Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Precios y ley económica en “Salario, precio y ganancia” (final)

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La tercera parte de la nota, aquí

Ciclo económico y movimientos de precios

El análisis en Salario, precio y ganancia de la relación entre movimientos de salarios y precios es complejo. Más importante, no existe la relación lineal “suba (baja) de salarios, suba (baja) de precios” que acostumbra postular la Economía vulgar. Ya hemos mencionado, entre otros elementos que afectan esa relación, los cambios de la productividad y de la tasa de plusvalía; la lucha de la clase obrera; y los cambios del valor del dinero. En este marco, en el capítulo 13 de Salario… Marx agrega los movimientos de precios, ganancias y salarios vinculados a los ciclos económicos.

Sostiene que el ciclo pasa “por fases de calma, de animación creciente, de prosperidad, de superproducción, de crisis y de estancamiento” (p. 38); y que los precios y la cuota de ganancia siguen estas fases. Lo cual determina otro de “los casos principales de lucha por la suba de los salarios, o contra su reducción” (título del capítulo). Esto se debe a que la relación entre los precios de mercado y los valores es afectada por el ciclo: en la fase de ascenso los precios de mercado tienden a estar por encima de sus valores, y por debajo durante la crisis y depresión. Por eso, sostiene que si bien los precios de mercado se regulan por sus valores (o sus precios de producción), esto se verifica “sacando la media del ciclo” (p. 37). Plantea que “durante las fases de baja de los precios de mercado, y durante las fases de crisis y estancamiento, el obrero, si es que no se ve arrojado a la calle, puede estar seguro de ver rebajado su salario” (p. 37). Notemos que en este pasaje da a entender que puede haber períodos de baja de precios por fuera de las crisis y depresiones (véase más abajo). En cualquier caso, durante las crisis y depresiones las luchas son más bien defensivas. Por eso, cuando bajan los precios los obreros deben “forcejear” con los capitalistas “para establecer en qué medida se hace necesario rebajar los jornales” (ibid.). Aquí parece descontar que los salarios monetarios bajan, inevitablemente, y el objetivo de los obreros es limitar esa baja. A su vez, en las fases de prosperidad, cuando el capitalista “obtiene ganancias extraordinarias”, el obrero debe batallar para conseguir una suba del salario. De manera que el valor de la fuerza de trabajo, o el salario medio, se establece a través de este movimiento fluctuante: “… si, durante la fase de prosperidad… el obrero no batallase por conseguir que se le suba el salario, no percibiría siquiera, sacando la media de todo el ciclo industrial, su salario medio, o sea, el valor de su trabajo” (ibid.; énfasis agregado).

Marx cierra este argumento señalando que “los valores de todas las mercancías se realizan exclusivamente por medio de la compensación que se opera entre los precios constantemente variables del mercado, sometidos a las fluctuaciones de la oferta y la demanda”. Dado que en el sistema capitalista “el trabajo  solo es una mercancía como cualquier otra”, experimenta “las mismas fluctuaciones, para obtener el precio medio que corresponde a su valor”. Una vez más, enfatiza que el valor de la fuerza de trabajo, como ocurre con cualquier otra mercancía, está sometido a leyes: “Sería un absurdo considerarlo [al trabajo], por una parte, como una mercancía, y querer exceptuarlo, por otra, de las leyes que rigen los precios de las mercancías” (ibid.).

Determinismo mecánico, determinismo dialéctico y los límites del reformismo

Lo desarrollado en los apartados anteriores pone en evidencia que la determinación del valor de la fuerza de trabajo no es lineal, o mecánica. La ley económica actúa a través de múltiples mediaciones, entre ellas, la lucha de clases. Por eso, existe un amplio margen entre el salario a nivel de reproducción fisiológica de la fuerza de trabajo, y el que puede establecerse según el nivel alcanzado por las fuerzas productivas, el grado de combatividad obrera, y la fase del ciclo que se esté atravesando. Aunque ese margen tampoco es arbitrario. En particular, porque no hay posibilidad de anular la plusvalía mediante progresivos aumentos del salario. Como argumenta Marx en el capítulo 23, t. 1 de El Capital, si superado cierto umbral los salarios afectan seriamente a las ganancias, el capital responde haciendo más lenta la acumulación, o aumentando la mecanización del trabajo. Por cualquiera de estas vías, o por una combinación de ellas, se restablecen las condiciones adecuadas para la acumulación. Es el resultado del poder de la propiedad privada de los medios de producción frente a los que solo son propietarios de su fuerza de trabajo.

Por esta razón, Salario… termina con el consejo de no desgastarse en una infinita guerra de guerrillas por el salario. Aun cuando se consigan mejoras más o menos significativas en el valor de la fuerza de trabajo, la clase obrera debe tener presente que no por ello se anula la relación de explotación. La crítica central del socialismo revolucionario es al sistema de explotación. Se pueden conseguir, durante períodos más o menos prolongados, mejoras salariales, pero las leyes de la plusvalía y de la acumulación no por ello desaparecen, en tanto subsista la propiedad privada del capital. Por eso Rosa Luxemburgo comparaba la acción de los sindicatos con el incesante esfuerzo de Sísifo.  

Ampliación sobre precios y salarios en el ciclo, según Marx                                          

La tesis de que los precios tienen un movimiento pro-cíclico aparece en otros escritos de Marx. Así, en la Contribución a la crítica de la Economía Política: “El fenómeno más general y perceptible de las crisis comerciales es la baja súbita y generalizada de los precios de las mercancías, posterior a un alza prolongada y general de los mismos” (p. 176). En El Capital: “En tiempos de prosperidad, de gran aceleración y vigorización del proceso de reproducción, los obreros se hallan plenamente ocupados. Mayormente se produce un aumento del salario, equilibrando hasta cierto punto el descenso del mismo por debajo del nivel medio en los restantes períodos del ciclo comercial. Al mismo tiempo aumentan significativamente los réditos de los capitalistas. El consumo aumenta regularmente. Los precios de las mercancías también aumentan regularmente, por lo menos en diversos ramos decisivos de los negocios” (pp. 576-7 t. 3 EC).

En este pasaje también considera, igual que en Salario…, que el aumento del salario durante la expansión equilibra su descenso durante otras fases del ciclo. En otro dice que la inflación de precios “se produce conjuntamente con la sobreproducción y la sobre-especulación” (p. 631, t. 3, EC). Y más adelante señala que los precios de mercado superan “los precios reguladores de producción”, o caen por debajo de ellos, “pero estas oscilaciones se anulan recíprocamente” (p. 1092, t. 3).

Explicaciones sobre el comportamiento pro-cíclico de precios

A pesar de referirse en varios pasajes al comportamiento pro-cíclico de los precios, no encontramos en Marx una explicación acabada del mismo. La caída de los precios cuando llega la crisis es explicada por la imposibilidad de realización de los valores. Esto parece claro, pero… ¿por qué la tendencia a que los precios de mercado superen a los precios de producción durante la fase de ascenso? A los efectos de aportar elementos para el análisis, presento algunas explicaciones que se adelantaron en la literatura económica, y la causa que sugiere Marx, vinculada a las oscilaciones de la oferta y la demanda.

Por empezar, los estudios “clásicos” del ciclo económico en el siglo XIX, y principios del XX, de Juglar y Lescure, también registran la tendencia al aumento de los precios durante la fase alcista, y su posterior baja (aquí me baso en Gilles, 2004, pp. 71 y ss.). También el trabajo de Mitchell (1941) registra el alza, aunque con más matices. Pero las explicaciones del porqué son diferentes.

Según Juglar, durante la expansión el crecimiento fuerte y sostenido de la demanda entraña el aumento de precios y salarios; a su vez, el alza de los precios acelera la especulación, lo que infla los beneficios e impulsa a tomar más créditos (para los enfoques de Juglar y Lescure véase Gilles, 2004, pp. 71 y ss.) Sin embargo, la demanda artificial, basada en el crédito y la especulación, finalmente lleva al crack y la crisis.

En cuanto a Lescure, sostiene que en el inicio del ascenso del ciclo los costos permanecen más o menos estacionarios, en tanto los precios se elevan rápidamente, debido a necesidades largamente insatisfechas debido a la depresión. Pero paulatinamente aumentan los alquileres, la tasa de interés y los salarios, por lo cual aumentan los costos (aumento potenciado por el fuerte consumo de materias primas y la necesidad de nuevas inversiones para responder a la demanda). A la vez, la intensificación de la competencia y la saturación relativa de los mercados impide a las empresas aumentar solo moderadamente los precios. Finalmente, cae la rentabilidad, que es el motor del sistema, y se produce la crisis. 

En lo que respecta a Mitchell (1941), sostiene que los precios no siempre aumentan a lo largo de toda la fase expansiva. Es que en el inicio de la recuperación aumenta la demanda, pero también la oferta, y por lo tanto no hay inflación. Incluso puede esperarse una caída de los precios. A esto se suman otros factores, como que durante la depresión pasada pueden haberse roto acuerdos oligopólicos de precios, de manera que la competencia es más intensa; o que, dado el aumento del uso de la capacidad instalada, los beneficios crecen sin necesidad de aumento de los precios. Además, en las etapas iniciales del ascenso las tasas de interés son bajas. Sin embargo, sigue Mitchell, hay un punto crítico de la recuperación a partir del cual la expansión no puede continuar sin que aumenten los precios. Ese punto se alcanza cuando las empresas se ven obligadas a pagar horas extraordinarias de trabajo; a contratar más obreros: e invertir en más equipos. También pueden estar aumentando los precios de las materias primas; y aumentan los intereses por los préstamos bancarios. Por esta razón, Mitchell detecta la suba de precios en la fase más bien tardía de la fase alcista del ciclo. Se trataría de una inflación por aumento de los costos.

Volviendo ahora a Marx, digamos en primer lugar que la inflación “por aumento de costos” (tesis de Mitchell) no parece encajar en su enfoque teórico más general. Como hemos visto, si suben los salarios, dado el valor del dinero, deberían bajar las ganancias y las rentas. Por otro lado, si aumentan los precios de las materias primas, habría un cambio de los precios relativos, pero no necesariamente un aumento general de precios. De la misma manera, el aumento de la tasa de interés afecta el reparto de la plusvalía al interior de la clase capitalista, pero no tiene por qué traducirse en aumento de los precios.

Queda entonces en pie la explicación de ascenso de los precios por presión de la demanda. Es lo que parece insinuar Marx cuando afirma que las diferencias entre oferta y demanda generan las fluctuaciones de los precios de mercado por encima y por debajo de los precios de producción. ¿Qué otra razón puede haber para esas fluctuaciones que no sean las variaciones entre oferta y demanda? La idea sería que, a partir de cierta fase del auge, la demanda, y las anticipaciones de la demanda, van por delante de la oferta, presionando al alza los precios. Lo cual puede ser facilitado por la suba de los beneficios, la expansión del crédito, y a partir de cierto momento, de la especulación. Lo cual llevaría, en una etapa posterior, a la sobreproducción, caída de los precios y de las ganancias. Esta explicación del movimiento de los precios parece ser compartida por Engels, por ejemplo, cuando trata el ciclo y las crisis en el Anti-Dühring.

Deflación, inflación y lucha de clases; el planteo de Keynes

Como hemos señalado, en Salario… Marx parece asumir que durante las crisis y depresiones los salarios monetarios bajan, en alguna proporción que puede ser mayor o menor de lo que caen los precios. Sin embargo, la disminución de los salarios nominales puede generar mayor resistencia de la clase obrera, que la caída del salario real vía aumento de la inflación. Pero Marx no trata el tema (al menos, hasta donde alcanza mi conocimiento). Keynes, en cambio, y a partir de la experiencia británica, fue consciente de que la deflación salarial generaba una agudización del conflicto de clases. Es que con la vuelta, en 1925, al patrón oro a la paridad de preguerra, el Gobierno británico intentó una política de bajas de salarios que fue muy resistida por los trabajadores y desembocó en la huelga general de 1926. También en EEUU las bajas de los salarios nominales provocaron fuertes movimientos de lucha en las décadas de 1870 y 1880.

Basándose en estas experiencias, en la Teoría general… Keynes aboga por “la vía monetaria” para reducir salarios. Dice que los trabajadores “se resisten a permitir reducciones de sus salarios nominales, que nunca o rara vez son de carácter general” (p. 25). Sin embargo, no oponen resistencia a disminuciones del salario real que acompañan al aumento del empleo (a no ser que el salario real caiga tanto que no compense la desutilidad marginal del volumen existente de producción; véase ibid.). Más adelante, dedica el capítulo 19 a las modificaciones en los salarios nominales, y observa que hay dos políticas, la de salarios “flexibles” (bajar los salarios reales vía caída del salario nominal) y la política monetaria. Dice que analíticamente ambas vienen a ser lo mismo, “ya que son medios alternativos para cambiar la cantidad de dinero en términos de unidades de salarios, en otros respectos las separa… un verdadero abismo” (p. 235). Sostiene que no hay forma, en una economía capitalista, de “asegurar reducciones uniformes [de salarios] para cada clase de trabajo” y que esa baja no es justificable “por criterio alguno de justicia social o conveniencia económica y probablemente [sea] completada solo después de luchas desastrosas” (pp. 235-6; énfasis agregado). En cambio, son más factibles los cambios en la cantidad de dinero – por ejemplo, con políticas de mercado abierto. Plantea: “Teniendo en cuenta la naturaleza humana y nuestras instituciones, solo un tonto preferiría una política de salarios flexibles a una política monetaria elástica, a menos que señale las ventajas de la primera que no sea posible obtener con la segunda” (p. 236). 

Es significativo que en Argentina caídas muy profundas de los salarios – en los 1980s; entre 2001 a 2002; entre 2015 y 2021 – se hicieron vía una muy elevada inflación (incluso hiperinflaciones) y los trabajadores pudieron hacer poco para torcer esos movimientos de fondo.

Precisión sobre las fases de alzas y bajas de precios

Precisemos que el movimiento procíclico de los precios en el siglo XIX debería ponerse en el marco de movimientos de precios de tipo Kondratiev, de más largo plazo. Los mismos pueden advertirse en el siguiente gráfico, elaborado a partir de los datos que presenta Triffin, 1968, p. 32. Es claro que estas ondas incluyen los ciclos de negocios, de menor duración.  

Bordo y Filardo (2005) resumen estos movimientos: “Las olas alternantes de inflación y deflación fueron una parte integral del régimen basado en el patrón oro mercancía, con una tendencia general de los precios a caer desde los 1820s [en Triffin desde 1814] hasta mediados de los 1840: precios en suba a partir del descubrimiento, a fines de los 1840, de oro en California y Australia y hasta comienzos de los 1870; después deflación desde 1873 hasta 1896; y finalmente inflación entre 1897 y 1914 luego del descubrimiento de oro en Sudáfrica y Alaska” (p. 9).

Serían necesarios entonces estudios particularizados, que exceden en mucho los marcos de esta nota, sobre los movimientos cíclicos de precios, salarios, ganancias y producción, dentro de las ondas más largas de sesgos inflacionarios o deflacionarios. Solo a título de ilustración, Lewis (1983) señala que con el auge previo a 1873 hubo un gran aumento de los salarios monetarios en EEU, Alemania y Gran Bretaña, junto al ascenso de los precios. A ese ascenso siguió una caída de los salarios monetarios, entre 1873 y 1883, del 16% en Alemania, y del 3% en Gran Bretaña. Sin embargo, en EEUU los salarios monetarios aumentaron 3% en dólares, pero 10% en términos de oro, debido a la deflación. Pero en los otros auges y recesiones del siglo XIX y hasta principios del XX, no hubo movimientos tan bruscos de precios y salarios.

¿Una teoría marxista general de la inflación?

Termino esta nota con una reflexión sobre la posibilidad de elaborar una teoría marxista de la inflación. Una teoría que, por ejemplo, pueda establecer algunas pocas relaciones sistemáticas, del tipo “aumenta la productividad x%, aumenta la masa monetaria y%, la tasa de inflación será z%”.

A título provisorio, adelanto la hipótesis de que no se puede elaborar una explicación general, unitaria, sobre las causas de la inflación (y por ende, de la deflación), dada la cantidad de variables que intervienen en la evolución de los precios, y las relaciones complejas que se establecen entre ellas. Lo cual no significa que los precios no estén determinados por la ley económica. Lo que sí entonces puede dar la teoría son categorías y conexiones entre los factores para hacer un “análisis concreto de la situación concreta”. Que es a lo que parece apuntar, desde el punto de vista del método, la respuesta de Marx a Weston.

Textos citados:

Bordo, M y A. Filardo (2005): “Deflation in a historical perspective”,BIS Working Paper N° 186.

Gilles, Ph. (2004): Histoire des crises en des cycles économiques, Paris, Armand Colin.

Keynes, J. M. (1986): Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, México, FCE.

Lewis, W. A. (1983): Crecimiento y fluctuaciones 1870- 1913, México, FCE.

Marx, K. (1981): Contribución a la crítica de la Economía Política, México, Siglo XXI.

Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.

Marx, K. Salario, precio y ganancia

http://www.ehu.eus/Jarriola/Docencia/EcoMarx/salario,%20precio%20y%20ganancia.pdf.

Mitchell, W. C. (1941): Business Cycle and their Causes, University of California Press.

Triffin, R. (1968): El sistema monetario internacional, Buenos Aires, Amorrortu.

Descargar documento: https://docs.google.com/document/d/1Tz99yVozUtBbyMKnWSAmgVGYM7SA5GYF0HBR4eADV4M/edit?usp=sharing

Written by rolandoastarita

29/03/2021 a 12:09

Publicado en General

11 comentarios

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  1. Hola Profesor

    Después de haber leído sus trabajos sobre la causa de la inflación en Argentina (causa principal la devaluación de la moneda) no logro entender porque en todos los otros paises de américa latina no hay inflación alta hace décadas y si devaluaciones (a excepción de Venezuela)

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    benjamin

    29/03/2021 at 15:09

    • En otros paises no se devalúa la moneda o la devaluación es insignificante. Creo recordar haber visto una comparación entre lo que se devaluó el peso argentino vs otras monedas latinoamericanas, algunas se devaluaron menos de 5% durante la pandemia y otras se valorizaron (creo que había sido el peso uruguayo).

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      Manst

      03/04/2021 at 11:59

  2. Ondas largas? Pensé que habías abandonado esa perspectiva. Yo sí considero que existen, aunque efectivamente como ondas no como ciclos. Por supuesto, no tengo espacio para desarrollar acá, a lo mejor más adelante te envío un correo. Por cierto, y por último, ¿qué opinas del concepto “tasa de inflación de valor” o VRI (siglas en inglés) de Carchedi como base de una “teoría marxista de la inflación”? No tiene mucho misterio, surgiría de sumar el % de cambio del valor agregado (salarios más plusvalor en todas sus formas) y el % de cambio de la M2.

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    luisgac

    30/03/2021 at 21:09

    • Sobre las tesis de las ondas Kondratiev pienso lo mismo que escribí en “Valor, mercado mundial y globalización”. No hay evidencia empírica ni tampoco justificación teórica para sostener esa hipótesis. No entiendo de dónde se saca que yo haya cambiado de opinión.
      Sobre la teoría de la inflación de Carchedi y Roberts: no coincido. Voy a explicarlo en una nota. Aunque de hecho, lo que planteo en esta nota va a contramano de la explicación de C-R.

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      rolandoastarita

      30/03/2021 at 22:54

    • Bueno, puede haber sido un error de interpretación de mi parte. “Es claro que estas ondas incluyen los ciclos de negocios”…¿a qué ondas se refiere? Porque un poco más arriba escribió: “Precisemos que el movimiento procíclico de los precios en el siglo XIX debería ponerse en el marco de movimientos de precios de tipo Kondratiev, de más largo plazo.” A lo mejor, usted se refiere a que existe un movimiento de precios en forma de “ondas largas”, pero el movimiento de los precios puede no reflejar “ondas largas” a nivel de rentabilidad, acumulación y producción.

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      luisgac

      30/03/2021 at 23:08

    • Efectivamente, en el siglo XIX (a partir de los 1930 el asunto parece cambiar) se detectan ondas largas en el movimiento de los precios, como muestra el gráfico. Fue a partir de este movimiento que Kondratieff dedujo que había ondas largas en la acumulación y producción. Pero esto no es así. Por ejemplo, en la década de 1880 la economía de EEUU experimentó un fuerte crecimiento. Sin embargo, globalmente fue de caída de precios. Los partidarios de la tesis de los ciclos Kondratieff sostienen entonces que en esa década la economía estadounidense estuvo en retroceso, o estancada, cuando la realidad es que creció muy fuertemente.

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      rolandoastarita

      31/03/2021 at 08:30

  3. Disculpeme por cambiar de tema, pero en este 2 de abril quería peguntarle cuál es su opinión como marxista sobre los conflictos territoriales entre Estados capitalistas en general y el de Malvinas en particular. Muchas gracias

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    Jrusso

    02/04/2021 at 13:01

    • No solo no soy nacionalista, sino también trato de combatir toda forma de exacerbación de las pasiones nacionales. Es parte de la lucha que debemos librar los socialistas por la independencia política e ideológica de la clase obrera con respecto a la burguesía. Que las Malvinas estén bajo jurisdicción del Estado británico o del Estado argentino no altera en lo más mínimo la situación de la clase obrera británica o argentina. Como podrá imaginarse, esta es una de las principales diferencias que tengo con los partidos y organizaciones de izquierda argentinas, que adoptan posturas patrióticas y exaltan el nacionalismo.

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      rolandoastarita

      02/04/2021 at 14:54

    • Gracias por responder, es verdad, según se lee en Izquierda Diario del PTS enmarcan el reclamo argentino y la propia guerra dentro de la “lucha antiimperialista”. Saludos

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      Jrusso

      03/04/2021 at 01:22

    • Sí, Jrusso. En el caso del PCR, en su discurso típico suele decir que hay guerras justas y guerras injustas. En el caso de la guerra de malvinas se trataría de una guerra “justa”, ya que sería una guerra “antiimperialista”. Librar esa guerra sería un paso más hacia la “segunda independencia”.

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      Tavo

      03/04/2021 at 18:07

  4. Cuestion Malvinas

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    Nico

    05/04/2021 at 16:30


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