Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

The Economist, la economía de guerra y la crítica marxista

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“La economía rusa ha entrado en la zona de muerte”, decía The Economist, 17/02/2026. “A medida que la guerra de Rusia contra Ucrania entra en su quinto año, la economía que la sustenta se ha transformado de tal manera que será difícil, quizás imposible, revertirla sin otra crisis. Los occidentales siguen esperando que la economía rusa colapse. No lo hará. Pero tampoco se recuperará”. Se está quedando sin oxígeno. “La economía rusa está estancada en lo que podría describirse como un equilibrio negativo: se mantiene unida mientras destruye constantemente su propia capacidad futura. Los ingresos por exportaciones están cayendo y la debilidad económica significa que los déficits presupuestarios no pueden cubrirse con ingresos fiscales adicionales. La economía creció solo un 1 % en 2025. Las previsiones para este año son peores.”

Plantea más abajo que la economía rusa se ha dividido en dos sistemas. “El primero comprende las industrias militares y afines: los órganos vitales que reciben un flujo sanguíneo prioritario. Estos sectores están creciendo, contratando e invirtiendo. Tienen acceso prioritario a la mano de obra, el capital y las importaciones. El segundo sistema contiene todo lo demás: la empresa privada, las pequeñas empresas, las industrias de consumo. Estas son las extremidades que se quedan al margen. El sector manufacturero ruso en su conjunto ha crecido un considerable 18,3 % en los últimos tres años. Pero todo ese crecimiento, y más, provienen del sector militar (énfasis nuestro). La industria manufacturera relacionada con la defensa creció lo suficiente por sí sola como para impulsar un 20 % las cifras generales, lo que significa que la industria civil se ha contraído en el mismo periodo”.

“La característica más peligrosa de esta nueva estructura es el combustible que consume. La economía rusa funciona ahora con lo que podría denominarse “renta militar”: transferencias presupuestarias a empresas de defensa que generan salarios y actividad económica. Funcionalmente, esto se asemeja a las ganancias extraordinarias del petróleo de la década de 2000. Pero hay una diferencia fundamental. La renta del petróleo procedía de fuera del sistema; los extranjeros pagaban por un activo negociable y el dinero circulaba por la economía con efectos multiplicadores reales. La renta militar es una redistribución interna hacia activos diseñados para la destrucción. El organismo está metabolizando su propio tejido muscular para obtener energía”. Por eso en Rusia no estamos ante una recesión cíclica.

El sector de la defensa de Rusia representa actualmente alrededor del 8 % del PIB. “El déficit presupuestario se ha ampliado rápidamente hasta alcanzar los 5,6 billones de rublos (73.000 millones de dólares), o el 2,6 % del PIB, para 2025, el mayor desde la pandemia. Los pagos de intereses de la deuda pública este año superarán el gasto en educación y sanidad juntos”.

Precisamos: al momento en que se publicó el artículo de The Economist los precios del petróleo estaban en caída. Con la guerra iniciada el 28 de febrero, han subido y mucho. Lo cual podría representar un alivio para Rusia. Sin embargo, el problema subsiste. La razón de fondo es que la producción armamentista se sostiene consumiendo plusvalía. Esto es, si bien el trabajo aplicado a la producción de armas crea plusvalía (y según esta determinación es productivo), es improductivo si se lo considera desde el punto de vista de la reproducción global del sistema. En este caso ocurre algo similar a lo que sucede con el trabajo aplicado a la producción de artículos de lujo (consumo de los capitalistas). Desde el punto de vista de la creación de plusvalor, son trabajos productivos; pero son improductivos cuando se considera la reproducción del capital de conjunto. Hemos discutido esta cuestión en una nota anterior (aquí). En esta entrada presentamos los argumentos principales.

Una interpretación desde el marxismo

Marx entiende por trabajo productivo en el capitalismo el trabajo que genera plusvalía.  O sea, para que sea productivo no basta con que se aplique a la producción de valores de uso. Debe producir plusvalía. Por lo tanto, de acuerdo a este criterio, es productivo el trabajo aplicado a la producción de medios de producción (máquinas, fábricas, materias primas, etcétera); a la producción de medios de consumo salariales (comida, ropa, viviendas); así como el trabajo que produce bienes de consumo de lujo o armas [a fin de simplificar la exposición, no tratamos ahora los trabajos improductivos que, sin embargo, son necesarios para la producción y realización de la plusvalía].  

Todos los trabajos citados son entonces productivos porque producen plusvalía. Sin embargo, desde el punto de vista de la reproducción ampliada del capital, hay una diferencia sustancial entre el trabajo aplicado a producir los bienes que reproducen el capital constante y el capital variable, por un lado; y por el otro, el trabajo vertido a la producción de bienes de lujo o armas. Explicamos esto con la industria de bienes de lujo.

Marx divide a la producción capitalista en dos grandes sectores, el sector I que produce medios de producción, y el sector II que produce medios de consumo. Esta división se corresponde a las dos formas principales en que se divide el capital: el capital constante y el capital variable. Si la plusvalía se gasta enteramente en medios de consumo para el capitalista, no hay posibilidad de que se amplíe la producción, y estamos ante un caso de reproducción simple (estancamiento de la economía). En cambio, si la plusvalía (o una parte de ella) se reinvierte en adquirir más medios de producción, y fuerza de trabajo, estaremos ante una reproducción ampliada. En ese caso aumenta la masa de medios de producción y de fuerza de trabajo, que genera plusvalía, que puede acumularse para seguir ampliando la producción. Aquí la clave es cuánta cantidad de plusvalía se destina a ampliar el capital, contratando más medios de producción, y medios de consumo.

Por lo tanto, la plusvalía que gastan los capitalistas en su consumo constituye una detracción de la plusvalía que se destina a la reproducción ampliada. De manera que si en una economía capitalista se producen muchos yates de lujo, esto no contribuye en nada a la reproducción ampliada; el consumo de yates es puro consumo improductivo. Si en cambio en una economía capitalista se producen máquinas, su consumo es productivo, ya que permite producir más bienes, que contienen valor y plusvalía. Lo mismo si se produce pan, o cualquier otro bien salarial; su consumo es productivo, ya que permite reproducir la fuerza de trabajo, que a su vez genera más valores de uso, y plusvalía. Estos trabajos producen mercancías que se consumen productivamente. Los bienes de lujo (también, en cambio, se consumen improductivamente. Por eso Marx dice que “carecen de valor para el proceso de producción”.

En la nota citada más arriba hemos llamado la atención sobre el pasaje de El Capital. Libro I capítulo VI Inédito (México, Siglo XXI, 1983), en que Marx aborda la cuestión:

“Gran parte del producto anual que se consume como rédito y ya no ingresa al proceso productivo en calidad de medios de producción, está compuesto de los productos (valor de uso) más nefastos, que satisfacen las pasiones, caprichos, etc., más deplorables. Este contenido es del todo indiferente para la determinación del trabajo productivo (aunque, naturalmente, al desarrollo de la riqueza se le aplicaría un freno si una parte desproporcionada se reprodujera de esta suerte, en lugar de convertirse nuevamente en medios de producción y de subsistencia que vuelvan a entrar en la reproducción ora de mercancías ora de la capacidad laboral misma; en pocas palabras, en lugar de consumirse productivamente), Este género de trabajo productivo produce valores de uso, se objetiva en productos que están destinados solamente para el consumo improductivo y que, en su realidad, en cuanto artículos, carecen de todo valor de uso para el proceso de reproducción…”  (…)

“… Desde el punto de vista de la producción capitalista el lujo es condenable si el proceso de reproducción se ve obstaculizado, o cuando su progreso… tropieza con el empleo desproporcionado de ese sector productivo que se presenta en artículos no reproductivos, con lo cual se reproducen demasiado pocos medios de subsistencias necesarios o medios de producción, etc. Por lo demás el lujo constituye una absoluta necesidad en un modo de producción que crea la riqueza para los no-productores”.

Producción para la guerra

Lo planteado con referencia a los bienes de lujo se aplica enteramente a la producción de armas, y de otros bienes que no vuelven a entrar en el proceso productivo, sea para reproducir medios de consumo para la fuerza de trabajo, o medios de producción. Una bala, o un fusil, se producen con vistas a un consumo improductivo. Los trabajos que fabrican balas y fusiles son productivos, pero los balas y fusiles son comprados con plusvalía, y son consumidos sin ampliar la producción. Son “no reproductivos”. Naturalmente, estas consideraciones se aplican a cualquier economía capitalista.

A modo de conclusión

La teoría económica de Marx puede explicar el porqué de “la falta de oxígeno” que está sufriendo la economía en Rusia. Además, destaca la importancia que tiene el trabajo productivo y el excedente, y qué se hace con él. Una cuestión que excede, naturalmente, a Rusia. La realidad es que, a nivel global, centenares de miles de millones de dólares -valor generado por el trabajo explotado- se vuelcan a la producción de medios para la destrucción. En 2024 el gasto militar a nivel mundial superó los US$ 2,7 billones (Informe 2025 Stockholm International Peace Research Institute – SIPRI). Equivale al 2,5% del producto global. Como contrapartida, el 8,2% de la población mundial -673 millones de personas- sufría el hambre en 2024. El 22,6% padecía inseguridad alimentaria aguda. Y casi 38 millones de niños menores de cinco años sufrieron malnutrición aguda en 26 crisis nutricionales (datos Informe Mundial 2025 sobre las Crisis Alimentarias, GRFC, ONU). Trabajo explotado para desarrollar fuerzas de destrucción, por un lado; necesidades humanas básicas insatisfechas por el otro. De ahí la propuesta del socialismo: la abolición de la propiedad capitalista y la organización colectiva y democrática del trabajo en beneficio de la sociedad.

Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1x-UmUF0MvSSdgq8xMbvD1sknv92QFul4RQ6-m50B_Bk/edit?usp=sharing

Written by rolandoastarita

14/03/2026 a 16:53

Publicado en General

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