2007-2009, una crisis de sobreproducción

En notas anteriores hemos señalado la importancia de la explicación, de Marx y Engels, de las crisis cíclicas por la tendencia del capital a la sobreproducción. La idea básica es que los capitalistas, presionados por la competencia, tienden a aumentar la producción por encima de la posibilidad de la demanda de absorber ese producto. Por lo tanto, llega un punto en que se abarrotan los mercados en algunas de las industrias que impulsaron el auge; caen los precios y las ganancias; se frena la acumulación, cae el producto y aumenta el desempleo. La depresión, a su vez, genera las condiciones (vía la desvalorización de capitales y el aumento de la explotación de la clase obrera) que llevan a la recuperación de la rentabilidad y la acumulación, Con el agregado que estos ciclos son exacerbados por el crédito y el sistema financiero.
Esta explicación de las crisis es rechazada por muchos marxistas (posiblemente por la mayoría). En este respecto, una objeción que me hicieron es que la tesis de la sobreproducción es “anticuada”. O sea, habría sido válida en algún momento del siglo XIX, pero no en el siglo XXI (o en el siglo XX).
Discrepamos con esta idea. Sostenemos que las crisis por sobreproducción siguen ocurriendo en el capitalismo, y un ejemplo de ello es el ciclo de auge y caída de la construcción y la actividad inmobiliaria en EEUU, alrededor del cual se desarrolló la crisis de 2007-2009. Es el tema de esta nota. Mostramos que la crisis financiera en EEUU de fines de la primera década del siglo XXI encaja adecuadamente en la explicación de las crisis de Marx y Engels, o sea, en la sobreproducción. En lo que sigue, y para los datos empíricos, nos basamos principalmente en Glaeser y Sinai eds., Housing and the Financial Crisis, NBER, University of Chicago Press, 2013 ( Housing and the Financial Crisis | NBER).
Comenzamos con un fenómeno que es característico de las crisis cíclicas, el alza de precios a medida que se desarrolla el auge, seguida de la caída abrupta de los precios cuando estalla la crisis de realización.
El ciclo de los precios
Desde comienzos de 2001 hasta su pico cíclico en abril de 2006, el índice compuesto Standard and Poor’s / Case Shiller de los precios de viviendas aumentó cerca de 60% en términos reales y luego cayó un tercio antes de alcanzar una meseta en mayo de 2009. La volatilidad del índice de la Federal Housing Agency (FHFA) fue menos extrema pero también severa: Aumentó 50% en términos reales entre 1996 y 2006, pero cayó 19% entre fines de 2006 y fines de 2009. Y bajó otro 11% en el cuarto trimestre de 2011. En algunas ciudades el movimiento fue muy intenso. En Las Vegas, por ejemplo, los precios de las viviendas subieron, en términos reales, 71% en los 36 meses anteriores a abril de 2006, y cayeron 65% en los años siguientes.
Estos movimientos al alza y a la baja no se pueden explicar por algún movimiento descendente tendencial y paulatino de la tasa general de ganancia, que es la explicación más usual de los marxistas que rechazan la explicación de las crisis por sobreproducción. Tampoco por variaciones de los costos de producción. Después de todo, la convulsión del mercado inmobiliario en los 2000 destrozó la creencia de que los precios de las viviendas permanecen cercanos a los costos de construcción. La crisis mostró que las viviendas no son distintas a otras formas de activos (véase texto NBER, citado).
Sostenemos entonces que en los movimientos al alza y baja de los precios de las viviendas entre 2001 y 2020 subyacen profundos desequilibrios, y giros, en la relación entre la oferta y la demanda. Una idea que está presente en el análisis del ciclo de negocios de Marx. Así, en el t. 3 de El capital señala que “el derrumbe de los precios”, que ocurre cuando las crisis, “nivela su anterior inflación”, y “la inflación de precios… se produce conjuntamente con la sobreproducción y la sobre-especulación” (p. 631). En otro pasaje: “El fenómeno más general y notorio de las crisis comerciales es la caída súbita y generalizada de los precios de las mercancías, que sigue a un prolongado aumento general de los mismos” (p. 707, t. 3, EC; énfasis nuestro). Esto es lo opuesto de pretender explicar las crisis asumiendo que oferta y demanda siempre se igualan. Un supuesto de ese tipo solo es posible si se hace abstracción precisamente de lo que debe explicarse, la sobreproducción. y la crisis que le sigue, con el consiguiente hundimiento de las ventas y los precios.
El boom, la sobreproducción
Medido por los inicios de construcción de viviendas por habitante, el boom de 2001-2005 nunca llegó a las alturas alcanzadas por los anteriores booms de construcción en los 1960, 1970 y 1980. Pero estos auges tuvieron una duración relativamente corta y fueron seguidos por fuertes caídas. El boom que llevó a la crisis financiera de 2007-2009, en cambio, duró casi 15 años. Y la quiebra que siguió al alza fue más extrema precisamente porque el boom duró tantos años.
Por otro lado, durante los 1990 hubo una conexión más bien estrecha entre el crecimiento de la población y los inicios de construcción de viviendas. O sea, la oferta y demanda se mantuvieron dentro de rangos más o menos contenidos. Por el contrario, entre 2000 y 2005 los inicios de construcción de viviendas fueron muy superiores a lo que habilitaría una evolución normal de la demanda (vinculada también al crecimiento demográfico). De ahí el aumento del índice de viviendas vacías. Téngase en cuenta que para elaborar este índice se toma el número de viviendas vacías para alquiler; las viviendas vacías para venta; y las “que se mantienen fuera del mercado por otras razones”. La cantidad de esta última categoría había sido modesta durante el boom 2000-2005, pero con la crisis financiera aumentó rápidamente. Aparentemente fue el reflejo de unidades recuperadas por los prestamistas pero todavía no ofrecidas para la venta. El denominador del índice es el numerador más todas las viviendas ocupadas para ser usadas durante el año.
Penetrando ahora en el movimiento más específico, desde 1965 a 1999 se registró una leve tendencia ascendente del índice, pero a partir de 2000 su valor estuvo por encima de la línea de tendencia, con un pico en el segundo trimestre de 2010, y moviéndose levemente hacia abajo desde entonces y hasta 2012 (véase A. Haughwout, R. Peach, J. Sporn, J. Tracy, “The Supply Side of the Housing Boom and Bust of the 2000s”; NBER Housing and the Financial Crisis). El exceso de viviendas lo calculan estos autores teniendo en cuenta las unidades vacías por encima de lo que se podría considerar un número normal, o de equilibrio promedio. Pues bien, teniendo en cuenta estos factores, resulta que el estimado del exceso de unidades vacías llegó a un pico de aproximadamente 3 millones a mediados de 2010. A mediados de 2012 había bajado a 2,25 millones.
Una medida alternativa de la sobre-construcción es la diferencia entre la suma acumulativa de las unidades de viviendas iniciadas en relación a la cantidad de nuevas unidades de viviendas necesarias de acuerdo a la tasa tendencial de crecimiento del número de viviendas. Basada en la tasa de crecimiento de la población y la estructura de edad, Haughwout et al., estiman que la tasa tendencial de crecimiento de viviendas desde los 1990 fue de unos 1,17 millones por año. Si se tienen en cuenta pérdidas del stock debido a incendios, inundaciones y obsolescencia, se habrían necesitado 1,4 millones de iniciaciones de construcción de viviendas por año para proveer a los 1,17 millones de nuevos hogares. De acuerdo a esta medición, el máximo de sobre-construcción de viviendas se alcanzó en el segundo trimestre de 2007, con 3,4 millones de unidades. Sin embargo, dado que la formación de viviendas estaba en ese momento por encima de la tendencia, en realidad el pico de exceso de producción ocurrió en el primer trimestre de 2009 con 3,5 millones de unidades.
Naturalmente, esta situación encaja en la noción, de Marx, de la sobreproducción, esto es, una producción que supera, y en mucho, la capacidad de absorción de la demanda (lo que Marx llamó “el estómago del mercado”). Observemos que lo esencial aquí es la tendencia del capital a la expansión, a incrementar la producción. La demanda pudo haber crecido, pero no es lo decisivo ya que el crecimiento de la producción la supera. Es lo característico de la acumulación capitalista: “El criterio de esta expansión de la producción es el capital mismo, el nivel existente de las condiciones de la producción, y el deseo ilimitado de los capitalistas de enriquecerse y ampliar su capital, pero en modo alguno el consumo, que desde el comienzo resulta inhibido, ya que la mayoría de la población, los trabajadores, solo pueden ampliar su consumo dentro de límites muy estrechos…”. (pp. 422-423, t. 2 Teorías de la plusvalía). También: “la producción se lleva a cabo sin relación con los límites de consumo existentes, sino que la limita el propio capital. Esto es, la producción se lleva a cabo sin relación con los límites de la demanda”. En el mismo sentido: “… la naturaleza de la producción capitalista consiste en producir sin tener en cuenta los límites del mercado” (p. 446, ibídem).
Cambios en la rama de la construcción
La industria de la construcción se ha caracterizado por tener bajas barreras de entrada, de manera que hay un número grande de empresas que producen un número relativamente bajo de unidades por año. Por ejemplo, en 2020 el 79% de los miembros de la Asociación de Constructores de Viviendas, de EEUU, inició 10 o menos unidades.
Pero en los 2000 hubo un proceso de concentración en la rama. En la década de 1990 los 60 mayores constructores eran responsables del 20% de las ventas de nuevos hogares, mientras que los 10 mayores constructores lo eran del 9,4%. En 2005, en cambio, los 60 mayores constructores tenían el 36% de las ventas totales, y los 10 mayores el 22,6%. Y todavía entre 2006 y 2008 los 10 mayores constructores incrementaron su participación en el mercado. Operaba, por un lado, el crecimiento “orgánico” (lo que Marx llamó la concentración de capital); y por otra parte el crecimiento a través de adquisiciones o fusiones (lo que Marx llamó centralización del capital). Este aumento de la concentración y centralización de los capitales continuó cuando las ventas y los precios ya declinaban. Posiblemente era un reflejo de que habían acumulado inventarios de viviendas en sus líneas de producción, y enfrentaban una competencia intensificada. Por eso, estos grandes constructores parecen haber contribuido fuertemente a la sobreoferta ya que mantuvieron proyectos en la línea de salida de la producción, después de que los precios comenzaran a caer, y a pesar de que los mercados de capitales daban señales de mayor riesgo.
Destacamos también que había diferencias en los modos de financiación según el tamaño de las empresas. Los pequeños constructores dependían del crédito bancario. Los grandes, en cambio, se financiaban principalmente mediante la emisión de títulos de deuda y acciones en los mercados de capitales. Lo cual les permitió un amplio financiamiento, en un contexto de liquidez y bajas tasas de interés durante los años del boom.
Una segunda diferencia con los constructores pequeños es que los grandes estaban (están) integrados verticalmente, desde la compra de tierra y su desarrollo, la construcción, el marketing y la financiación hipotecaria. Esto contribuye a que exploten economías de escala relacionadas con grandes proyectos de desarrollo y les permite tener una fuente más amplia de ingresos y beneficios potenciales. Otro factor que alimentó la sobreproducción.
Además, una característica del aumento de la producción de viviendas desde mediados de los 1990 hasta mediados de los 2000 fue la creciente porción de unidades construidas “para la venta”. Esta expresión se refiere a un inicio “especulativo”. Un ejemplo es cuando el constructor desarrolla una sección de tierra construyendo caminos y servicios públicos, y luego vende lotes individuales con viviendas terminadas, todavía en construcción, o ni siquiera iniciadas. Dado el vuelco hacia unidades especulativas en el mercado unifamiliar, las ventas de nuevos hogares cada 1000 personas en 2005 alcanzaron su punto más alto desde que se tienen registros (en 1963). Luego, en la medida en que los precios de las viviendas alcanzaron un pico a comienzos de 2006, los constructores comenzaron a reducir las unidades no comenzadas y en construcción. Las viviendas terminadas no alcanzaron su pico hasta finales de 2007, aproximadamente un año y medio después de que la desaceleración estaba en marcha en las unidades en construcción. Más en general, aunque después de 2005 el inicio de nuevas viviendas declinó abruptamente, la industria terminó con un gran inventario de unidades en sus líneas de producción. Un stock que tardó mucho en reducirse.
Rentabilidad de los constructores
Una cuestión importante es si la combinación de la concentración de los mayores constructores y el boom de la vivienda dieron lugar a ganancias extraordinarias. Para verlo, A. Haughwout et al., citado, tomaron el período enero 1990 a mayo 2012 y calcularon el rendimiento del capital de los 10 mayores productores. El resultado fue que por fuera del período enero 2000 a junio 2005 el exceso de rendimiento fue 13%. Durante el boom el exceso anual promedio fue 48%. Fuera del período de boom los constructores que no estaban entre los 10 primeros no obtuvieron ganancias extraordinarias. Sí las tuvieron durante el boom: 43%. Por otra parte, el índice del precio de las acciones de los constructores de viviendas alcanzó su pico en agosto de 2005, más de un año antes que comenzara el endurecimiento de los préstamos bancarios. Hacia fines del tercer trimestre de 2006 el precio del capital de los constructores de viviendas había caído 45%.
Es imposible explicar estos cambios por la ley tendencial de la tasa de ganancia, de Marx. Por otra parte, es una tontería decir que por hablar de crisis de sobreproducción no prestamos atención al rol de la ganancia, y de la tasa de ganancia, en la acumulación capitalista.
El crédito
Según Marx, el rol del crédito es doble: por un lado, impulsa el desarrollo de las fuerzas productivas, del mercado mundial y de la producción. Por otra parte, profundiza las contradicciones del capitalismo, y con ello acelera el estallido de las crisis (véase, por ejemplo, pp. 568-569 t. 3 EC). Significa que juega un rol de primer orden en la especulación y en la ampliación de la producción que termina en la sobreproducción.
En relación al boom y quiebra del mercado estadounidense inmobiliario y de la construcción, todo indica que la ampliación del crédito fue un factor de mucha importancia. En especial porque en los primeros años de los 2000 la iniciación de hipotecas aumentó de forma dramática. La ola fue originada por las GSE (Government Sponsored Enterprises) Fannie Mae y Freddie Mac. La iniciación de hipotecas GSE subió desde 500.000 millones de dólares a 2,5 billones en 2002. Y a partir de ese año hubo un fuerte aumento de hipotecas de mayor riesgo (subprime y Alt-A; tienen más tasa de interés), en especial en 2005 y 2006. Muchas fueron originadas por las GSE, pero también hubo una gran cantidad originadas por prestamistas privados. El resultado fue que la participación de hipotecas subprime en el total de hipotecas iniciadas aumentó del 6% en 2002 al 20% en 2006. En 2006 el valor de los préstamos subprime se estimaba en 1,5 billones de dólares, que representaba el 15% de los 10 billones de mercado hipotecario residencial. Esto en un contexto de bajas tasas de interés y fuerte aumento de los precios de las viviendas (como ocurre con los activos financieros, hay una relación inversa entre la tasa de interés y el precio de la tierra). Después de 2006 esta clase de hipotecas disminuyó drásticamente.
La securitización o titulización
Hay que destacar el rol que tuvo la securitización (o titulización) en el alimento del boom inmobiliario y de la construcción. Para explicar qué es la securitización presentamos un ejemplo teórico: supongamos que un banco origina una cartera de créditos hipotecarios, pero en lugar de quedarse con ella, la vende a una sociedad fiduciaria –conocida como SPV, Special Purpose Vehicle. Esta entonces emite títulos (MBS, Mortgage-backed securities al tratarse de hipotecas), y recibe dinero de inversores. Esta es la operación básica. Además, regularmente esos paquetes se dividían en tramos, con diferente nivel de riesgo (y de rendimientos). Lo importante es que la securitización permitió la entrada de grandes fondos de inversión, que no podían colocarse como depósitos bancarios (para una explicación más extensa, véase aquí). Muchos de estos inversores financiaron hipotecas subprime o Alt A. En paralelo, los estándares crediticios de los bancos fueron disminuidos desde 2004 hasta mediados de 2006 (comenzaron a endurecerse en el cuatro trimestre de 2006, cuando la sobreproducción ya era evidente). Y hubo mayores facilidades para securitizar hipotecas riesgosas. El tiempo entre la iniciación y la securitización cayó de 16 a 6 meses entre 2000 y 2006; esto significa que se había facilitado la capacidad de aprobar hipotecas subprime o Alt A. La tasa de securitización de estas hipotecas estaba debajo del 50% en 2001, pero había aumentado al 90% en 2007. La securitización ayudó a hacer más laxas las condiciones del crédito. También implicó menor escrutinio por parte de los prestamistas.
Hubo entonces un aumento dramático de préstamos subprime originados con poca o nula documentación. En la medida en que estas hipotecas más riesgosas se extendieron, también fueron securitizadas. Asimismo hubo cambios en la composición de los prestamistas hipotecarios. En lugar de los prestamistas que operaban con los GSE, hubo un vuelco a los mercados privados. El mercado de préstamos subprime estaba muy concentrado, con los 25 primeros prestamistas originando el 80% de todos los préstamos en los años pico, contra el 60% en 2001. Estos prestamistas vendieron relativamente pocos préstamos a las GSE. Los bancos conservaron progresivamente menos créditos en sus balances durante el boom. Y aumentó la rapidez con la que esos préstamos eran vendidos en los mercados privados.
En este contexto, los tomadores de créditos aumentaron su apalancamiento y redujeron los pagos mensuales utilizando los nuevos productos. La razón préstamo / valor de la propiedad aumentó del 85% al 95% entre 2001 y 2006. Este resultado se ha interpretado como la voluntad de los prestamistas de proveer crédito más fácil, en parte debido a las expectativas de crecimiento de los precios de las viviendas, a los prestatarios que deseaban comprar viviendas más grandes y a los inversores que querían compra varias viviendas.
En paralelo aumentaba el número de tramos en el pool típico de hipotecas subprime. Esto a menudo se asoció con una transformación de hipotecas inicialmente muy riesgosas en pools de hipotecas que parecían mucho más seguras porque contenían los tramos más seguros del pool. Pero después del quiebre de las hipotecas muchos de esos tramos aparentemente más seguros demostraron que seguían siendo peligrosos.
Además, hubo un fuerte incremento en la provisión de fondos. Por un lado, fondos de inversión, o de cobertura, que reunían inversores privados, y disponían de mucha liquidez. Por otro lado, y más fundamental, fondos institucionales (universidades, compañías de seguros, fondos de pensión) fueron habilitados a invertir en títulos con elevada calificación (triple A o cercano a triple A). Las calificadoras, a su vez, tenían mayores ingresos en la medida en que calificaban más títulos, posibilitando con ello nuevos flujos de inversiones de los fondos institucionales. Tenemos entonces todos los elementos que llevan a la sobreproducción, la especulación, el crecimiento de capitales ficticios –empezando por el alza del precio de la tierra durante el boom y el consiguiente apalancamiento- que conducen a la crisis y el colapso.
La caída
En 2006 el mercado inmobiliario dio claras muestras de saturación y sobreoferta. La venta de nuevas viviendas bajó 27% desde el pico en octubre de 2005 a julio de 2006. El inicio de construcción de casas nuevas descendió de una tasa anual de 2,27 millones a comienzos de 2006 a poco más de 1,6 millones a fines de ese año. Bajó el empleo en la construcción y en las industrias que proveen insumos al sector; esa caída habría restado 1,2 puntos porcentuales al PBI. La economía comenzó a desacelerarse, y siguió haciéndolo en 2007, cuando se derrumbó el mercado de viviendas. A fines de este último año se registraba una caída de aproximadamente el 40% en la iniciación de proyectos de nuevas casas, en nuevos permisos de construcción y en la venta de nuevas casas con respecto a los picos alcanzados en 2005. Cayeron los precios y los beneficios. En 2007 la situación empeoró drásticamente. Se registró un aumento casi constante de los retrasos en el pago de las hipotecas y aumentaron las ejecuciones hipotecarias por parte de los bancos. La construcción de viviendas cayó a pique. Luego del pico de 2005, el comienzo de construcción de viviendas había caído, hacia 2009, un 75% acumulado. En 2011 el nivel de inicios cada 1000 personas todavía estaba un 72% por debajo del nivel de 2005.
Debido a los créditos sobre extendidos, y la sobreproducción, y a la masa de activos financieros que se había levantado sobre las hipotecas, así como las cadenas de apalancamiento, los problemas del mercado de viviendas rápidamente repercutieron en toda la estructura crediticia. En 2008 la crisis se hizo general. El aumento de los precios de las materias primas agregó presión negativa sobre las ganancias. La suba de la tasa de interés para los activos de menor calificación fue otro factor negativo. Rápidamente el público tuvo noticia de que grandes bancos de inversión como Bear Stearns y Lehman Brothers tenían problemas, que muchos de sus activos debían ser mandados a pérdidas. Pero también las agencias estatales estaban en dificultades. Entre finales de mayo y mediados de julio la acción de Fannie Mae cayó 74% y la de Freddie Mac 79%. Tuvieron que ser rescatadas (con inyecciones de fondos por 200.000 millones de dólares y hubo miles de ejecuciones). Luego, el 15 de septiembre, se anunció la quiebra de Lehman, el cuarto banco de inversión de EEUU. La crisis tuvo repercusiones globales. Hubo desvalorizaciones de capital, aumento del desempleo y empeoramiento de las condiciones laborales y de vida de las masas trabajadoras. A lo que siguió una recuperación débil, con el lastre de sobrecapacidad “crónica” que se mantuvo en muchas ramas de la producción. En cuanto a la construcción, todavía en 2012 la tasa de viviendas vacantes en EEUU permanecía por encima de la tendencia de los valores de largo plazo. La cantidad de propietarios de vivienda estaba en descenso.
El crédito como generalizador de la crisis
Enfatizamos una idea que hemos adelantado: el sistema crediticio es vital para el despliegue de las fuerzas productivas bajo el capitalismo, pero por esa misma razón potencia las contradicciones que estallan en la crisis. En especial, porque el crédito interconecta todo el sistema de reproducción del capital. Al mismo tiempo ofrece oportunidades para la especulación y las estafas, y es palanca esencial en los procesos que llevan a la sobreproducción. Por lo cual es también un factor de generalización de la desvalorización de capitales y de la crisis cuando esta estalla. Escribe Marx: “En un sistema de producción en el cual la conexión del sistema de reproducción se basa en el crédito, si el crédito cesa súbitamente y solo vale el pago en efectivo, debe producirse evidentemente una crisis, una violenta corrida en procura de los medios de pago” (p. 630, t. 3, EC). Es lo que conecta la sobreproducción con la generalización de la crisis, y la depresión económica.
Para terminar, lo ocurrido con el mercado inmobiliario y de la construcción estadounidense en la década que va de 2001 a 2011 se puede explicar adecuadamente por el impulso de los capitales en competencia a la sobreproducción. La sobreoferta es la expresión más acabada de estos procesos. Los datos empíricos dan respaldo a esta interpretación. El argumento tiene sustento en la teoría de Marx del capital – el objetivo de valorizar el valor expandiendo continuamente la producción para derrotar a la competencia- y respaldo empírico. La validez, o no, de las teorías económicas debería decidirse por su capacidad para explicar los hechos y asimilar los datos empíricos.
Para bajar el documento: https://docs.google.com/document/d/1KSFwmzc2v9YgFfq6AtAezkTAo7Z7cicV4HBeLEKHMO0/edit?usp=sharing

















Compañero profesor Rolando Astarita
He leído en la revista Sin Permiso un intercambio entre usted y el profesor Michael Roberts acerca de la causa de las crisis económicas.
Pregunta: Después del mismo sigue considerando usted que las crisis económicas NO guardan relación, como su causa fundamental, con la rentabilidad (como si plantea Roberts) y la Ley de la Tendencia Decreciente de la Cuota de Ganancia?
Gracias, y un cordial saludo.
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Rodolfo Crespo
11/12/2024 at 05:54
Sigo pensando que las crisis cíclicas no se explican por la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Por este motivo Marx y Engels no explicaron las crisis de 1836, 1847, 1857, 1866, 1873, 1882-4, 1890, por esa ley. Es llamativo que Roberts, y otros que comparten su posición, no dice por qué Marx y Engels no explicaron esas crisis por la LTDTG:
De la misma manera, la crisis 1929-1933 en EEUU, o 2007-2009 (como muestro en la nota) no se explican por la LTDTG.
Sí pienso que el motor fundamental de la acumulación capitalista es la valorización del capital. Es una tontería sostener que si la LTDTG no explica las crisis, la tasa de ganancia (o sea, la valorización del capital) no juega un rol en la dinámica de acumulación y crisis capitalistas.
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rolandoastarita
11/12/2024 at 08:23
Qué piensa de este artículo? Hurwicz, Leonid «The Design of Mechanism for Resource Allocation» <i>American Economic Review</i>, 1973, vol. 63, issue 2, 1-30.
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CV
15/12/2024 at 14:37
Rolo, dices que en 2006 en EEUU el mercado inmobiliario dio claras muestras de saturación y a partir de ahí bajó el empleo en la construcción y en las industrias que proveen insumos al sector. La economía comenzó a desacelerarse, y siguió haciéndolo en 2007, cuando se derrumbó el mercado de viviendas. Ese año aumentaron los retrasos en el pago de las hipotecas, las ejecuciones hipotecarias por parte de los bancos y la construcción de viviendas bajó drásticamente. A esto que explicas podría añadirse que el máximo en la mediana y en la media de precios de venta de residencias domésticas se registó en el primer trimestre de 2007 y esos promedios bajaron sustancialmente en los dos años siguientes. Ahora bien, los impagos de hipotecas de lo que son muestra es de ventas especulativas a personas sin capacidad de pago, organizadas desde el sector financiero para obtener beneficios en la venta de derivados financieron basados en esas hipotecas, como han explicado muchos autores. Pero dejando esto aparte, el que la crisis de la Gran Recesión tuviera su origen en la superproducción en el mercado immobiliario de EEUU no parece casar con el hecho de que la recesión, que tuvo un carácter mundial sobre el dices poco o nada, comenzó a manifestarse en otros países antes que en EEUU. Según datos del Banco Mundial en 2008 en EEUU el crecimiento de la economía fue todavía positivo, pero fue ya negativo en Italia (-1,0%), Japón (-1,2%), Suecia (-0,5%) y el Reino Unido (-0,2%). ¿Se originó la contracción económica ya manifiesta en 2008 en estos países en el mercado immobiliario de EEUU? ¿Y la contracción de 5,9% en Argentina en 2009? ¿Por qué mecanismos habría ocurrido esa propagación?
Ciertos datos del Reino Unido tampoco parecen ser coherentes con tu explicación. Por ejemplo, tanto el rendimiento bruto como el rendimiento neto de las empresas privadas no financieras (PNFCs gross or net rate of return) británicas tuvieron ambos un máximo de 11.4% en 2003, año desde el que disminuyeron año a año hasta alcanzar un mínimo en 2009, cuando el rendimiento neto fue 8,7% y el rendimiento neto 9,5%. Considerando el sector manufacturero, los rendimientos bruto (manufacturing PNFCs gross rate of return) y neto tuvieron máximos en 2005 (9,9% y 10,4%, respectivamente) y desde ahí cayeron hasta mínimos respectivos de 7.6% y 5.7% en 2009. Todo esto no parece que pueda tener nada que ver con lo que estaba ocurriendo en EEUU. En el sector servicios no se observa prácticament oscilación alguna del rendimiento neto o bruto de las empresas británicas, que entre 2001 y 2012 solo oscila levemente entre 12,0% y 13,3%. (Todos estos son datos de la Office of National Statistics británica, obtenidos en http://www.ons.gov.uk y que tengo disponibles si deseas consultar.) En resumen, tal como la presentas, sin mención alguna a posibles mecanismos de diseminación internacional, la idea de que la crisis del mercado inmobiliario de EEUU a finales de la primera década del siglo XXI hubiera originado la crisis mundial de la Gran Recesión (que afectó de forma manifiesta en 2009, y en muchos casos en años siguientes, por ejemplo a Canadá, Chile, Francia, Alemania, Brasil, Rusia, Arabia Saudí, Sudáfrica, España, Suiza y otros muchos países), no parece demasiado verosímil.
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kingbriefly309c42fad0
18/12/2024 at 02:42
El dato central es que en EEUU hubo una sobreproducción de viviendas de 3 a 3,5 millones de unidades. Esto es sobreproducción. Producción de mercancías que supera en mucho la demanda. Sostengo que ese es el hecho central que termina arrastrando a la economía estadounidense a la recesión. O sea, no se explica la crisis y recesión por la caída de la tasa de rentabilidad general de 1 o 2 puntos (es la cuestión que vengo señalando: ¿por qué no hay crisis si la tasa de ganancia baja de, por caso, el 12 al 11%, pero sí hay crisis si baja del 11% al 10%?).
Sobre la repercusión de la crisis de EEUU en la economía mundial escribí solo parcialmente, con relación a la crisis griega y española en el blog. Por ahora no veo la manera de tratar ese aspecto que no sea analizando la repercusión en países o regiones. Por caso, el PBI de Argentina cayó fuertemente en 2009, pero la explicación de por qué cayó es distinta a la explicación de la crisis griega; o a lo que ocurrió en China. Se necesitan trabajos específicos. Las generalidades sirven de poco en este asunto. Por ejemplo, y para tomar las explicaciones usuales de muchos marxistas, ¿cómo se puede afirmar que la crisis se debió a un aumento de la presión salarial a nivel mundial? O, en la misma vena, ¿cómo se puede sostener que la crisis se debió a la caída tendencial de la tasa de ganancia promedio a nivel mundial, provocada a su vez por el aumento de la composición orgánica del capital (de nuevo, a nivel mundial), a pesar del aumento de la productividad (a nivel mundial) y el consiguiente aumento de la plusvalía relativa, y abaratamiento del capital constante? (LTDTG dixit). ¿La crisis griega, española, argentina, explicadas todas por esa ley? ¿La suba de la tasa de ganancia en EEUU desde 1983 hasta mediados de la década 2000 explicada por la LTDTG? ¿Y esa explicación extendida a nivel mundial? ¿Qué sentido tiene? Ahora mismo, 2024, ¿explicar la sobreproducción de viviendas en China (7 millones de unidades vacías que no tienen compradores) por la LTDTG? ¿Por la presión salarial? ¿Por el aumento de la tasa de interés?
La cuestión de fondo: estoy planteando que hace falta un cambio de enfoque en la explicación de las crisis cíclicas. Las explicaciones más comunes de los marxistas -profit squeeze y LTDTG, podríamos agregar subconsumo- no cierran.
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rolandoastarita
18/12/2024 at 10:15
O sea, lo que dices es que en EEUU la crisis de 2008-2009 se explica por la sobreproducción de viviendas, mientras que en Argentina la crisis del 2009 tiene una explicación distinta, a su vez distinta de la explicación de la crisis griega que empezó en 2009, o de las explicaciones de lo que ocurrió en China, en España, en Italia, en Suecia, en Finlandia, en Brasil… Y así sucesivamente. Se necesitarían trabajos específicos para explicar cada caso. Ironizas sobre la posibilidad de que la crisis griega, española, argentina, estadounidense o de donde sea puedan explicarse todas por una misma causa. Dices que la cuestión de fondo es que hace falta un cambio de enfoque en la explicación de las crisis cíclicas y que las explicaciones más comunes de los marxistas no cierran. Estoy de acuerdo. Tu idea de que una crisis mundial como la Gran Recesión pueda explicarse por fenómenos especícos de cada país que, al parecer, habrían coincidido casualmente, en los mismos años, no cierra de ninguna manera. Es totalmente inverosímil. Krugman calificaba de «misterio» la internacionalización de la crisis que comenzó en 2008. Por supuesto que lo es si no hay una causa común. Esa causa común son procesos que operan a nivel mundial. Que la ley de la tendencia descedente de la tasa de ganancia esté o no bien fundamentada es otro asunto distinto. Pero obviamente hay lazos que vinculan a las distintas economías nacionales y la circulación mundial de capital es un aspecto clave. No sé por qué tu blog me ha bautizado kingbriefly309c42fad0. Soy Pepe Tapia.
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kingbriefly309c42fad0
18/12/2024 at 12:41
«Ironizas sobre la posibilidad de que la crisis griega, española, argentina, estadounidense o de donde sea puedan explicarse todas por una misma causa». No ironizo. Pepe, en comunicaciones que hemos tenido te dije que discrepo con la idea de que se pueda establecer un patrón común de explicación de las crisis por comparación de rasgos comunes.
Tener esta posición no significa que la crisis mundial se explique por una sumatoria de crisis particulares, todas con el mismo nivel de incidencia. No es la misma la repercusión de una crisis en EEUU, o China, que la repercusión que pueda tener una crisis desatada en Argentina. Pero por otra parte, hay que investigar en concreto -o sea, teniendo en cuenta los determinantes específicos- de qué forma repercute la crisis desatada en el centro del capitalismo en, por ejemplo, Grecia o Argentina. Por caso, si se trata del caso griego no puedo hacer abstracción del hecho de que Grecia está en el área del euro, y lo que eso implicó para que hubiera un boom de inversiones en el sector del turismo. O lo que significó para Argentina la Convertibilidad de los 1990 y su estallido en la crisis de 2001-2002. Es claro que la manera en que repercuten las crisis en los diversos países dependerá de factores diversos. Entre ellos el tipo de cambio, las políticas económicas, la estructura económica del país. Es la manera de entender, por ejemplo, por qué la crisis del 30 dio como resultado que en Argentina se acentuara la sustitución de importaciones y el desarrollo «nacional», y que la crisis de los 1970 diera un resultado distinto.
Uno de los problemas que hemos tenido en la izquierda (uno de los muchos errores que cometimos) fue intentar reducir esta diversidad a un modelo común. Específicamente, en relación a países atrasados, las tesis tipo Baran, autores de la dependencia, trotskistas y soviéticos, etc. La misma matriz explicativa para todos los atrasados (y la misma para los imperialistas adelantados). Pienso que no avanzamos por ese camino.
Sobre el «Bautismo» que hizo el blog, ni idea por supuesto. Me pareció que debías de ser vos, pero me llamó la atención el cambio de nombre.
Te mando un abrazo.
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rolandoastarita
18/12/2024 at 13:05
Agrego; ni suma de partes para explicar la totalidad del mercado mundial; ni totalidad que suprima los particulares, las articulaciones específicas (o sea, el análisis concreto).
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rolandoastarita
18/12/2024 at 13:07
Si un fenómeno se manifiesta simultáneamente en diversas circunstancias, es un principio básico buscar una causa común, es el principio de parsimonia, la navaja de Occam. Lo que tú propones va en contra de ese principio heurístico básico. Hace pocas semanas comentaste en tu blog mi libro reciente sobre las seis crisis de la economía mundial. Decías que se trata de una contribución a la comprensión de las crisis «desde un enfoque crítico de la economía académica» y manifestabas tener un acuerdo general con su contenido. Pero la tesis básica del libro es la existencia de una economía mundial cuya entidad tú pareces negar en lo que dices acerca de la crisis de 2007-2209. Abrazos desde Filadelfia y acordemos que estamos en desacuerdo.
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kingbriefly309c42fad0
19/12/2024 at 15:03
Se pueden unificar explicaciones cuando hay base para esa unificación. Te lo he planteado en otros intercambios. Es imposible explicar la crisis argentina, por ejemplo, por sobreacumulación o sobreinversión. No hay manera de hacerlo. Es una economía capitalista, como también es una economía capitalista la de EEUU, o la de Corea del Sur, pero las crisis son cualitativamente distintas. Un rasgo distintivo de los últimos 40 años, o más, de la economía argentina es el bajo nivel de inversión (no por casualidad hay el equivalente a un PBI invertido en el exterior). ¿Qué tiene que ver eso con, por caso, Corea del Sur?
Otro ejemplo, Venezuela. Una economía capitalista (o capitalismo de Estado) que ha tenido un desplome del producto, la inversión, el consumo, durante los últimos 20 años, por lo menos. ¿Cómo voy a explicar esa situación por sobreacumulación, o por la LTDTG, o por presiones salariales (para mencionar las teorías marxistas más mencionadas)? Los principios heurísticos «básicos» tienen que tener algún sentido. Lo mismo se aplica al criterio de la navaja de Occam. Si la «parsimonia» borra las determinaciones que importan, esa economía no sirve. La economía mundial es una totalidad, pero no una totalidad indiferenciada. Es una totalidad concreta, no abstracta. No se puede pasar por alto la riqueza de lo particular con el argumento «ese particular está subsumido a la totalidad».
Para dar todavía otro ejemplo: los regímenes stalinistas formaban parte de la economía mundial, pero esto no significaba que las leyes económicas de estos regímenes fueran las mismas que la de los Estados capitalistas. No se puede comprender sus crisis y contradicciones si no se tienen en cuenta estas particularidades. No se puede comprender la diferencia entre, por ejemplo, China 2024 y China 1964 subsumiendo todo en «China es parte de la economía mundial».
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rolandoastarita
19/12/2024 at 17:13
Agrego: me quedé pensando que mi respuesta anterior fue incompleta. El tema es que el criterio de la navaja de Occam es muy cuestionable. Por ejemplo, si tengo que elegir entre la teoría del valor trabajo y la teoría del valor utilidad, lo haré en base al peso de los argumentos, la coherencia de las teorías, su validez, etcétera. El principio de parsimonia no veo que sea de peso para esta decisión. Los ejemplos pueden multiplicarse. La teoría más compleja puede ser mejor o peor que la teoría más simple para entender la realidad. No tiene por qué haber reglas fijas.
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rolandoastarita
19/12/2024 at 18:14
Afirmas de Venezuela que «durante los últimos 20 años, por lo menos», hubo un desplome del producto, el consumo, etc. Sin embargo, según el Banco Mundial, en Venezuela a partir de 2003 hubo cinco años de tasas de crecimiento por encima del 5%, luego hubo tasas negativas en 2009 y 2010 y volvió a haber crecimiento positivo en 2011-2013, no hay datos posteriores. Todo lo cual casa perfectamente con la expansión de la economía mundial previa a la crisis y con la condición de abastecedor mundial de petróleo de la economía venezolana. Tanto China como Vietnam tuvieron crecimiento positivo en 2008 y 2009 pero en estos años la tasa de crecimiento del PIB fue considerablemente menor que en los años anteriores, todo lo cual, de nuevo, concuerda perfectamente con la vinculación de estas economías con el comercio y los flujos de capital que forman el esqueleto de la economía mundial. Esto no excluye, claro, que estas economías tengan sus características específicas que hacen que su imbricación en la crisis mundial tenga características distintivas. No suele cuestionarse que la crisis que empezó en 1929 tuvo también carácter mundial, pues afectó a la casi totalidad de las economías avanzadas. El que empezara a la vez en, digamos, EEUU, Alemania, Francia, y el Reino Unido, ¿fue porque hubo superproducción de X1 en EEUU, de X2 en Alemania, de X3 en Francia y de X4 en el Reino Unido? ¿Y además, casualmente, todos estos procesos coincidieron en 1929? La crisis mundial que según mi cronología comprende los años 1991-1993 y que el FMI data tan solo en 1991, ¿fue también por procesos de superproducción independientes que abocaron a la crisis al mismo tiempo en Australia, Suiza, Argentina, Brasil, España, EEUU, Canadá, Francia, Japón y otros muchos países? Por supuesto que la idea de la navaja de Occam, la noción según la cual las explicaciones sencillas son preferibles a las explicaciones complicadas no es una idea absoluta, pero es un principio metodológico comúnmente aceptado entre los científicos. Si ocurre algo similar, digamos un fenómeno A, en 20 contextos distintos, podría ser que hubiera 20 causas distintas que produjeron el mismo efecto A de forma coincidente, o dos causas X e Y operando al mismo tiempo, X en 12 casos e Y en 8, u otras posibles combinaciones hipotética de causas varias, todas generando el efecto A. Las coincidencias son siempre posibles. Pero en la comunidad científica generalmente se aceptaría que una sola causa que produjera los 20 efectos similares A es lo más verosímil y la primera hipótesis a investigar. Las explicaciones de algo pueden no ser válidas para algo similar per con algún rasgo distintivo importante. La teoría del valor de Ricardo no dice nada acerca de los precios de los cuadros de Goya o Van Gogh. Si consideramos que una crisis económica es un periodo de interrupción de la acumulación del capital, esa definición ha de tener un ámbito específico de aplicación, no es una crisis el que una empresa concreta deje de invertir. Una explicación apropiada concreta para un proceso de la economía mundial puede no serlo para la economía australiana o argentina. Y lo que valga para Argentina o EEUU puede no ser válido para Salta o California. Con esto doy definitivamente por acabada mi participación en este intercambio.
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kingbriefly309c42fad0
20/12/2024 at 11:00
Si consideras que la dinámica del capitalismo venezolano se explica por las leyes del ciclo capitalista, pues bien, no veo objeto a seguir este intercambio. En 2017 el PBI venezolano era menor que en 2000. 7,7 millones de venezolanos habían abandonado el país. La inflación en 2018 fue del 130.000%. En 2008 la actividad productiva cayó 20%. En 2019 cayó otro 18%. Con la pandemia cayó otro 30%. No debe de haber antecedente en la economía mundial de semejante desastre. ¿Cómo se puede afirmar que esto se explica simplemente con las leyes de la acumulación de «El capital»?
Algo similar con la «navaja de Occam». ¿Qué criterio es ese? La ley del valor trabajo de Marx es más compleja que la de Ricardo. ¿Por eso habría que preferir la de Ricardo? La teoría cuantitativa del dinero es más sencilla que la teoría monetaria de Marx. ¿Qué tiene que ver esto con la decisión de cuál teoría es más apta para explicar la realidad? Incluso se puede ver en nuestras diferencias sobre las teorías de las crisis. La explicación de la crisis por sobreproducción es más sencilla que la explicación de la crisis por LTDTG + presión salarial en el auge + aumento de los precios de las materias primas + aumento de la tasa de interés. Pero no por esto voy a concluir que deba preferirse la explicación de la crisis por la sobreproducción.
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rolandoastarita
20/12/2024 at 12:03
rolando
aca hay una respuesta https://thenextrecession.wordpress.com/2024/12/15/overproduction-or-overaccumulation-the-debate/
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mariana
19/12/2024 at 14:48
¿Por qué seguimos hablando de crisis de sobreproducción en el capitalismo.Las crisis de sobreproducción, tal como las pensaba Marx, ya no existen.Vuelvo a leer, especialmente en espacios críticos del capitalismo, la idea de que las crisis actuales son crisis de sobreproducción. Pero, con todo respeto, esa categoría ya no sirve para explicar el funcionamiento del capitalismo moderno.Las crisis de sobreproducción sí existieron, especialmente en Europa durante el siglo XIX, pero bajo condiciones muy distintas a las actuales. La revolución industrial se dio en unos pocos países, donde se multiplicó la producción sin que existiera una demanda capaz de absorberla. ¿Por qué? Porque el comercio internacional era mínimo. Las barreras arancelarias eran altísimas, los costos logísticos enormes, y los mercados eran principalmente locales. Cuando esos mercados se saturaban, no había una “demanda global” que pudiera compensar.Ese mundo ya no existe.Vivimos en un sistema profundamente globalizado, con una revolución en el transporte y la logística, una baja histórica en los costos de transacción, y acuerdos internacionales que redujeron (aunque no eliminaron) muchas de las barreras al comercio. Hoy los mercados son globales: cuando la demanda local no alcanza, las empresas exportan. Es prácticamente imposible que un mercado se sature de manera aislada y eso derive, por sí solo, no en una gran crisis.Además, y esto es clave: la economía capitalista actual no funciona sobre valores presentes, sino sobre expectativas de flujos futuros. Es una economía apalancada en promesas, contratos, crédito y valorizaciones proyectadas. Las decisiones de producción, consumo e inversión se toman sobre estimaciones de lo que se cree que va a pasar.Por eso las crisis actuales (como las de 1929 o 2008) no son producto de “haber producido demasiado”, sino de colapsos financieros vinculados a flujos esperados que no se materializan. Se caen los precios de los activos, se detiene el crédito, y eso genera una contracción económica. Pero los niveles de producción se recuperan y, en poco tiempo, los superan.Marx no podía prever esto.En su época no existía un sistema de crédito desarrollado como el actual, ni comercio internacional significativo, ni mucho menos las cadenas globales de valor. Su modelo servía para entender una economía industrial naciente, de base nacional, con bajo nivel de financiamiento y producción orientada a mercados locales. Pero hoy, seguimos usando esa herramienta como si nada hubiera cambiado.¿La crítica al capitalismo sigue vigente? Por supuesto.¿Hay desigualdad, inestabilidad y concentración de poder? Sin dudas.¿Pero tiene sentido seguir explicando las crisis actuales como si viviéramos en Manchester de 1850? Claramente no.Si queremos transformar el sistema, primero tenemos que entender cómo funciona hoy tal como lo hizo Marx en su momento .
🛢️ Una economía sostenida en flujos futuros: el ejemplo del pozo de petróleoImaginemos lo siguiente:Soy dueño de un pozo petrolero y firmo con vos un contrato por asesoría legal. Acordamos que te voy a pagar mensualmente con barriles de petróleo durante los próximos cinco años. Ese contrato tiene valor: representa ingresos futuros esperados para vos.Entonces, con ese contrato en mano, vas al banco y accedés a un crédito. El banco te presta dinero porque confía en que vas a cobrar esos barriles de petróleo y, por lo tanto, podrás devolver el préstamo. Con ese crédito quizás comprás una casa o invertís en tu propio emprendimiento.Todo funciona mientras el petróleo fluye y los pagos se hacen según lo pactado. Pero ahora imaginemos que la exploración fue mal diseñada e implemetada y resulta que el pozo resulta estar seco. No hay petróleo. Yo no puedo pagarte. Vos no tenés ingresos. El banco no cobra. Te embargan la casa. Los proyectos que estaban en marcha se frenan. Y si esto le pasa a miles de personas al mismo tiempo, el sistema entero entra en crisis.¿Qué fue lo que falló?No hubo una “sobreproducción” de petróleo, ni de asesorías legales, ni de casas. Lo que colapsó fue la red de contratos, expectativas y valorizaciones basadas en flujos futuros que nunca llegaron. Fue una crisis de apalancamiento y valorización, no de sobreoferta.Esto es exactamente lo que ocurre en muchas crisis del capitalismo financiero contemporáneo: no estallan por producir demasiado, sino por proyectar flujos futuros que no se concretan. Por eso, hablar de “crisis de sobreproducción” como si estuviéramos en 1873, en una Europa cerrada al comercio y sin crédito, es no entender cómo funciona la economía capitalista actual.
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Julian Dari
06/07/2025 at 10:07
Por favor, comentarios más cortos. Este espacio no es para colgar artículos, sino COMENTARIOS.
En cuanto a su argumento, escribí varias notas con los datos que evidencian que la sobreproducción sigue siendo un fenómeno propio del capitalismo. En 2007 en EEUUU hubo millones de viviendas nuevas vacías que no encontraban compradores. No se trató de flujos futuros sino de viviendas construidas. En 2024 en China se calculaba que había 80 millones de viviendas que no tenían comprador. Si nos remontamos en el tiempo, las crisis en EEUU de 1973-5 o la de 1929-33 fueron de sobreproducción (sobre la crisis de 1929 puede consultar la nota en el blog; sobre la de 1973-5, remito a Brenner). En todos esos episodios, además, se trató de economías vinculadas al comercio mundial. Más aún, he dado ejemplos de casos actuales, o en las últimas décadas, de sobreproducción en ramas enteras de la economía MUNDIAL. ¿Cómo se puede decir que no hay sobreproducción cuando se considera la economía capitalista a escala mundial?
De nuevo, cuando hablamos de sobreproducción en el mercado mundial en petroquímica, acero, paneles solares, cemento, semiconductores, no estamos hablando de «flujos futuros», sino de abarrotamiento de los mercados con producciones reales.
Con un agregado: es imposible explicar la crisis por los futuros u opciones (utilizados principalmente en los mercados de commodities). Sobre esta cuestión he escrito una extensa nota, dividida en partes, dedicada a derivados.
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rolandoastarita
06/07/2025 at 10:49
el problema con tu ejemplo es que eso no es lo que pasa en la realidad, no se «equivocan todos al mismo tiempo» y causan una crisis global. El problema es que sacan tanto petroleo que baja el precio y ahora el retorno de la inversion no alcanza para pagar. Pero eso sólo se entiende si se analiza cada crisis puntual, no construcciones imaginarias
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German
06/07/2025 at 11:57
Insisto en una cuestión de método: los argumentos tienen que tener apoyo en evidencia empírica, además del razonamiento lógico.
Usted escribe: «las crisis actuales (como las de 1929 o 2008) no son producto de “haber producido demasiado”, sino de colapsos financieros vinculados a flujos esperados que no se materializan».
Tomemos la crisis de 2007-2009 como ejemplo. ¿Qué fueron «los flujos esperados»? ¿De dónde podían provenir? Respuesta: de la venta de las mercancías producidas, esto es, de viviendas. ¿Qué ocurre a partir de 2006-2007? Pues que empieza a hacerse más lenta la venta de viviendas, y los precios comienzan a bajar. Lo que provoca que el peso de las hipotecas supere el valor de las viviendas. Son millones de viviendas construidas (CONSTRUIDAS, o sea, no son «flujos futuros» en el aire, sino no realización, en tanto valores, de los trabajos invertidos en esa producción. Esto es independiente de si la economía de EEUU estuvo más o menos conectada al mercado mundial. La crisis financiera fue una consecuencia de esa no realización de los valores (o sea, de la desvalorización de las viviendas). La evidencia empírica es abrumadora al respecto.
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rolandoastarita
06/07/2025 at 12:28
Gracias por tomarte el tiempo de leerme y responder mis discos y planteos !
Ahora paso hacer algunas aclaraciones.
Lo que yo refiero es que las crisis modernas no son de origen de sobreproducción si no de cambios fuertes en las expectativas de la renta futura.
Lo que ocurrió en el 2008 es que comenzaron a aparecer los defoult de los créditos hipotecarios. Y la titulación de esas hipotecas calificadas de forma fraudalentas como AAA cuando no siquiera debió otorgarse el crédito violando todas las políticas crediticias se los bancos . Cuando ando eso ocurrió comenzó a colapsar un activos (títulos de hipotecas securitizadss ) se vino todos el sistema financiero que está apalancada en esos títulos .
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Julian Ignacio Dari
06/07/2025 at 15:02
Insisto en que hay que basarse en hechos. Hablas de la crisis y no manejas cuestiones básicas. Por ejemplo, los swaps de default no empezaron a aparecer en 2008. Eran anteriores. Además, no hay manera de que sean la causa de una crisis financiera. Los pagos de los servicios hipotecarios comenzaron a tener retrasos en 2006 y 2007, y ello no se debió a los CDS. La emisión de CDS alimentó la burbuja hipotecaria, pero no fue la causa de la crisis. Algo similar debe decirse de los créditos estructurados y otras maniobras financieras. En sí misma la emisión de MBS, o la emisión de títulos basados en ellos, no tenía por qué ser causa de la crisis.
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rolandoastarita
06/07/2025 at 18:38
Que existió una crisis y los niveles de producción bajaron es un hecho que no estoy negando ! Lo que estoy discutiendo es las causas de dicha crisis ! Usted afirma que es a razón de una crisis de sobreproducción, pero eso no se verifica en los inventarios de vivienda! Incluso se siguiente construyendo viviendas posterior a la crisis .y hoy estar en montos más elevados a los momentos pre crisis .
Claro los impagos comenzaron muchos antes de la crisis.
Además porque una crisis de sobreproducción de viviendas afecta a toda la economía de EEUU y también a la de europa ? La repuesta está en qué los créditos hipotecarios securitizados son instrumentos de la mejor calificación de riesgo de default y por tal motivos el sistema financiero se apalanca en ellos al igual que los títulos del tesoro.
El sistema de fraudalento de las calificadoras de riesgo y las instituciones de securituzacion de créditos derivó en que se le otorgue créditos a personas que no podrían pagarlo o que genial alta probabilidad de default! Eso generó una burbuja ! Se expendio el crédito y con ellos la demanda de viviendas , lo que impuso a los precios al alza. Ese aumento de precios de las viviendas incentivo a las personas a hipotecar su casa para proyectos diversos ( es una práctica habitual en EEUU). Cuando comenzaron los impagos de forma generalizada y a dispararse los seguros de default ahí es cuando se freno el inflador de la burbuja , Pero ya era tarde porque todo el sistema estaba apalancado el el precios inflado de las viviendas (incluso de aquellos que ya suponían de viviendas pero las hipotecaban )
Me cuenta enteder que estoy es algo similar a lo que escribía Marx cuando hablaba de crisis e sobreproducción .
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Julian Ignacio Dari
07/07/2025 at 01:09
Escribe: «Usted afirma que es a razón de una crisis de sobreproducción, pero eso no se verifica en los inventarios de vivienda».
Cuando se llega a este extremo de negación de la evidencia [la realidad de millones de viviendas nuevas que no se podían vender]. ya no veo el sentido de seguir un intercambio.
Pienso que este e uno de los principales problemas que atraviesan a la izquierda: palabrerío con total desprecio por los datos.
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rolandoastarita
07/07/2025 at 09:49
En dónde puedo chequear la info ?
Los datos del los censos muestran que se siguen construyendo casas y la cantidad de viviendas vacías diminuto luego de la crisis dentro del desvío estándar . A qué datos referís ?
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Julian Ignacio Dari
07/07/2025 at 12:08
Estamos hablando de la crisis 2007-2009. Las viviendas nuevas y sin vender se acumularon en especial a partir de 2006. Los precios bajan claramente desde ese año. Aumenta la morosidad en el pago de hipotecas. También aumenta el número de deudores cuya deuda supera el valor de las viviendas.
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rolandoastarita
07/07/2025 at 13:04
Claro , Pero mirando los datos que publican diferentes organismos de estas unidos o los de la oficina de censos se visualiza una crisis , pero luego Se vuelve a los valores dentro del desvío estándar histórico .
Ejemplo donde viviendas vacia , te comparto este gráfico de la oficina de censos
https://fred.stlouisfed.org/series/EVACANTUSQ176N
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Julian Ignacio Dari
07/07/2025 at 13:16
No se puede argumentar así. La sobreproducción es un hecho que no se puede disolver en las medias históricas. Si en EEUU, en 2006 o 2007 había entre 3 y 4 millones de viviendas nuevas sin vender, no se puede decir que eso no explica la crisis de 2007-2009 porque la media histórica de los stocks de vivienda fueran tales o cuales.
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rolandoastarita
07/07/2025 at 14:47
Reproduzco un pasaje de una nota anterior https://rolandoastarita.blog/2024/12/10/2007-2009-una-crisis-de-sobreproduccion/
«En 2006 el mercado inmobiliario dio claras muestras de saturación y sobreoferta. La venta de nuevas viviendas bajó 27% desde el pico en octubre de 2005 a julio de 2006. El inicio de construcción de casas nuevas descendió de una tasa anual de 2,27 millones a comienzos de 2006 a poco más de 1,6 millones a fines de ese año. Bajó el empleo en la construcción y en las industrias que proveen insumos al sector; esa caída habría restado 1,2 puntos porcentuales al PBI. La economía comenzó a desacelerarse, y siguió haciéndolo en 2007, cuando se derrumbó el mercado de viviendas. A fines de este último año se registraba una caída de aproximadamente el 40% en la iniciación de proyectos de nuevas casas, en nuevos permisos de construcción y en la venta de nuevas casas con respecto a los picos alcanzados en 2005. Cayeron los precios y los beneficios. En 2007 la situación empeoró drásticamente. Se registró un aumento casi constante de los retrasos en el pago de las hipotecas y aumentaron las ejecuciones hipotecarias por parte de los bancos. La construcción de viviendas cayó a pique. Luego del pico de 2005, el comienzo de construcción de viviendas había caído, hacia 2009, un 75% acumulado. En 2011 el nivel de inicios cada 1000 personas todavía estaba un 72% por debajo del nivel de 2005.
Para más datos y ejemplos de sobreproducción contemporánea: https://rolandoastarita.blog/2024/12/23/sobreproduccion-y-guerras-de-precios-hoy-evidencia-empirica/
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rolandoastarita
07/07/2025 at 14:53
Según lo que relatas en el artículo que escribiste , en china se viene una crisis de sobreproducción mayor que la que ocurrió en EEUU ?
Según tus datos la crisis inmobiliaria se China es colosal en comparación con la de EEUU del 2007 , el peso del sector en la economía es mucho mayor que en EEUU , el apalancamiento es similar o mayor aún.
China está antes su pero crisis económica de su historia ? Pero se la que subió EEUU en 2008 ?
O que particularidades tiene está sobreproducción que no deriva en una crisis generalizada en todos los demás sectores de la economía ?
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Julian Ignacio Dari
08/07/2025 at 09:48
No siempre la sobreproducción desemboca en una crisis general (y principalmente financiera). Es interesante que Engels, hacia el final de su vida, registró este fenómeno. O sea, sobreproducción que se podía arrastrar durante años, dando lugar a un crecimiento más bien débil, pero sin que estallara la crisis abierta.
Con respecto a China, la sobreproducción en vivienda y otras ramas (acero, cemento, paneles solares, entre otras ramas) es muy importante, pero hasta ahora la crisis ha sido contenida. Quebraron algunos grandes desarrolladores (Evergrande Group el más importante) y hay una extendida «banca en la sombra» (del tipo de la que creció en EEUU con la burbuja hipotecaria), pero hasta ahora no repercutió en una crisis generalizada.
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rolandoastarita
08/07/2025 at 10:42
Y hay alguna forma de pronosticar la crisis , que condiciones faltan cumplirse y la magnitud de la crisis ?
La crisis del 2008 muchos la vieron venir al ver como las calificadoras de riesgo de forma fraudalento calificaban a todos con AAA, entonces la probabilidad de defoult de una cartera de créditos era mucho mayor a la que la calificadoras afirmaba y con esa probabilidad de default se estimaban la eliminación de flojos futuros de renta y por lo tanto el valor de los títulos de esas hipotecas securitizados a y como muchos fondos usaban esos títulos de deuda cobertura de otras operaciones o de apalancamiento o garantía . Entonces se sabía que ante una caída de esos títulos como impacta a en el resto de las cosas.
En el caso de China , se sabe que cosas se deberían cumplir para que la crisis se haga efectiva ?
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Julian Ignacio Dari
08/07/2025 at 14:06