Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

Precios y ley económica en “Salario, precio y ganancia” (1)

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En notas anteriores (por ejemplo, aquí), sostuve que, según la teoría marxiana, los precios están determinados por leyes que son socialmente objetivas. Naturalmente, me refiero a los precios de mercancías que pueden ser reproducidas, esto es, que están sometidas a competencia.

En esta nota amplío el tema llamando la atención sobre el trabajo de Marx Salario, precio y ganancia. Se trata del informe presentado por el autor de El Capital, en junio de 1865, en el Consejo General de la Asociación Internacional de los Trabajadores, en crítica a John Weston. Weston sostenía que la lucha por aumentos salariales es inútil porque los capitalistas responden a los aumentos salariales elevando los precios. En su informe, Marx resume su teoría del valor y de la plusvalía y explica, de forma muy accesible, por qué los precios no pueden ser establecidos a voluntad cuando aumentan los salarios. Una cuestión que está íntimamente vinculada a las teorías – en primer lugar la keynesiana – que culpan a los aumentos salariales por la inflación. Dada su extensión, he dividido la nota en partes.

“Salario, precio y ganancia”: argumento de Weston y la respuesta de Marx

Marx comienza su respuesta recordando los dos supuestos de los que partía Weston: a) que en el capitalismo la producción es fija; b) que la suma de los salarios reales también es constante. A partir de aquí, sostenía que cuando los obreros consiguen un aumento de salarios, los capitalistas recobran lo perdido aumentando los precios, y se vuelve a la situación inicial. Es que el aumento de los salarios provocaba el aumento de la demanda de bienes de consumo; pero dado que la producción era fija, subían los precios.

En oposición a Weston, Marx señala que la producción capitalista no es fija, sino aumenta a medida que progresa la acumulación. Pero aun si fuera fija, sigue Marx, es equivocado pensar que los capitalistas pueden aumentar los precios a voluntad para responder a las subas de salarios. Si ese fuera el caso, habría que reconocer que no hay ley económica de los precios y que por lo tanto el capitalista los fija según su capricho (es lo que piensan hoy muchos discípulos de Marx). Escribe: “… la subida de los precios o, dicho en términos más generales, las variaciones de los precios de las mercancías, y los precios mismos de éstas, ¿dependen acaso de la simple voluntad del capitalista o, por el contrario, tienen que darse ciertas circunstancias para que prevalezca esa voluntad? Si no ocurriese esto último, las alzas y bajas, las oscilaciones incesantes de los precios del mercado serían un enigma indescifrable” (Salario… p. 6).

Sostiene entonces que los precios están sometidos a la ley económica. Para mostrar por qué, establece el marco de condiciones en que desarrolla su razonamiento: no hubo cambios en las fuerzas productivas; tampoco en el volumen de capital y trabajo invertidos; “ni en el valor del dinero en que se expresa el valor de los productos” (p. 6; énfasis agregado). Es la manera de analizar en su pureza el efecto del alza de los salarios.

Suponemos entonces que aumentan los salarios y disminuyen los beneficios. Luego, aumenta la demanda de bienes salariales y disminuye la de bienes de lujo. Por lo tanto, aumentan los precios de los primeros, y las ganancias de las industrias que los producen; y disminuyen los precios de los segundos, y las ganancias de las empresas que los producen. Se trasladan capitales a la producción de bienes salariales, aumentando su oferta. Y disminuye la producción de bienes de lujo. Una vez que las producciones se han acomodado a la nueva distribución del ingreso, los precios se reestablecen según la ley del valor. El nivel general de precios, contra lo que afirmaba Weston, no se altera; y la tasa general de ganancia disminuye. No hay nada arbitrario en todo esto.

Otro efecto de cambios en la distribución

En el argumento de Marx que acabamos de presentar, la atención está puesta en la variación de las cantidades producidas por las industrias de bienes salariales y de bienes suntuarios. Pero la explicación puede hacerse más general tomando en cuenta el conjunto de las ramas productivas. Es lo que hizo Ricardo en su crítica a la idea de Smith de que una suba de los salarios provoca una suba del nivel de los precios.

Según Ricardo, dado que en las diferentes ramas de la economía el trabajo humano se combina en diferentes proporciones con los medios de producción, y dada la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia entre las ramas, un aumento de los salarios da lugar a un cambio de los precios relativos, sin que se altere el nivel general de precios. Es que, debido a la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia entre las diferentes ramas, si aumentan los salarios deben aumentar los precios de los productos de las ramas más intensivas en mano de obra; y disminuir los precios de los productos de las ramas más intensivas en medios de producción. Escribe: “… en proporción a la durabilidad del capital empleado… los precios relativos de aquellos bienes en los cuales se empleó dicho capital duradero variarán inversamente a los salarios; bajarán al aumentar los salarios y aumentarán cuando los salarios bajen; al contrario, los producidos principalmente a base de trabajo y con menos capital fijo, o con capital fijo de un carácter menos duradero que el medio en el que se estima el precio, aumentarán al subir los salarios y bajarán cuando los salarios se reduzcan” (Principios.. p. 32). Por otro lado, dada la relación inversa entre salarios y ganancias (dejamos ahora de lado la renta), la tasa media de ganancia disminuye cuando aumentan los salarios.

Marx también sostiene que, ante un aumento de los salarios, cambian los precios relativos, según las industrias sean más intensivas en capital constante o en capital variable (o mano de obra); y el nivel de precios no se modifica. En Teorías de la plusvalía escribe: “… si [la] tasa de ganancia aumenta o disminuye a consecuencia del aumento o la reducción de los salarios, el precio de estas mercancías subirá o bajará en proporción correlativa, es decir, de acuerdo con la parte del precio que resulta de la ganancia calculada sobre el capital fijo” (p. 163, t. 2). Los nuevos precios relativos, y la nivelación de la tasa de ganancia, se impondrían por competencia. Acordando entonces en este punto con Ricardo,, Marx sin embargo lo critica porque confunde el costo de producción [que en El Capital llama precio de producción] con el valor; y la ganancia con la plusvalía. Por eso, observa Marx, Ricardo no investiga “el problema esencial de la conversión de los valores en precios de costo” [precios de producción].

Las condiciones establecidas por Marx en su respuesta a Weston

Destaco la importancia de las condiciones establecidas por Marx en Salario… para refutar la tesis de Weston. En primer lugar, supone que no hay aumento de productividad. Esta condición es importante porque en una situación de aumento de la productividad puede darse el caso – y ha sido frecuente en la historia del capitalismo – que aumente el salario real y aumente la plusvalía relativa. Esto es, la relación estrictamente inversa entre salario y ganancia, que plantea Ricardo, supone que no hay aumentos de productividad. Es una posibilidad, pero no la única, de acuerdo a la teoría de Marx.

Por otra parte, tampoco la relación entre tasa de ganancia y salarios es siempre inversa. Es cierto que, prima facie, al aumento del salario debería corresponderle la caída de la tasa de ganancia, y viceversa. Sin embargo, “la tasa de ganancia puede ser determinada por movimientos en el valor del capital constante, independientemente de los movimientos del salario, de manera que salario y tasa de ganancia pueden moverse en la misma dirección en vez de hacerlo en la opuesta, y ascender o bajar de manera continua” (El Capital, p. 1102, t. 3). Esta complejidad de la relación salario – tasa de ganancia (y por ende precio) contradice la habitual tesis que dice que las variaciones de salarios determinan unívocamente las variaciones de los precios (se amplía más abajo). Anotemos también que contradice la relación inversa, también demasiado mecánica, que establecen Sraffa y sus seguidores entre salario y tasa de ganancia.

La segunda condición planteada por Marx en su respuesta a Weston es que no varíe el valor del dinero. Esto garantiza que la expresión monetaria del nuevo valor agregado se exprese en una suma determinada de dinero que no se modifica por los cambios en la distribución.

Vale la pena detenerse un momento en esta segunda condición, ya que es relevante para los debates sobre las causas de la inflación, y su relación con los salarios. Es que en la historia del capitalismo ha sido frecuente que la baja del salario real haya comenzado por la desvalorización de la moneda, y el consiguiente aumento de precios (el mismo valor agregado se expresa en mayor cantidad de equivalente). En ese escenario los obreros pueden emprender una lucha por recuperar salarios. Luego, si los trabajadores consiguen aumento de sus salarios nominales, puede haber nuevas rondas de desvalorización de la moneda y subas de precios, respondidas por intentos de los trabajadores de recuperar el terreno perdido. Este ha sido un escenario frecuente en Argentina. Por otra parte, es el argumento preferido de los que quieren explicar la inflación por el aumento de salarios. Pero suelen pasar por alto el hecho de que las luchas salariales son en respuesta a la caída del salario real, provocada por la desvalorización de la moneda y la suba de precios.

En cualquier caso, el supuesto de la estabilidad del valor de la moneda es crucial en el razonamiento de Marx (también en el de Ricardo que examinamos en el apartado anterior). Veremos más abajo que esta cuestión está implicada también en las formas en que el capital puede realizar la plusvalía relativa, la cual resulta de los aumentos de la productividad. Sin embargo, en el razonamiento de Marx subyace un problema. Es que cuando se modifica la distribución del ingreso entre salarios y ganancias, los precios relativos se modifican, como vimos, y esto debe afectar también al precio del oro (ya que varía el monto de plusvalía del que se apropian las diversas ramas productivas, incluida la del oro). Es una manera de ver por qué no puede existir una medida invariable del valor. Por lo tanto habría que precisar que cuando se supone que el valor del dinero no se modifica cuando se modifica la distribución del ingreso, se está suponiendo que no se modifica su relación de convertibilidad (sea oficialmente establecida, o de hecho en el mercado) con el metal. Dejo señalado también que en torno a esta cuestión es imposible exagerar la importancia de la crítica de Marx a la teoría cuantitativa del dinero.

Los dos enfoques de Adam Smith sobre el precio

Como señala Marx en Salario…  en esencia Weston pensaba a los precios como formados por la suma de partes: salarios + ganancias (+ renta, si la incluimos). De ahí que concluyera que si aumentaban los salarios aumentaban los precios. En este respecto, es conveniente recordar las dos concepciones sobre el precio que anidan en La riqueza de las naciones, de Adam Smith.

Por un lado, Smith sostiene que el valor del producto se resuelve en salarios + ganancias + renta (a lo que debería agregarse el capital constante, que no toma en cuenta). Por otra parte, dice que el valor se integra por la suma de salarios, ganancias y renta, siendo estas partes originarias. Las dos concepciones pueden verse, por ejemplo, en los siguientes pasajes: “En toda sociedad… el precio de cualquier mercancía se resuelve en una u otra de esas partes [se refiere a salario, ganancia y renta] o en las tres a un tiempo…” (p. 50). Luego: “Salarios, beneficio y renta son las tres fuentes originarias de toda renta y de todo valor de cambio” (pp. 51-2; énfasis añadido).

Es claro que estas dos afirmaciones no son equivalentes. Es que en el primer caso el precio está determinado por el tiempo de trabajo empleado en la producción, y se divide en salario y ganancia (dejemos de lado ahora la renta y el capital constante). De ahí que Ricardo y Marx sostengan que, si aumenta un componente, los precios en general no tienen por qué aumentar. En cambio, si se afirma que el precio se compone del salario y la ganancia, si varía algún componente, el nivel de precios debe variar en la misma dirección. Por ejemplo, y de acuerdo a esta segunda concepción, escribe Smith: “El precio natural varía con la tasa natural de cada una de sus partes componentes: salarios, beneficio y renta…” (p. 61). En Teorías de la plusvalía Marx comenta estas dos concepciones:

“Adam Smith explica primero que el valor de cambio se resuelve en cierta cantidad de trabajo, y que después de deducir las materias primas, etcétera, el valor contenido en el valor de cambio se resuelve en la parte del trabajo que se paga al trabajador y en la parte que no se le paga, compuesta de ganancia y renta del suelo…. Después de demostrar esto, da media vuelta de repente y en lugar de resolver el valor de cambio en salarios, ganancias y renta del suelo, declara que estos son los elementos que constituyen el valor de cambio, los convierte en valores de cambio independientes que constituyen el valor de cambio del producto; constituye el valor de cambio de la mercancía con los valores de los salarios, la ganancia y la renta del suelo, que se determinan independientemente y por separado. En lugar de tener su fuente en el valor, se convierten en la fuente de este” (pp. 184-5, t. 2).

La crítica de Marx a la concepción del precio como suma de partes

Es claro que la idea de que el precio se forma a partir de la suma de partes independientes desconoce que el valor agregado, o valor nuevo añadido (lo que en las cuentas nacionales aparece como producto neto) debe ser el punto de partida, no de llegada. Es que ese valor agregado solo es generado por el trabajo (socialmente necesario). Por lo tanto, “está dado”. Escribe Marx: “Primero, pues, está dada la masa de valor de las mercancías que se distribuye en salario, ganancia y renta, esto es, el límite absoluto de la suma de las porciones de valor de esas mercancías” (El Capital, p. 1090, t. 3). Señala asimismo que también las variables de la distribución tienen límites. Por ejemplo, el salario tiene un mínimo físico por debajo del cual la fuerza de trabajo no se reproduce. Pero lo importante ahora es destacar que, por la misma ley del valor trabajo, “el valor de las mercancías es la magnitud previa, la suma del valor global de salario, ganancia y renta, cualquiera sea la magnitud relativa de los mismos. En aquella falsa concepción [se refiere a la idea del precio como suma de partes] salario, ganancia y renta son tres magnitudes autónomas de valor cuya magnitud global produce, limita y determina la magnitud del valor mercantil” (p. 1095, ibid.). Además, si se sostiene que las partes componentes son magnitudes autónomas de valor, se presenta el problema de explicar qué determina esos valores. Por caso, qué determina el valor del trabajo, o sea, el salario (volvemos más abajo sobre esta cuestión).

Obsérvese también que la noción del precio como suma de partes independientes alimenta la idea de una “justa remuneración” para cada uno de los “factores de producción”.  En palabras de Marx, “la tierra se convierte en la fuente de la renta, el capital en la fuente de la ganancia y el trabajo en la del salario” (Teorías… p. 374, t. 3). Cada uno de los factores aparece desligada de las relaciones sociales de producción. De ahí que son expresiones fetichizadas. “… en esta trinidad económica como conexión de los componentes del valor y de la riqueza en general con sus fuentes, está consumada la mistificación del modo de producción capitalista, la cosificación de las relaciones sociales…” (El Capital, p. 1056, t. 3). Aquí no hay oposición, sino colaboración de las partes – el capital y el trabajo – que concurren a la formación del valor mercantil.

Textos citados

Marx, K. (1974): Teorías de la plusvalía, Buenos Aires, Cartago.

Marx, K. (1999): El Capital, México, Siglo XXI.

Marx, K. Salario, precio y ganancia, http://www.ehu.eus/Jarriola/Docencia/EcoMarx/salario,%20precio%20y%20ganancia.pdf.

Ricardo, D. (1985): Principios de Economía Política y tributación, México, FCE.

Smith, A. (1987): Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, México, FCE.        |

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Written by rolandoastarita

08/03/2021 a 11:31

Publicado en Economía

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9 comentarios

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  1. Prof. Astarita,

    No entiendo por qué Marx considera que Ricardo confundió el costo de producción con el valor. Ricardo no distingue entre valor, valor de cambio y costo de producción (que también llama precio natural o necesario), puesto que lo que se propone explicar son los precios relativos de las mercancías.

    Tampoco entiendo el comentario referido a que Ricardo no investiga la conversión de valores en precios de costo. Éste último no incluye la tasa general de ganancia. Por lo tanto, el precio de costo no es equivalente al concepto de costo de producción de Ricardo, que Marx denomina precio de producción.

    Le agradecería si me pudiera explicar esos puntos.

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    • Debería desarrollar la explicación en una entrada. Pero presento el argumento de manera sintética, tomando el ejemplo que presenta Ricardo en la sección 4 del cap. 1 de Principios… . Es el ejemplo de, por un lado, el fabricante que durante el primer año construye la máquina, y en el segundo año produce tejidos empleando obreros y la máquina; y por el otro el agricultor que solo emplea obreros. Ambos emplean la misma cantidad de trabajadores. Según la teoría del valor trabajo, en los dos años se produjo el mismo valor en las dos industrias (como dice Ricardo, “los capitalistas emplean exactamente la misma cantidad de trabajo anual para la producción de sus bienes”). Sin embargo, sigue Ricardo, “los bienes que producen difieren en su valor, por razón de las distintas cantidades de capital fijo, o de trabajo acumulado, respectivamente utilizada por cada uno” (p. 26 de la edición FCE). Pues bien, aquí está el problema. Marx distingue valor y precio de producción, y por lo tanto en su razonamiento es que en las dos industrias se produjo el mismo valor, pero los respectivos precios de producción difieren. En Ricardo, lo que ocurre es una diferencia de valor (repito, dice que “los bienes que producen difieren en su valor”). Esto porque, en su opinión, el precio de venta (cuando coincide con el “costo de producción”) es el valor de la mercancía.

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      rolandoastarita

      08/03/2021 at 14:36

  2. Gracias por su respuesta, Profesor.

    No me parece que el ejemplo numérico en la sección IV del capítulo 1 de los Principios sea un problema para la teoría del valor de Ricardo. Como éste reconoce, el grano y el tejido tienen que tener diferentes precios naturales para compensar por la diferencia de tiempo en que se emplea el capital en la producción de ambas mercancías. Ricardo diría, por tanto, que el grano y el tejido tienen distinto valor, aunque requieran la misma cantidad de trabajo. El objetivo del ejemplo numérico era demostrar precisamente eso.

    Marx, en cambio, define el valor como la cantidad de trabajo socialmente necesario contenido en la mercancía. Por tanto, él afirmaría que el tejido y el grano tienen el mismo valor, pero no pueden tener el mismo valor de cambio o precio de producción, que es sólo otro nombre para el precio natural o costo de producción de Ricardo.

    Me parece, por tanto, que la diferencia entre Ricardo y Marx en ese punto es meramente semántica y superficial sin consecuencias prácticas.

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    • Opino que no es una diferencia semántica. Es que, según Ricardo, el valor puede tener una causa distinta del trabajo humano. Con ello deja abierto el camino para que el ataque a la teoría del valor trabajo. No es casual que incluso algún neoclásico haya ironizado el asunto diciendo que la teoría de Ricardo es una teoría del valor trabajo al 93% (por aquello de que los valores oscilaban un 6 o 7% con respecto al valor establecido por el tiempo de trabajo). Es también lo que llevó a sostener que Marx abandonó la teoría del VT en el tomo 3 de El Capital.
      Si en cambio se plantea que la única fuente del valor es el trabajo humano, el valor agregado no se altera por el hecho de que se distribuya entre las ramas productivas, y la ley del valor trabajo gobierna los precios de producción. Pero para esto hay que distinguir precio de producción y valor. Que es lo que no hace Ricardo.

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      rolandoastarita

      09/03/2021 at 08:21

  3. Eso de que Ricardo tenía una teoría del valor trabajo del 93% lo afirmó George J. Stigler, que no era precisamente un experto en la materia.

    Ricardo se propuso analizar el valor de cambio de las mercancías, y desde un inicio declaró lo siguiente:

    “Possessing utility, commodities derive their exchangeable value from two sources: from their scarcity, and from the quantity of labour required to obtain them” (Principles, p. 12).

    No se puede afirmar que el trabajo es la única fuente del valor de cambio de las mercancías.

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    • “No se puede afirmar que el trabajo es la única fuente del valor de cambio de las mercancías”. Esa es la posición de Ricardo. no de Marx. Ni siquiera en su formulación. No es casual que Marx criticar a Ricardo por no examinar la relación entre forma (valor de cambio) y contenido (valor, tiempo de trabajo). Pero por eso mismo Ricardo no analiza la relación entre valor y precio de producción. Por supuesto, no pido que coincida con Marx, lo que intento es explicar por qué la crítica de Marx a la que hago referencia en la nota. Y en ese respecto, la ironía de Stigler no estuvo del todo desacertada.

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      rolandoastarita

      09/03/2021 at 10:57

  4. Tengo una duda profesor, cuál es esa ley económica objetiva que determina la producción y los precios relativos? La ley de precios de producción?

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    MarxianoSraffiano

    13/03/2021 at 08:45

    • La ley económica es la ley del valor trabajo; la formación de los precios de producción se explica por esa ley.

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      rolandoastarita

      14/03/2021 at 14:44

  5. A medida que la division social del trabajo se hace más profunda, tecnología, procesos productivos secretos, etc cada vez es más dificil que se igualen las tasas de ganancia de todos los sectores y eso, de algún modo, implica que la ley del valor no se cumpla.
    La division social del trabajo es muchisimo más compleja hoy que en la época de Marx, si hago fideos y hay más tasa de ganancia haciendo antivirus no puedo vender mi fabrica y ponerme a hacer antivirus. Tendria que tener un capital plastilina que pudiera adaptarse a cualquier rama y a cualquier método de producción, ese supuesto no lo tienen ni siquiera los neoclásicos.
    Esa es mi crítica a la ley del valor de William Petty, muy válida en el contexto que se enunció, hoy estamos en otro contexto muy distinto.

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