones de la Asamblea tuvieran fuerza de ley sin necesidad de cualquier otro consentimiento. La iniciativa buscaba impedir que una minoría recurriera “a los de afuera”. Pero “los de afuera”, dice Engels, era el pueblo que votaba el cuerpo legislativo. Por eso, lo que buscaban Jacoby y asociados, bajo el pretexto de evitar guerras civiles, era abolir la agitación política. Pero la agitación no era nada más que la aplicación de la inmunidad a los representantes, la libertad de prensa, el derecho a organizarse. Por otra parte, si esas libertades llevaban, o no, a la guerra civil, no era un tema que concerniera a la izquierda revolucionaria. Era suficiente que esas libertades existieran, y luego se vería a dónde conducían si el ataque contra ellas continuaba. Pocos días después, Engels precisaba: “La condición básica del derecho a la libre organización es que ninguna asociación o sociedad pueda ser disuelta o prohibida por la policía; que eso solo pueda llevarse a cabo como resultado de un veredicto judicial que establezca la ilegalidad de la asociación o sus actos y objetivos, y el castigo a los autores de esos actos”.

El poder a la Asamblea

La orientación política de Marx y Engels apuntaba a que todo el poder recayera en la Asamblea, como representación de la soberanía popular, y en contra del objetivo de la mayoría de la Asamblea de llegar a un acuerdo con la Corona. Por eso acusaban a la Asamblea de ser irresoluta y blanda. Marx presentaba su propuesta democrático-revolucionaria en términos de la concentración del poder legislativo y ejecutivo en manos de los representantes del pueblo. El ala radical de la Asamblea reclamaba un gobierno ejecutivo “elegido para un período determinado por la Asamblea Nacional y responsable ante ella”. Pero, decía Marx, eso no era suficiente. El poder ejecutivo debía ser seleccionado en las filas de la misma Asamblea, como lo demandaba el ala izquierda de los radicales.

Según la NGR, si la Asamblea renunciaba a asumir todos los poderes del Estado, si en particular era desprovista del derecho a ejercer el control sobre el Ejecutivo a través de sus comisiones de investigación, entonces eso equivalía a renunciar a la soberanía del pueblo. El asunto de la inmunidad de arresto por parte del Gobierno de los diputados era un aspecto muy concreto de la soberanía. La NGR hacía campaña por plena e íntegra inmunidad, sin lagunas. Sin embargo, de hecho, en lugar de que la Asamblea dominara sobre el poder Ejecutivo, era este el que usaba todos los medios posibles para fortalecerse. Marx ponía el ejemplo del proyecto de Ley de la Milicia: la idea de una milicia popular se había convertido en un plan para instalar una fuerza burocrática. Draper dice que todo esto reflejaba el leitmotiv de la actitud de Marx hacia los problemas de la democratización: minimización del poder ejecutivo, de la burocracia estatal, y maximización del peso, en la estructura gubernamental, del sistema representativo. Y no solo en el período de la revolución.

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1aVCTJle8GCz4x-1h0KRBUdkajOm1vZypKoUcQZ-FJD0/edit?usp=sharing

Written by rolandoastarita

04/09/2024 a 12:36

Publicado en General

12 respuestas

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  1. Karl Ludwig Bernays, aka «el tuerto».

    https://en.wikipedia.org/wiki/Karl_Ludwig_Bernays

    Muy buena nota.

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    Avatar de luisgac

    luisgac

    04/09/2024 at 17:53

  2. Hola buenos días. Siempre he considerado que el tema de las libertades democráticas existirá, entre los revolucionarios comunistas, mientras vivamos en capitalismo. siempre me ha llamado la atención, tu posición en este sentido y, te digo que no estoy convencido de que te asiste la razón……..
    A ver. Es cierto que es muy importante seguir la tradición Marxista, la historia en el tema de las luchas de los trabajadores en o dentro de «las libertades democráticas». Pienso que el proletariado global pasa por un periodo muy difícil; la «bandera» de el programa comunista no están en lo alto. El camino hacia la barbarie de la humanidad parece no tener freno, los intereses del capital, no se detienen; las luchas políticas y económicas de la clase trabajadora , realizadas, todas, dentro del derecho, la democracia (libertades democráticas) ,no logran cuestionar al sistema capitalista, al contrario, pareciera, que reafirman la «verdad» capitalista : que»después del capitalismo , no hay nada».
    Repito, inevitable que no haya luchas en el campo de las libertades de la democracia, pero, creo que es nuestra responsabilidad señalar que estas luchas y sus conquistas o victorias son efímeras; que por muchas victorias en la nivelación de salarios, mejores condiciones laborales en las luchas particulares; las leyes que rigen la producción de valor las convertirán en «sal y agua». Pienso, que los elementos de un programa comunista a futuro se debe insistir que el sistema capitalista no es perfectible, que no hay futuro para la humanidad dentro de este sistema; que las luchas dentro de las libertades democráticas son el terreno de la burguesía, del capital,; un terreno no firme, mas bien pantanoso; que tiene como objetivo político restar velocidad al desarrollo de la lucha de clases.
    Por el hecho de que la humanidad en general y el proletariado en particular estamos en una sociedad capitalista, pienso, que es equivocado resaltar o darle una importancia política tan determinante a en las luchas actuales a las «libertades democráticas». hay que decir para que sirven, ya la linea entre dictadura y democracia ha sido borrada; las libertades en una democracia, en lo referente a las luchas por los derechos de las clase a tener un mejor nivel de vida, es igual en una dictadura política o en democracia plena. las luchas de los trabajadores en Venezuela enfrentan la misma represión y burlas que presentan los trabajadores en Argentina o cualquier país en el mundo. ya esa diferencia o concepto que hemos manejado en nuestra historia que dice algo así: «las luchas en democracias se dan en mejores condiciones que en una dictadura»……esta linea ha sido borrada por el capital en nuestros nuevos tiempo
    ,,, Agradecido por el espacio que nos brindas. atentamente Hector. gracias.

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    Avatar de hector

    hector

    07/09/2024 at 12:26

    • Tu comentario me suscita varias aclaraciones y/o reflexiones.

      En primer lugar, en cantidad de notas, y en mis libros, he planteado la centralidad de la lucha de clases, de la teoría de la plusvalía en la crítica del marxismo al capitalismo, y junto a esto, la denuncia y crítica a las diversas variantes de reformismo pequeñoburgués o burgués, y sus pretendidos remedios a los padecimientos de las masas explotadas. Esta posición incluye la crítica al estatismo (comprendida la absurda demanda al Estado burgués de que aplique medidas de transición al socialismo); y la crítica al nacional-marxismo. Mi critica a la postura de la izquierda estatista y nacionalista frente a las libertades democráticas se ubica en este marco.

      En segundo término, y esto hay que remarcarlo, la conquista de libertades democráticas da lugar a mejores condiciones para la lucha ideológica y política por el programa y la salida socialista. La circulación de textos, el cruce de opiniones e ideas distintas, la libertad para reunirse, publicar, criticar, etcétera, son claves para el avance de la politización, y de la conciencia de clase. La misma existencia de este blog, y de este intercambio, sería prácticamente imposible en una dictadura militar, o bajo un régimen nazi o fascista.

      En tercer lugar, tu comentario pasa por alto lo esencial: la reivindicación que hago de la lucha por las libertades democráticas del socialismo es en oposición a una izquierda que no denuncia el ataque a esas libertades o, peor todavía, avala a los regímenes que las atacan. Para bajarlo a tierra, la reivindicación que he hecho de, por ejemplo, el derecho a la autodeterminación nacional (un derecho burgués) hay que entenderla en el marco de la cantidad de organizaciones de izquierda que, o bien aplauden directa y abiertamente la invasión rusa de Ucrania, o que (postura más cínica) niegan el derecho de los ucranianos a armarse. De la misma manera, la defensa del derecho al voto, o a conocer los resultados de una votación, la hago en referencia directa a lo que está haciendo el régimen bonapartista-militar chavista. Es realmente extraño que no hagas alusión alguna a esta postura (opino que repugnante) de la izquierda frente al chavismo (y frente a muchos otros regímenes de este tipo).

      Es cuarto lugar, es un error (¿o es una mentira consciente?) decir que la situación de las libertades democráticas en Venezuela es asimilable a las que tenemos en Argentina. No tiene punto de comparación. Remito al respecto al informa Bachelet, (septiembre 2021). Tampoco hay punto de comparación entre la represión a manifestaciones en Argentina y lo que ocurre en Venezuela, cuando atacan a los manifestantes los grupos parapoliciales. Según las propias cifras del Gobierno venezolano, al menos 2.400 personas han sido detenidas, entre ellas varios menores de edad, y las organizaciones no gubernamentales han informado de 24 personas muertas, solo en las manifestaciones ocurridas en protesta por el fraude electoral. Más aún, el fraude electoral cometido por el régimen de Maduro no tiene ni punto de comparación con cualquier cosa que haya podido ocurrir en Argentina (o en Chile, Uruguay, Brasil, etcétera) en los últimos 40 años. ¿Cómo se puede decir que en Venezuela la situación de las libertades democrática es más o menos parecida a la que existe en Argentina?

      En quinto lugar, y en base a lo anterior, sostengo que tu afirmación » la línea entre dictadura y democracia ha sido borrada» es equivocada y profundamente desorientadora. No es lo mismo que haya libertad de prensa (aunque sea formal) a que no la haya. No es lo mismo que haya libertad de reunión o agremiación, a que no la haya. No es lo mismo ser secuestrado por un «grupo de tareas», torturado y desaparecido, que caer preso en un régimen democrático burgués (con todas las limitaciones que este pueda tener).

      Concluyo que tu posición está en línea con la postura que adopta la mayor parte de la izquierda. Me parece lamentable. La negación de la importancia de las luchas por las libertades democráticas solo es funcional a la defensa, de hecho, de estos regímenes represivos.

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      rolandoastarita

      07/09/2024 at 13:29

    • Repensando mi respuesta me doy cuenta de que omití otro argumento importante. Se refiere a que no es cierto que la lucha por libertades democráticas no pueda lograr avances. Los derechos democráticos han avanzado en muchos países en los últimos 100 años. Por caso, el derecho al voto de las mujeres, los derechos de los homosexuales, el derecho al divorcio, el derecho al aborto, el acceso de las mujeres a la educación terciaria, entre otros avances. No se puede decir que en Argentina estemos en la situación de 1950 o 1960 en estos ítems. Y algo similar se puede decir de otros países.

      Por otra parte, no entiendo cómo se puede afirmar que la lucha por libertades democráticas no es central en países como Afganistán y Irán. ¿O es que se piensa que también esas demandas son «pro-imperialistas»? No es una pregunta retórica, porque una buena parte de la izquierda (incluso de la izquierda iraní) sostuvo, con el ascenso de Komeini y su régimen, que se podía postergar la lucha en defensa de los derechos de las mujeres (el gobierno enviaba «de vuelta a la cocina» a que trabajaban, y desalentaba su acceso a la educación universitaria)
      con el argumento de que lo prioritario era enfrentar al EEUU, (o a Irak cuando se desató la guerra). Hoy, ¿cómo es posible pensar en un programa socialista en esos países que no ponga en primerísimo lugar la pelea por los derechos democráticos de las mujeres? No entiendo la falta de empatía para con los padecimientos de las masas oprimidas y explotadas. ¿Cómo le explican a una joven afgana a la que no se le permite ir a la universidad, o vestirse como ella quiera, que la lucha por las libertades no tiene importancia? ¿O peor, que esa demanda es funcional al imperialismo?

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      rolandoastarita

      07/09/2024 at 15:26

  3. Hola., buenos días a todos. Gracias por tus comentarios, los he leídos. Es muy cierto tu afirmación donde señalas que haz mantenido una permanente comunicación sobre la centralidad en la lucha de clases y la centralidad , también, del trabajo humano; contradicción principal en estas relaciones económicas del capital……esta afirmación es correcta.
    También, es cierto sobre e»el espacio» que se otorga en las luchas cotidianas de la clase en lograr mejores niveles de existencias, pero y, tal vez allí este la diferencia, son «cedidas» por instituciones jurídicas, por un lado o por otro, por la efervescencia de las contiendas cotidianas en la lucha de clases……y, te confieso, me inclino siempre, por el aprendizaje que se puedan obtener en la segunda opción; las «libertades democráticas , reafirmo, son otorgadas y desaparecerán en la medida que el régimen de propiedad privada y , la ganancia, consecuentemente, se vean en peligro.
    No quise tocar el tema de la situación en Venezuela, a pesar, que atañe al punto de conversación, por que no lo considere de primer plano, mas bien ,consecuencias…….
    Ni modo, señalas «que no hay punto de comparación entre la represión a manifestaciones en Argentina y Venezuela»????. …..»o es una mentira cociente»
    No sabia que la represión del estado capitalista tenia grados porcentuales; Si se reprime mas suave o menos intenso hay libertades democráticas y, si no, estamos en una férrea dictadura anti democrática, que no respeta los derechos civiles…..allí nuestra diferencia.
    Como sabrás,, a un gobierno como el de Maduro y todas sus instituciones; no les creo nada y, son capaces de hacer cualquier cosa con tal de seguir administrando al estado Venezolano, para «muestra un botón». Salir en defensa de los derechos civiles o democráticos de MCM o Edmundo Urrutia o de la oposición en Venezuela…….me iría en VOMITO (disculpen, pero, no encontré otra frase mas acorde).
    En Venezuela, se ha dado un gran fraude, un engaño, una vez mas; pero, no por que a ninguno de los contrincantes se les puede creer ni una «J», si no, por que todo proceso electoral es un gran engaño a los trabajadores en Venezuela. Hacer creer que la salida o no cambio se podrá lograr con elecciones : igualad social, crecimiento económico, felicidad,etc.etc. Lograron que los trabajadores pusieran en segundo lugar sus luchas, sus reivindicaciones salariales y los metieron en el camino permanente «de la reformulacion del sistema»……..allí, sigue la diferencia y la verdadero origen del fraude .
    Y, algo particular que me preocupa en tu apreciación sobre este punto: Es que asomas la posibilidad real que los muertos ocurridos después del 28/7 sean responsabilidad exclusiva de los aparatos represivos del estado, ya que lo dicen declaraciones escritas de varias ONG????
    te puedo hablar con propiedad…hay muchos de los fallecidos son acciones de los manifestantes de la oposición. lo que dicen las ONG, hay que leerlo entre comillas, ya que también están formadas para un objetivo claro……político.
    Te reafirmo, las luchas en o dentro del espacio democrático; es una cosa política y otra cosa política es «por» las libertades democráticas. No se puede pensar, nunca, que las luchas de las mujeres, la comunidad gay, la ecológica, el derecho a elegir o reunirse, la libertad en garantías jurídicas . etc.etc en países o regiones políticamente desiguales en lo económico,y social (Iran, Afganistan o Irak, por ejemplo); se les pueda pedir o exigir que no puedan o no deban luchar por los intereses sociales de esas comunidades…seria en lo político, absurdo y, seria absurdo,también negar el aprendizaje político de la clase en esas luchas.. seria tan absurdo como lo sucedido en Venezuela con las elecciones…..pedirle a los trabajadores que dejen sus intereses de clase por los intereses de un estado explotador y, estoy seguro que en Argentina se darán muchos ejemplos a diarios de estos intentos……..Por los momentos, Gracias por el espacio que nos brinda, mis saludos cordiales Hector. nos hablamos.

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    HECTOR

    09/09/2024 at 12:08

    • Trata de ser más breve, este espacio es para comentarios, no para artículos.
      Veo que tenemos diferencias muy grandes. Comento solo algunas cuestiones.
      La primera, tu afirmación (crítica bajo forma de pregunta): «señalas «que no hay punto de comparación entre la represión a manifestaciones en Argentina y Venezuela»????. …..»o es una mentira cociente». No sabía que la represión del estado capitalista tenía grados porcentuales; Si se reprime más suave o menos intenso hay libertades democráticas y, si no, estamos en una férrea dictadura anti democrática, que no respeta los derechos civiles … allí nuestra diferencia».

      Es un error muy grande pasar por alto «los grados» de represión. Desde el punto de vista diríamos filosófico, o dialéctico, el «grado» afecta a la cualidad. Que se permita o reprima la redacción y reparto público de un volante de izquierda, por ejemplo, es una diferencia «de grado» dentro de un régimen burgués, y no por ello despreciable. Que alguien sea detenido, en un régimen capitalista, por sus actividades políticas, con derecho a abogado, habeas corpus, etcétera, o sea desaparecido por los organismos de seguridad, también es una diferencia «de grado», pero no por ello despreciable. ¿Cómo se le puede decir a alguien que ha pasado por el secuestro y la tortura, por ejemplo, bajo la dictadura de Videla, que lo suyo no tiene gran diferencia con lo que podía ocurrir bajo el régimen militar? No entiendo cómo se pueden decir cosas como esta. Lo peor es que lleva a lavarle la cara al genocidio cometido por la dictadura. Como tampoco se entiende cómo se puede afirmar que es más o menos lo mismo que una manifestación sea reprimida con palos y gases, a que sea atacada a tiros y se asesinen manifestantes.

      Sobre Venezuela escribes: «es un gran engaño a los trabajadores en Venezuela. Hacer creer que la salida o no cambio se podrá lograr con elecciones: igualad social, crecimiento económico, felicidad, etc. etc.» Nunca el marxismo sostuvo que se pueda acabar con la explotación del capital, o con los males del capitalismo, participando en las elecciones en las que se eligen los funcionarios del Estado burgués. Pero esto no niega que el marxismo distinga entre una dictadura, o régimen bonapartista, y una democracia burguesa. La superación de la democracia burguesa no diciendo que da lo mismo una dictadura (capitalista) que una democracia (capitalista). Esto dicho en general, Pero aplicado a Venezuela, equivale a decir que da lo mismo que haya fraude a que no lo haya; que exista una represión sangrienta y paramilitar, a que no la haya. De nuevo, lo tuyo es funcional al régimen dictatorial (como lo son, lamentablemente, las posiciones del PTS, del Partido Obrero, del PCA, de los nacionalistas izquierdistas argentinos).

      En la misma frase escribes: «Lograron que los trabajadores pusieran en segundo lugar sus luchas, sus reivindicaciones salariales y los metieron en el camino permanente «de la reformulación del sistema» … allí, sigue la diferencia y el verdadero origen del fraude».
      De nuevo, es desconocer los datos más elementales. Pero las luchas de los trabajadores venezolanos no retrocedieron por las elecciones (que, en el caso de las presidenciales, fueron ganadas sistemáticamente por el régimen chavista, con o sin fraude, según los casos), sino por el brutal hundimiento de las fuerzas productivas, combinado con el ahogo y represión de toda forma de protesta. El resultado más ilustrativo de esto es el exilio de millones de trabajadores venezolanos. Esto es, la clase obrera fue sumida en la miseria y la disgregación social, Las elecciones (amañadas o no), fueron solo una pequeña parte del problema.

      De nuevo, ocultar estas verdades es, intelectualmente, inadmisible. Solo lo puedo interpretar como un intento de salvar a cualquier precio la cara al chavismo.

      De nuevo, pienso que es tan grave como lamentable que estén defendiendo regímenes como el chavista. No hay manera de que la izquierda revolucionaria (o que se considera de tal condición) se recomponga y se acerque a las masas en tanto mantenga esta negación de la importancia de las lucas por libertades democrático-burguesas.

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      rolandoastarita

      09/09/2024 at 12:55

    • Hola, buenos días a todos. Trataré de ser breve,en lo posible. Gracias por los comentarios.  En realidad me desanima tú comentario último; no se qué tipo de «magia intelectual» aplicas para ponerme de un solo «tirón» a cumplir las funciones de lavar el rostro o la cara al Chavismo. También,me sorprende que haya alguien que sea capaz de usar el método de la «descalificación política» aplicada durante décadas por los partidos para rechazar cualquier diferencia en las conversaciones…..es increíble!!!  Desde que apareció el proyecto del Socialismo del Siglo XXI lo he rechazado! Y, prefiero no seguir tratando este tema más,ya que no se logra el objetivo de clarificar; ayudar para entender mejor la realidad que nos ha tocado enfrentar en muestras vidas.   Agradezco tú tiempo dispensado y, trataré,si algún día es el caso,ser muy breve y,poder disponer de las «las libertad democrática» que ofreces en este Blog….. gracias.

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      Williams Gilberto Padron Coronel

      10/09/2024 at 12:08

    • Si afirmas que el nivel de libertades democráticas, o el derecho al voto que hay en Venezuela están al mismo nivel que en Argentina, no veo manera de no concluir que estás defendiendo al régimen Maduro-chavista. En Argentina a nadie se le ocurre decir que Milei ganó las elecciones con un fraude masivo, sencillamente porque no lo hubo. En Venezuela sí hubo un fraude masivo. El tema es grave, pero los defensores del régimen pasan el asunto a un plano completamente relegado, o incluso lo niegan. Y no veo qué diferencia hay entre tu posición y lo que dice esta izquierda (que por cierto, en Argentina por lo menos es ampliamente mayoritaria).

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      Avatar de rolandoastarita

      rolandoastarita

      10/09/2024 at 12:39

  4. San Marx bendiga tu paciencia infinita!!!

    La impresión de que ciertas cosas no son pasibles de presentar una modificación mínima, elemental, insignificante,…!

    ¡Abruma! 

    Vueltas y vueltas, giran en torno a una serie de supuestos que resultan incapaces de contrastar con la realidad: ¡Señores, 1990/1991, señores! ¡Tal es la fecha central que debería concitar el grueso de la reflexión para el asunto que nos ocupa! ¿Tenéis algo qué decir?

    Sostiene, más o menos, Branko Milanovic, en su imperdible, “Capitalismo y nada más”, con inocultable sorna: “Las alternativas al capitalismo no solo fueron malas; algunas fueron mucho peores”.

    Para empezar, es imperioso aceptar la historia.

    ¡Todo lo demás, no es más que un vulgar simulacro! 

    Salud!!!

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    Avatar de Proyecto Sindicato

    Proyecto Sindicato

    10/09/2024 at 08:23

  5. Estimado Rolando:

    Me llamo Carlos Ezquerra González y te escribo por este medio porque no he encontrado tu correo electrónico online.

    Mi objetivo no tiene que ver con esta entrada sino con un conjunto de entradas que publicaste como críticas y respuestas a Juan Ramón Rallo. No lo he publicado en ninguna de ellas porque son más antiguas y, por desconocimiento del funcinamiento del blog, no sabía si recibirías la notificación. Me disculpo de antemano por ello.

    Quería informarte de que Andrew Kliman, uno de los autores de la interpretación marxista TSSI, ha publicado una respuesta a la crítica que Rallo hace de la TSSI en su Anti-Marx. Te la dejo aquí por si es de tu interés:

    https://marxisthumanistinitiative.org/economics/rallos-anti-marx-critique-of-marx-and-the-tssi-a-response.html

    Salud,

    Carlos

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    Avatar de Carlos

    Carlos

    10/09/2024 at 14:31

  6. […] di Rolando Astarita, da rolandoastarita.blog […]

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