Sobreproducción y la teoría de Marx, enfoques alternativos

En entradas anteriores sostuve que Marx y Engels explicaron las crisis cíclicas por la sobreproducción, y agregué que la misma también explica las crisis cíclicas contemporáneas. Por crisis cíclicas nos referimos a las crisis asociadas al ciclo de negocios. O sea, no consideramos crisis como la que produjo la interrupción del suministro de algodón a Inglaterra cuando la guerra de Secesión en EEUU; o la que desató el Covid.
La explicación de Marx, y Engels, de las crisis cíclicas se sustenta en dos afirmaciones cruciales: a) Dice que, empujados por la competencia, los capitalistas aumentan la producción sin tener en cuenta los límites del mercado. b) Sostiene que el mercado se amplía con más lentitud que la producción, y llega un punto en que la oferta supera a la demanda (o sea, hay sobreproducción). Entonces caen los precios, se hunden las ganancias y estalla la crisis. Aquí el problema de fondo es que producción y realización del valor no coinciden (es lo contrario de lo que afirma la ley de Say).
Contra esta explicación de las crisis cíclicas surgen, naturalmente, dos objeciones principales. La primera sostiene que el capitalismo contemporáneo tiende al estancamiento. En este encuadre, las crisis ocurrirían por debilidad de la acumulación (o inversión) y el consiguiente enlentecimiento de la producción.
La segunda objeción a la explicación de Marx y Engels de las crisis atañe a la relación entre producción de la plusvalía (oferta) y su realización en el mercado (demanda). Según Marx, estas no solo suelen no coincidir, sino son incluso contradictorias. Quienes niegan las crisis por sobreproducción, en cambio, asumen que la realización de los valores (y las plusvalías) no presenta ninguna dificultad particular. En el caso extremo, algunos marxistas han planteado que las crisis deben explicarse asumiendo que, a lo largo de décadas, oferta y demanda tienden a coincidir. Dedicamos esta nota a discutir estas objeciones a la teoría de las crisis de Marx (que compartía Engels). Comenzamos con la tendencia del capital a la ampliación de la producción.
Competencia y producción
Para entender por qué Marx sostuvo que el capitalismo tiende a expandir la producción por encima de la demanda, es clave tener presente que: a) El capital solo existe como muchos capitales; b) La acción recíproca de capitales impone a cada capitalista, si quiere sobrevivir, la necesidad de ampliar más y más la producción. En El capital Marx escribe: “La libre competencia impone las leyes inmanentes de la producción capitalista frente al capitalista individual, como ley exterior coercitiva” (p. 326, t. 1 EC). En el mismo sentido, en otro pasaje se refiere a “la lucha competitiva generalizada y la necesidad de mejorar la producción y expandir su escala, solo como medio para mantenerse en pie y so pena de sucumbir” (p. 314, t. 3 EC). También: “… como fanático de la valorización del valor, el capitalista constriñe implacablemente a la humanidad a producir por producir, y por consiguiente, a desarrollar las fuerzas productivas sociales…” (p. 731, t. 1 EC). Y agrega (tercera y cuarta edición) que lo que se manifiesta como manía individual “es en el capitalista el efecto del mecanismo social, en el que dicho capitalista no es más que una rueda del engranaje. Por lo demás, el desarrollo de la producción capitalista vuelve necesario un incremento continuo del capital invertido en una empresa industrial, y la competencia impone a cada capitalista individual, como leyes coercitivas externas las leyes inmanentes del modo de producción capitalista. Lo constriñe a expandir continuamente su capital para conservarlo, y no es posible expandirlo sino por medio de la acumulación progresiva” (p. 731-732, ibídem). En otro pasaje: “El deseo acuciante de reducir el precio de costo a su mínimo se convierte en la más fuerte palanca para la intensificación de la fuerza productiva social del trabajo…“ (pp. 1117-1118, t. 3, EC).
En Teorías de la plusvalía escribe: “… la naturaleza de la producción capitalista es la de que: 1) cada uno de los capitales actúa en una escala que no se determina por la demanda individual (encargos, etcétera, necesidades privadas) sino por el esfuerzo de realizar tanto trabajo, y en consecuencia tanto sobretrabajo como sea posible, y de producir la mayor cantidad posible de mercancías con determinado capital; 2) cada capital se esfuerza por captar la mayor parte posible del mercado y por suplantar a sus competidores y excluirlos del mercado: competencia de capitales” (p. 417, t. 2).
También en los Grundrisse (Elementos fundamentales para la crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-1858): “Lo inherente a la naturaleza del capital es puesto desde afuera, como necesidad externa, por la competencia, que no es otra cosa sino que los muchos capitales se imponen entre sí y a sí mismos, las determinaciones inmanentes del capital” (pp. 168-169, t. 2, Gr). Dado, además, que el capital “solo puede existir como muchos capitales” (p. 366 t. 1 Gr), a cada capital individual se le impone como una necesidad ampliar al máximo posible la producción. También en Teorías: “… la naturaleza de la producción capitalista consiste en producir sin tener en cuenta los límites del mercado” (p. 446, t. 2). Es una tendencia que emana de la naturaleza del capital. Y la acumulación del capital “es la base intrínseca para los fenómenos que aparecen durante las crisis” (p. 422, t. 2, Teorías). Es la propia producción capitalista la que desemboca en las crisis generales (véase p. 429, ibídem).
Esta tendencia a la acumulación y la ampliación de la producción es la razón última de las crisis de sobreproducción. Nótese, además, que estas son características del modo de producción capitalista (las crisis de los modos de producción precapitalistas, o de las economías estatistas burocráticas, típicamente son de escasez).
No hay crecimiento proporcionado
El impulso a acumular también lleva a que permanentemente se rompan las proporciones entre las ramas e industrias. En los Grundrisse: “La creación de plusvalores y el incremento de las fuerzas productivas tienen que abolir siempre la proporción existente” (p. 367, t. 1 Gr). En Teorías…: “… como la producción capitalista solo se da rienda suelta en ciertas esferas, en determinadas condiciones, no habría producción capitalista si tuviera que desarrollarse al mismo tiempo y en forma pareja en todas las esferas” (p. 455, t. 2).
En El capital, precisa que la imposibilidad de crecimiento proporcionado es propia de la anarquía de la división social del trabajo, la cual “contrapone a productores independientes de las mercancías que no reconocen más autoridad que la competencia, la coerción que ejerce sobre ellos la presión de sus intereses mutuos… la guerra de todos contra todos [bellum omniun contra omnes], p. 434, t. 1, EC).
Incluso cuando trata los esquemas de reproducción, en el tomo 2 de El capital, abre la posibilidad de que se rompan las proporciones entre los sectores y la sobreproducción en algunas ramas arrastre a las otras. Por caso, siendo la condición de equilibrio IIc = I(v+s) [I sector productor de medios de producción; II sector productor de medios de consumo; c capital constante; v capital variable; s plusvalía], si IIc fuera mayor que I(v+s) “equivaldría esto a una sobreproducción en II que solo se podría compensar por una crisis catastrófica a consecuencia del cual se transfiriera capital de II a I” (p. 635, t. 2 EC).
“Estancacionismo” y evidencia empírica
El argumento más directo e inmediato para negar la tendencia a la sobreproducción pasa por sostener que desde inicios del siglo XX, por lo menos, el capitalismo ya no desarrolla las fuerzas productivas. Las razones que se aducen con frecuencia son a) la competencia fue sustituida por el monopolio (las guerras de precios hoy no tienen relevancia); b) la pobreza de las masas trabajadoras reduce la demanda hasta tal punto que prevalece el estancamiento crónico (tesis subconsumista); c) la tasa de ganancia cae secularmente, y por lo tanto, también tendencialmente, se debilita la acumulación, o la inversión. En estos enfoques la sobreproducción es un fenómeno secundario –se la menciona formalmente sin profundizar en su contenido- y ocurre a consecuencia de la crisis; o, sencillamente, desaparece del análisis.
La evidencia empírica, sin embargo, apoya la tesis de Marx: el capitalismo se ha desarrollado en los últimos 25 años, 50 años, 100 años: aumentaron la productividad, la producción, la fuerza laboral asalariada subsumida al capital, y se aceleró el cambio tecnológico. Solo entre 1974 y 2024 la economía mundial creció a una tasa promedio anual de 3%; el comercio mundial lo hizo al 4%. La competencia y las guerras de precios y comerciales son un rasgo característico del capitalismo contemporáneo (y adquieren dimensiones cada vez más globales).
Ley de Say, producción y circulación
Los economistas que adhieren a la ley de Say plantean que no hay problemas generalizados de demanda, ya que esta crece, aproximadamente, a la par que lo hace la oferta. El argumento tiene variaciones: a) los productos son adquiridos por productos, de manera que compra y venta se funden en un acto (ley de Say en sentido fuerte); b) el dinero es solo un medio de circulación, y a una venta le sigue rápidamente una compra (Ley de Say en sentido débil); c) la demanda determina la producción; d) producción y realización son idénticas. En definitiva, habría identidad entre producción y realización. En este escenario, la sobreproducción generalizada es imposible. La crítica marxista de la ley de Say es por lo tanto un punto clave en el desarrollo de la explicación de las crisis por sobreproducción.
La crítica de Marx es medianamente conocida. En el capítulo 3 del tomo 1 de El capital sostiene que ya en la producción simple de mercancías, (Mercancía – Dinero – Mercancía), existe la posibilidad formal de la crisis. Por ejemplo, ocurre si muchos productores venden pero no compran y atesoran el dinero. Aunque en este escenario de la producción simple – donde el objetivo del productor es el valor de uso- la crisis es solo una posibilidad abstracta. No existen las condiciones que la conviertan en posibilidad real.
El asunto cambia de color, sin embargo, cuando se trata del circuito del capital, Dinero – Mercancía – Dinero aumentado. Ahora el objetivo de la producción no es el valor de uso sino valorizar el valor adelantado. Y por esta razón las discrepancias entre producción y circulación (o realización), pueden crecer, dando lugar a las crisis. Marx destacó esta cuestión: con la producción capitalista se desarrolla la discrepancia “entre el proceso de producción (directo) y el proceso de circulación. En cuanto estos procesos no se fusionan entre sí, sino que se independizan, surge la crisis” (p. 435, t. 2, Teorías; énfasis agregado).
La cuestión de fondo: producción y realización
En el punto que estamos tratando lo esencial es que la producción de valor y su realización no son idénticos. Toda la controversia sobre si la sobreproducción es posible gira alrededor de esta cuestión. Los economistas que afirman que la sobreproducción es imposible, o no es relevante como causa de la crisis, sostienen que la producción de valor (y plusvalía), y su realización, no son conflictivas. En palabras de Marx: “para negar las crisis [los partidarios dela ley de Say] afirman la unidad cuando hay conflicto y contradicción” (p. 414 t. 2 Teorías). Asimismo, decimos que quienes consideran que la sobreproducción es un fenómeno de superficie, de hecho asumen que la realización del valor no es problemática.
En oposición a esos enfoques, el planteo de Marx es que producción y realización no son idénticas por la sencilla razón de que el trabajo del obrero no genera directamente valor. Es necesaria la venta para que se realice el valor. Y la venta es problemática; es “el salto mortal de la mercancía”, el acto por el cual el trabajo privado invertido en la mercancía se valida como trabajo socialmente necesario, objetivado (o sea, como valor).
Esta idea recorre toda la obra madura de Marx. Por ejemplo, en los Grundrisse enfatiza que la mercancía que sale de la producción tiene un precio “ideal”, pero para “ser puesta como dinero” debe realizarse en el intercambio, cambiarse por dinero. En tanto eso no ocurra, “existe como producto, pero no como valor en cuanto tal” (p. 354, t. 1, Gr). “… el producto del proceso [productivo] en su forma directa no es valor” (p. 355, ibídem). Por lo cual, si fracasa la venta, el dinero que el capitalista adelantó (para la compra de medios de producción y fuerza de trabajo) se habrá transformado en un producto sin valor. “Para renovarse, todo el producto tiene que transformarse en dinero…” (p. 357, ibídem). En la producción la valorización del capital “se presenta como idéntica a la producción de plustrabajo” (p. 356, ibídem). Sin embargo, como producto, como mercancía, la valorización “se presenta como dependiente de la circulación” (p. 355), ya que “el nuevo valor tan solo puede realizarse en la venta” (p. 357, ibídem).
O sea, no basta con que se haya empleado trabajo para que haya valor, ya que, como mercancía, es necesario que el producto posea valor de uso. Lo cual representa una nueva barrera a la valorización del capital, esta vez ubicada en la circulación. Marx señala: “solo hasta cierto grado pueden consumirse determinados objetos y ser objetos de una necesidad. Por ejemplo, solo se consume determinada cantidad de trigo, etcétera” (p. 357, ibídem). Más abajo insiste en que el valor de uso debe estar disponible “solo en una cantidad determinada” (p. 358, ibídem). Esta es entonces una primera condición de la realización del valor.
La segunda barrera es que el producto debe intercambiarse en dinero por su equivalente: “… en cuanto nuevo valor y valor en general… parece existir una barrera a la magnitud de los equivalentes disponibles, ante todo dinero… El plusvalor… requiere un plus equivalente” (p.- 357; ibídem). Asimismo: “La plusvalía creada en un punto demanda la creación de plusvalía en otro punto, por la cual la primera se intercambia…” (p. 359, ibídem). De ahí la necesidad de ampliar los mercados a medida que se amplía la producción: “Una condición de la producción fundada en el capital es la producción de una esfera de la circulación constantemente ampliada, ya porque esa esfera se amplíe directamente, ya porque en su interior se creen más puntos como puntos de producción” (p. 359, t. 1 Gr).
La misma idea se encuentra en El capital. Por ejemplo, en el capítulo 15 del tomo 3 Marx sostiene que el proceso capitalista de producción consiste, esencialmente, en la producción de plusvalía, generada por el trabajo impago, o plustrabajo. Ese es “el objetivo directo y el motor determinante de la producción capitalista” (p. 313, t. 3 EC). Su límite es la población obrera, si está dada la tasa de plusvalía; o el grado de explotación del trabajo, si está dada la población obrera (véase p. 312, ibídem). Sin embargo, “con esta producción de plusvalor solo queda concluido el primer acto del proceso de producción capitalista, el proceso directo de producción” (p. 313, ibídem). El segundo acto consiste en la venta de las mercancías. Si esta no ocurre, la explotación del obrero no se realiza en plusvalía. “Las condiciones de la explotación directa y las de su realización no son idénticas. Divergen no solo en cuanto a tiempo y lugar, sino también conceptualmente. Unas solo están limitadas por la fuerza productiva de la sociedad, mientras que las otras solo lo están por la proporcionalidad entre los diversos ramos de la producción y por la capacidad de consumo de la sociedad” (p.313, ibídem, énfasis agregado). En Teorías encontramos la misma idea: “el mercado y la producción son dos factores independientes” (p. 449 t. 2). La ampliación de uno no necesariamente se corresponde con la del otro.
Sobreproducción
Dada la ampliación de la producción por parte de capitales independientes unos del otro, es necesario expandir constantemente el mercado para la realización de la plusvalía. Pero la demanda no puede seguir ese ritmo. “El mercado se amplía con más lentitud que la producción… llega un momento en que el mercado aparece como demasiado estrecho para la producción. Esto ocurre al final del ciclo. Pero solo significa: el mercado está abarrotado. La superproducción es manifiesta” (pp. 448-449, t. 2 Teorías). Por eso la sobreproducción es definida por Marx como la producción “que no concuerda con la valorización, o sea… producción no transformable en dinero, no transformable en valor, producción que no se confirma en la circulación” (p. 365, t. 1, Gr, énfasis agregado).
La sobreproducción pues, es producto de la contradicción entre el impulso a acrecentar la producción de plusvalía, por parte de los capitalistas, y las condiciones de la realización de la plusvalía, propias de la esfera de la circulación. “La sobreproducción está condicionada de modo específico por la ley general de la producción capitalista: producir hasta el límite establecido por las fuerzas productivas, es decir, explotar el máximo volumen de trabajo con el volumen dado de capital, sin tener en cuenta los límites reales del mercado o de las necesidades respaldadas por la capacidad de pago; y esto se lleva a cabo por medio de una continua expansión de la reproducción y de la acumulación…” (p. 457, t. 2, Teorías).
En otro pasaje Marx vuelve sobre la idea: “La producción capitalista trata de derribar sus propias barreras y producir por encima de sus propios límites. … por un lado, tiene esa fuerza impulsora; por el otro, solo tolera una producción concorde con el empleo provechoso del capital existente. De ahí surgen las crisis, que al mismo tiempo la empujan adelante y más allá [de sus propios límites] y la obliga a calzarse botas de siete leguas para llegar a un desarrollo de las fuerzas productivas que solo puede lograrse con suma lentitud dentro de sus propios límites” (p. 102 t.3, Teorías, énfasis agregado).
La sobreproducción y el ciclo de negocios
La sobreproducción es, en el enfoque de Marx, una fase del ciclo de negocios. Al respecto precisa que “… la producción capitalista se mueve a través de determinados ciclos periódicos. Pasa por fases de calma, de animación creciente, de prosperidad, de superproducción, de crisis y de estancamiento. Los precios de las mercancías en el mercado y la cuota de ganancia en éste siguen a estas fases, unas veces descienden por debajo de su nivel medio y otras veces lo rebasan” (p. 37, Salario, precio y ganancia). El texto es de 1865, o sea, pertenece a la obra madura.
Obsérvese, además, que las fases del ciclo siguen un orden lógico: se parte de la calma, propia de las últimas etapas de la depresión; sigue una creciente animación; luego la prosperidad (a veces conocida como el auge); a la que le sigue la sobreproducción y, como producto de esta, la crisis. De manera que la sobreproducción precede a la crisis.
En el mismo sentido, en el tomo 3 de El capital Marx presenta la concatenación de las etapas de distención, prosperidad y sobreproducción. En la primera “la producción desciende por debajo del nivel que había alcanzado en el ciclo precedente”. Luego, en “la etapa de la prosperidad –el período central- sigue desarrollándose sobre estas bases. En el período de la sobreproducción y las estafas despliega al máximo las fuerzas productivas, hasta más allá de los límites capitalistas del proceso de producción” (pp. 629-630, t. 3 EC). O sea, en la concepción de Marx la crisis no media entre la prosperidad y la sobreproducción, sino esta última sigue de la primera. Por lo tanto, la crisis –“que se presenta como una crisis de crédito y dinero”- necesariamente debe seguir a la sobreproducción.
A su vez, en Teorías, Marx subraya que la crisis estalla cuando las mercancías no son vendidas, o lo son a precios que implican pérdidas para los capitalistas. En otros términos, la crisis surge porque compras y ventas se separan. En consecuencia, la crisis monetaria: “… la crisis ocurre no solo porque la mercancía es invendible, sino porque no es vendible en determinado período de tiempo y la crisis surge y deriva su carácter, no solo de la imposibilidad de vender la mercancía, sino del incumplimiento de toda una serie de pagos que dependen de la venta de esa mercancía en ese período” (p. 440 t. 2 Teorías; hemos modificado levemente el texto para adecuarlo al idioma español).
Explícitamente, en el enfoque de Marx, “la crisis es el resultado de la imposibilidad de vender” (p. 438, ibídem). En otro pasaje, y en referencia a Adam Smith, observa que “no conocía todavía el fenómeno de la sobreproducción y las crisis que resultan de ella” (p. 449, t. 2; énfasis nuestro). Todo confirma la secuencia “sobreproducción → imposibilidad de vender → crisis. Los marxistas que critican la explicación de las crisis por sobreproducción niegan precisamente esta secuencia.
Los movimientos de los precios, a su vez, están condicionados por las fases del ciclo. La inflación de precios va de la mano de la sobreproducción y de la sobre-especulación. A esta le sigue “el derrumbe de los precios”, que “nivela su anterior inflación” (véase p. 631, t. 3 EC)). Estamos muy lejos de la idea de que la oferta y la demanda se igualan, y que las mercancías se venden a precios de mercado cercanos a sus precios de producción.
Mecanismo de propagación de la crisis por sobreproducción
Una objeción que hacen algunos marxistas a la tesis de las crisis por la sobreproducción dice que no explica por qué y cómo la sobreproducción en algunas ramas (por lo general, las que lideraron en las fases de la recuperación y la prosperidad) llevaría a la crisis económica general.
Esta crítica pasa por alto el rol del crédito y del sistema financiero en general. Para ver por qué comencemos señalando que, al ser el crédito una palanca de la acumulación, se fuerza al límite el proceso de reproducción y se preparan las condiciones para que se profundice la sobreproducción y la sobreacumulación. Esto es, cuanto más amplio y extendido sea el crédito, más dependientes del mismo son todas las ramas de la producción, y en consecuencia, más devastadores son los efectos de una interrupción súbita del mismo. Esta es la base del mecanismo de propagación de la crisis. Escribe Marx: “En un sistema de producción en el cual toda la conexión del sistema de reproducción se basa en el crédito, si el crédito cesa súbitamente y solo vale ya el pago en efectivo, debe producirse evidentemente una crisis, una violenta corrida en procura de medios de pago” (p. 630, t. 3, EC).
En concreto, cuando se desata la crisis en alguno o algunos de los sectores que han sido claves en la expansión, y hay que cumplir con los servicios de deuda, o reponer márgenes a los prestamistas, muchos capitalistas se ven obligados a liquidar mercancías a cualquier precio. Por lo cual se ven afectados activos de las más distintas ramas de la economía. En este respecto, cuando estalla la crisis, las habituales mediciones de la correlación entre activos (por ejemplo, en qué medida están correlacionadas las acciones de empresas de la construcción con empresas de la salud o de turismo) dejan de tener sentido. En esas coyunturas se venden activos, estén o no correlacionados. Así, durante el auge, el apalancamiento empuja hacia arriba la producción y la acumulación; pero cuando la tortilla se da vuelta y estalla la crisis, el desapalancamiento profundiza y generaliza la desvalorización de capitales. Y a medida que caen los precios de los activos financieros, más empresas son llamadas a reponer colaterales para los préstamos que han tomado; o se ven obligadas a vender a precios de liquidación.
De ahí también la abrupta suba de la tasa de interés –lo que significa una punción sobre la ganancia media empresaria- que acompaña al aumento de la tensión en la acumulación. Esta alcanza su máximo en la crisis, cuando hay que tomar prestado para pagar cueste lo que cueste. Es lo que Marx llamaba la crisis dineraria, que ocurre “cuando el dinero pasa, de manera súbita y no mediada, de la figura puramente ideal del dinero de cuenta al dinero contante y sonante” (p. 168, t. 1 EC). De ahí la desvalorización masiva del capital productivo y del capital mercancía.
Todo esto no es solo teoría. Está respaldado por lo ocurrido en prácticamente todas las crisis cíclicas (de hecho, en este apartado he reproducido pasajes enteros de El capitalismo roto. Anatomía de la crisis económica, dedicado a los aspectos financieros de la crisis de 2007-2009 en EEUU). Es imposible dar cuenta de las crisis si se hace abstracción del rol del crédito en el modo de producción capitalista.
Nota sobre la LTDTG y las crisis cíclicas
Una de las principales críticas que se hacen a la explicación de las crisis por la sobreproducción es que deja de lado la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia (LTDTG). Estos marxistas parecen pensar que, si la explicación de las crisis cíclicas no se basa en esta ley de Marx, o al menos no la incorpora de alguna manera, no es válida. Sobre esta cuestión, señalo algunas cuestiones.
En primer lugar, es un hecho que Marx y Engels no explicaron las crisis cíclicas del siglo XIX –arrancando por la de 1825- por la LTDTG. Hasta donde alcanza nuestro conocimiento, ni siquiera lo intentaron. En este respecto hemos citado las referencias a las crisis en su correspondencia; en artículos periodísticos (por ejemplo, los dedicados a la crisis de 1847); El capital, Teorías de la plusvalía, los Grundrisse, o el Anti Dühring de Engels. En ninguno de estos trabajos encontramos una relación mínimamente esbozada entre la LTDTG y las crisis cíclicas. Por supuesto, Marx y Engels pudieron haberse equivocado, pero en ese caso haría falta una crítica específica de los marxistas que niegan la existencia de crisis por sobreproducción a su teoría de la acumulación y crisis. ¿Era equivocada la teoría de la acumulación de Marx? ¿La sobreproducción no era un fenómeno real? ¿Marx y Engels se basaron en datos falsos? Además, ¿puede ser que las crisis de sobreproducción fueran una realidad en el siglo XIX, pero no en el XX o XXI? En ese caso, ¿cuál fue el cambio? Millones de viviendas construidas en China y vacías, ¿no son sobreproducción siglo XXI? ¿O aquí hay diferencias de fondo con la sobreproducción siglo XIX?
Por nuestra parte, y en oposición a los críticos, la respuesta es: Marx y Engels no explicaron las crisis cíclicas por la LTDTG por la sencilla razón de que esta ley hace referencia a movimientos de largo plazo, imposibles de encajar en una dinámica de ciclos con duraciones promedio de 8 a 12 años.
Para verlo con más detalle: según Marx, a medida que avanza la acumulación capitalista: a) Se reemplaza mano de obra por equipos y maquinaria (capital constante) y aumenta la productividad; b) Se abarata relativamente el capital constante (lo que es positivo para la tasa de ganancia) y aumenta la plusvalía relativa (lo que también es positivo para la tasa de ganancia); pero c) También aumenta la relación capital constante / fuerza de trabajo (composición orgánica del capital) lo que tiene efecto negativo sobre la tasa de ganancia. Según la ley de Marx, este último efecto termina prevaleciendo sobre el abaratamiento relativo del capital constante y de la fuerza de trabajo. Por lo tanto, esa caída de la tasa de ganancia que prevé la ley solo puede operar en el largo plazo. Marx lo dice en el capítulo 14 del t. 3 de El capital (edición Engels): las influencias que contrarrestan la caída de la tasa de ganancia (el aumento de la productividad) “interfieren la acción de la ley general” y por eso la caída de la tasa de ganancia es una baja tendencial.
En una entrada anterior, y a propósito del teorema Okishio, hemos argumentado que la ley no fue bien formulada por Marx, en especial por la incidencia de los aumentos de productividad en la composición orgánica del capital. Sin embargo, para lo que nos ocupa ahora, es suficiente con señalar que incluso aceptando la LTDTG tal como la formuló Marx, no hay manera de explicar el ciclo de tipo decenal -1825, 1836, 1847, 1857, por caso- con esa ley tendencial. Menos todavía se puede sostener que la tasa de ganancia cae de manera más o menos constante desde, digamos, el afianzamiento de la prosperidad. Tampoco se puede afirmar que cae sistemáticamente a lo largo de esas fases si se afirma simultáneamente que con esa caída se debilita la inversión (o la acumulación). ¿Cómo se explica entonces la prosperidad?
La realidad es que nada nos dice que en la década, o década y media, que precede a las crisis se registre la caída gradual de la tasa de ganancia. Por caso, después de la crisis de 1921 en EEUU la tasa de ganancia se recuperó, y osciló sin tendencia definida hasta las vísperas del estallido de la crisis, en 1929. Otro ejemplo: en el cuarto de siglo que antecede a la crisis que estalla a fines de 2007 en EEUU no se advierte tendencia alguna a la caída dela tasa de ganancia. Pero si la tasa de ganancia no cae en las décadas previas, ¿cómo se puede explicar la crisis de 2007-2009, o de 1929-1933, por una caída tendencial de la tasa de ganancia?
Otro problema vinculado a lo anterior es que para explicar la caída de la inversión, y la crisis por la caída tendencial de la tasa de ganancia, habría que postular que, a partir de cierto nivel de caída, se frena la acumulación y estalla la crisis. Pero… ¿por qué debería ocurrir así? ¿Por qué, cuando la tasa de ganancia cae, por ejemplo, del 11 al 10%, no se interrumpe la acumulación, pero sí lo hace cuando cae de, digamos, el 10 al 9%? Después de todo, es mejor ganar el 9% sobre el capital, que no tener ganancia en absoluto.
Pero además, si se sostiene que la caída cíclica de la tasa de ganancia se debe al aumento de la composición orgánica del capital, hay que admitir que esa caída incide aproximadamente por igual a todas las ramas. Recuérdese que el aumento de la composición orgánica en determinados sectores afecta los precios de producción de todas las ramas, disminuyendo la tasa media de ganancia. Con lo que volvemos a la pregunta anterior: ¿Por qué debería estallar la crisis cuando la tasa media de ganancia cae un cierto porcentaje? Con el agregado que habría que explicar por qué la crisis estalla en algunos sectores, y no en otros, cuando, además, se niega la centralidad de la sobreproducción.
Volvamos ahora por un momento a la cuestión temporal. Según la LTDTG, la tasa de ganancia cae en el largo plazo. Y las crisis cíclicas ocurren cada 8, 10 o 12 años, aproximadamente (en ocasiones, cada cinco o menos años). O sea, para explicar la crisis cíclica por la LTDTG, la tasa de ganancia debería caer en esos plazos temporales por un aumento de la composición orgánica del capital que supere el aumento de la tasa de plusvalía (por el aumento de la productividad aumenta la plusvalía relativa) y el abaratamiento del capital constante (también por el aumento de la productividad). El solo planteo de estas condiciones pone en evidencia lo rebuscado de la explicación. Pero además, las causas contrarrestantes, según Marx, pueden impedir que la tasa de ganancia caiga durante períodos más o menos prolongados. Lo cual se opone por el vértice a los planteos lineales, mecanicistas, que explican las crisis a partir de un descenso paulatino, año tras año, de la tasa de ganancia y una acumulación de capital arbitrariamente elevada que termina siendo imposible de sostener (véase nuestras notas anteriores sobre la teoría de las crisis por escasez de plusvalía).
Otros desarrollos teóricos
Muchos marxistas parecen admitir que las crisis cíclicas no se explican por la LTDTG. Pero niegan que la sobreproducción sea un fenómeno principal y característico de las crisis. Por lo que se deslizan a la explicación de las crisis por “presión de los salarios sobre las ganancias”. La idea es que con la prosperidad se reduce el desempleo, los trabajadores obtienen aumentos de salario (o mejores condiciones laborales) lo que debilita la tasa de ganancia, y de ahí la crisis.
Por supuesto, puede admitirse que en determinado momento la presión de la lucha salarial amenace la rentabilidad del capital, y la acumulación se haga más lenta (véase cap. 23 t. 1 EC). Pero esto no es lo característico en el capitalismo, ya que el capital tiende a responder a la presión salarial intensificando el reemplazo de mano de obra por maquinaria. Por otra parte, nada indica que la presión salarial haya sido particularmente intensa en los períodos previos a las crisis del siglo XIX; a la crisis de 1929-1933 en EEUU; a la crisis financiera de 2007-2009.
Evidencia empírica y coherencia teórica
La sobreproducción y las crisis han sido una realidad del capitalismo, desde 1825 hasta el presente. Hemos presentado datos sobre esto. Entre ellos, los referidos a la crisis de 1847, la de 1929-1933 (en EEUU), la de 2007-2009 (en EEUU), e incluso el fenómeno de sobreproducción que afecta a ramas importantes de la economía en China y también a nivel global.
En lo que respecta a la teoría, el fenómeno de la sobreproducción enlaza con la crítica de Marx, de conjunto, a la Economía Política. La contradicción entre producción y circulación remite, en última instancia, a la contradicción entre trabajo privado y trabajo social; entre valor de uso y valor; entre trabajo abstracto y trabajo concreto; entre contenido del valor y su forma; entre el carácter social de la producción y la propiedad privada de los medios de producción; entre la tendencia al desarrollo de las fuerzas productivas y la relación social capitalista. Esta es la razón de fondo por la cual no se pueden explicar las crisis asumiendo, por ejemplo, que la oferta y la demanda siempre coinciden; que la realización del valor no es problemática; o que el valor es una propiedad física (gasto humano de energía), no social, de la mercancía.
Planteado en otros términos, la teoría de la acumulación y crisis de Marx constituye un todo orgánico. La sobreproducción adquiere significado en esa totalidad. Es la mediación necesaria entre la fase alcista del ciclo y la crisis. En Marx, a su vez, la teoría de las crisis está orgánicamente vinculada a la teoría de la acumulación.
Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1taynK1FaUNUCSaMQCZc828fyflBzTK130ACMXfOZLXk/edit?usp=sharing

















Rolando
por que trump pone aranceles estando gran parte de la burguesia en contra y que ya lo intento en su primer mandato y no logro que se proponia retorno de la industria a eeuu? que cambiria esta vez? mayor tasas mas paises? por que lo hace?
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mariana
04/02/2025 at 18:45
Dos cuestiones: En primer lugar, no siempre lo gobiernos responden exactamente a la burguesía, o la alta burguesía. Incluso aunque sean profundamente reaccionarios y ferozmente anti-clase obrera. Un ejemplo «nuestro» es el gobierno de Isabel Perón, 1974-1976.
En segundo término, un programa proteccionista (combinado con racismo y xenofobia) puede responder a la ideología de amplios sectores de la pequeña burguesía (el programa del Tea Party, antecedente de políticos como Trump es un ejemplo).
Por último, es cierto que la mayor parte de la alta burguesía (y en especial la más globalizada) no apoya el aumento de tarifas y el cierre de mercados. Lo expresa The Wall Street Journal, el New York Times, Bloomberg, agencias internacionales como el FMI y el Banco Mundial. Por ejemplo, las industrias automotrices prevé perjuicios si se les impide importar desde México, donde tienen instaladas muchas plantas.
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rolandoastarita
07/02/2025 at 16:40
Se puede construir un modelo matemático con la teoría de las crisis de Marx?
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CV
04/02/2025 at 20:57
Pienso que no se puede construir un modelo matemático sobre la teoría de la crisis de Marx. En especial por el comportamiento caótico que pueden tener los capitales ante una crisis.
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rolandoastarita
07/02/2025 at 16:41
Para que?
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German
09/02/2025 at 17:35
Cómo «para qué»? Una modelización mateḿática puede evitar ambiguedades y esclarecer los mecanismos subyacentes del modelo. Inclusive se puede utilizar las herramientas matemáticas de la teoría del caos para explicar por qué la dinámica seguiría esa trayectoria (el exponente de Lyapunov, teorema de Sharkovskii, etc).
Marx no era contrario a la Matemática y, de hecho, escribió unos interesantes borradores sobre el cálculo infinitesimal.
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CV
15/02/2025 at 23:52
Algo así no serviría? (le pregunté a la IA si era posible modelar esta dinámica con ecuaciones diferenciales… entiendo q tb habría q usar un vector de entrada y un vector de respuesta)
Para modelar un sistema en el que la produccción aumenta más que proporcionalmente a la capacidad del mercado para absorber los bienes producidos, podemos utilizar ecuaciones diferenciales que reflejen esta dinámica de sobreproducción.
▎Suposiciones del Modelo
1. Producción P(t) : Representa la cantidad de bienes producidos en el tiempo t .
2. Demanda D(t) : Representa la cantidad de bienes que el mercado puede absorber en el tiempo t .
3. Sobreproducción: Se define como la diferencia entre la producción y la demanda, es decir, S(t) = P(t) – D(t) .
▎Funciones a ModelarPodemos suponer que la producción crece de manera exponencial o superproporcional, mientras que la demanda crece de manera lineal o con una tasa de crecimiento menor. Un modelo simple podría ser:
Producción: dP / dt = kPⁿdonde n > 1 indica que la producción aumenta más que proporcionalmente (por ejemplo, n = 2 para un crecimiento cuadrático).
Demanda:D(t) = a + btdonde a es la demanda inicial y b es la tasa de crecimiento de la demanda, que se considera constante.
▎Ecuación Diferencial del Sistema
La sobreproducción se puede modelar como: S(t) = P(t) – D(t)
Para entender cómo evoluciona este sistema, podemos considerar que la tasa de cambio de la producción está influenciada por la sobreproducción. Una posible forma de modelar esto es: dP / dt = kPⁿ – mS(t) donde m es una constante positiva que representa cómo la sobreproducción afecta a la tasa de cambio de la producción. La idea aquí es que cuando hay sobreproducción, esto podría llevar a una reducción en la tasa de producción debido a factores como el exceso de inventario o la necesidad de reducir precios.
▎Sistema Completo
Entonces, el sistema completo se puede describir mediante las siguientes ecuaciones:
1. Producción: dP / dt = kPⁿ – m(P – D(t))
2. Demanda: D(t) = a + bt
▎Análisis del Modelo
Este sistema puede ser analizado para determinar el comportamiento a largo plazo:• Equilibrio: Se puede buscar un punto de equilibrio donde dP/dt = 0 , lo que permite encontrar los niveles de producción y demanda que se estabilizan.• Estabilidad: Se pueden analizar las propiedades de estabilidad del equilibrio encontrado, observando cómo pequeñas perturbaciones en la producción afectan el sistema.
▎Conclusión
Este modelo captura la dinámica de sobreproducción al reflejar cómo una producción creciente más que proporcional puede llevar a situaciones donde el mercado no puede absorber adecuadamente los bienes producidos. La inclusión de términos que relacionen la producción y la demanda permite estudiar las consecuencias económicas de estas dinámicas.
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CV
07/02/2025 at 19:07