Rolando Astarita [Blog]

Marxismo & Economía

La teoría marxista de la acumulación y crisis (7)

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La parte 6 de la nota, aquí

El profit squeeze a la luz de la evidencia empírica anterior a 1930

 En la entrada anterior planteé que Marx no explicó las crisis del siglo XIX por presión salarial y estrangulamiento de las ganancias. Tengamos presente que, según Aftalion, hubo crisis en 1847, 1857, 1864-66, 1873 y 1881-82. A estas podemos agregarle, siguiendo a Lescure, la de 1825, que habría sido la primera crisis verdaderamente de sobreproducción (las crisis del Antiguo Régimen eran de escasez); y la crisis de 1837, que se habría debido, esencialmente, a problemas en la balanza de pagos de EEUU. Después de la muerte de Marx se registran las crisis de 1890 y 1907.

Para nuestra discusión, lo central es que no hay evidencia empírica del mecanismo postulado por la tesis del profit squeeze. Es que si bien los salarios tendieron a aumentar en las fases de prosperidad, también lo hicieron los precios, de manera que no necesariamente las ganancias fueron estranguladas por la suba salarial. Según Aftalion (1913), en Inglaterra entre 1850 y 1907 el alza media de los salarios durante la prosperidad fue 12%, mientras que el alza media del conjunto de los precios fue 17%. En EEUU, entre 1870 y 1907 el alza media de los salarios durante la prosperidad fue 10% y los precios subieron 13%. Aftalion también señala que en las fases de ascenso el alza de los precios era acompañado por un alza más que proporcional de las ganancias. Por eso durante la prosperidad aumentan todos los ingresos monetarios, liderados por los beneficios del capital. Los ingresos de la clase obrera crecen porque aumenta el empleo (se reduce la desocupación) y porque hay un aumento de la tasa salarial. No parece haber entonces mucho soporte empírico para la tesis del profit squeeze. El hecho de que Marx no haya explicado las crisis que tuvo ocasión de seguir “en vivo y en directo” obedecería entonces a esta causa.

Lo anterior se complementa con Lescure (1932). Si bien este presta menor atención sistemática a la relación salarios / precios / ganancias, señala que en la crisis de 1847, los salarios aumentaron en Francia, en la fase de prosperidad que precedió a la crisis, pero también aumentaron los precios, y hasta las vísperas del estallido los ingresos de las compañías ferroviarias – la inversión ferroviaria había sido un motor del crecimiento- se mantuvieron elevados. Algo similar ocurrió en Inglaterra. De hecho, la crisis estalló más bien producto de la sobreinversión, o sobreacumulación. Un hecho que registró también Marx, tanto en sus escritos tempranos sobre esta crisis, como en sus escritos maduros, de los borradores de los tomos 2 y 3 de El Capital (un dato significativo para la discusión sobre si Marx modificó su explicación de las crisis en las décadas de 1860 y 1870; volveré sobre ello más adelante).

Algo similar explica Lescure sobre la crisis de 1857 (la primera que considera “mundial”, ya que afectó a Inglaterra, Francia, EEUU, Alemania y Holanda). En la fase de prosperidad la acumulación tuvo como ejes ferrocarriles, metalurgia, minería de carbón y hierro, construcción (crecieron vertiginosamente las ciudades, en especial en EEUU) y producción de oro (en California y Australia). Siempre según Lescure, en Francia, Inglaterra y EEUU aumentaron los salarios, pero también los precios, por lo cual, y tal como lo registra Aftalion, no habría habido necesariamente un estrangulamiento de las ganancias por alza de salarios. Más aún, Lescure señala que en Francia los salarios reales disminuyeron durante la prosperidad, debido al aumento de los precios.

En cuanto a la crisis de 1873, en la fase de prosperidad los salarios aumentaron fuertemente en Alemania, Inglaterra y EEUU; aunque también lo hicieron los precios. Lescure señala que en Alemania los obreros trabajaban a bajo ritmo, lo que seguramente afectó la rentabilidad del capital. Pero también se elevaron los precios, como había ocurrido en anteriores expansiones. De hecho, las ganancias –en particular, de las empresas ferroviarias- comenzaron a debilitarse desde fines de 1872, fundamentalmente por bajos rendimientos de las últimas inversiones realizadas. Un fenómeno que suele acompañar a la sobreacumulación de capital. Destaquemos que no encontramos que Marx haya explicado esta crisis –la más profunda del capitalismo de las anteriores a 1930- por presión salarial.

La crisis de 1930

La crisis estadounidense de 1930 tampoco parece encajar en la tesis del profit squeeze. Según Corey (1934), hubo una fuerte recuperación de los salarios entre 1921 y 1923, pero entre 1923 y 1929 el alza de los salarios se estancó (y con ello se retrasó el consumo de masas con respecto a la producción). El estancamiento de los salarios también es registrado por Smiley: El salario semanal promedio de trabajadores masculinos calificados y semi-calificados de 25 industrias manufactureras fue $29,16 en 1920; $26,19 en 1921; $30,93 en 1923; y $32,60 en 1929 (dólares deflacionados por el IPC). Las cifras para los trabajadores masculinos no calificados fueron $22,28 en 1920; $19,41 en 1921; $22,37 en 1923; $24,40 en 1929. De manera que entre 1923 y 1929 el ingreso semanal real de los trabajadores masculinos calificados y semi-calificados aumentó 5,3%, y el de los trabajadores no calificados 8,7%. La mayor alza de los salarios de los trabajadores no calificados puede haberse debido en parte a las restricciones a la inmigración descendió, debido a leyes más estrictas. Por otra parte, el salario semanal de las mujeres en la producción manufacturera (también para 25 industrias) aumentó 1,7%, también entre 1923 y 1929.

La contención de los salarios estuvo acompañada de un fuerte incremento de la productividad, y por lo tanto, de los beneficios, que entre 1923 y 1929 aumentaron más que los salarios. De hecho, en 1929 los beneficios eran 41,1%  superiores a los de 1923. Los salarios totales en 1929 eran 12,4% mayores que en 1923. En 1929 los salarios industriales eran prácticamente iguales a los de 1923. Entre 1924 y 1928 el promedio de los salarios industriales fue solo 0,5% superior al de 1923 (Corey, pp. 71-2). En 1929 los beneficios de la industria eran 22,9% más elevados que en 1923; pero los salarios solo 6,1% más elevados. “La creciente productividad del trabajo fue acompañada por mayores beneficios y menores salarios” (p. 67, ibid.). La proporción salarios/valor agregado bajó de 42,7% en 1923 a 36% en 1929. En este último año la tasa de plusvalía calculada por Corey era 27,1% superior a la de 1923 (p. 83, ibid.). En el mismo sentido, Temin sostiene que la distribución del ingreso había empeorado a finales de los 1920. La participación de los beneficios en el ingreso aumentó cinco puntos porcentuales en la década de los 1920. De hecho, la desigualdad alcanzó su pico justo al comienzo de la Gran Depresión (pp. 4 – 5).

Las crisis en EEUU de posguerra y la tesis del profit squeeze

Veamos ahora la validez de la tesis del profit squeeze a la luz de las crisis en Estados Unidos de posguerra. Utilizamos los datos del ciclo de la National Bureau of Economic Research, por un lado. Y el cálculo del Bureau of Labor Statistics de la participación de los salarios en el producto bruto (está calculada desde 1947). La participación de los salarios en el producto puede considerarse un proxy de la tasa de plusvalía. Lo importante es que si la tesis del profit squeeze tiene validez general, deberíamos registrar un fuerte aumento de la participación de los salarios en el producto en el período previo al inicio de las recesiones. He tomado entonces la evolución del ratio salarios / producto en los 12 meses que preceden al inicio de cada recesión.

Según la NBER, las recesiones en EEUU fueron
Julio 1953 – mayo 1954
Agosto 1957 – abril 1958
Abril 1960 – febrero 1961
Diciembre 1969 – noviembre 1970
Noviembre 1973 – marzo 1975
Enero 1980 – julio 1980
Julio 1981 – noviembre 1982
Marzo 2001 – noviembre 2001
Diciembre 2007 – junio 2009

La evolución de la ratio salarios / producto muestra que el aumento más significativo ocurrió en el año que precedió a la recesión iniciada en diciembre de 1969: del último trimestre de 1968 al último de 1969, la participación de los salarios pasó del 62,4% al 65%. Es un aumento de 2,6 puntos porcentuales. Coincide con un período de fuerte conflictividad social y política (por caso, la oposición a la guerra en Vietnam) y organización obrera. Las quejas de las patronales sobre la indisciplina en los lugares de trabajo fueron muy generalizadas en aquellos años. Este es entonces un elemento de verdad contenido en la explicación de la crisis por presión salarial y, más en general, por intensificación de la lucha de clases.

En otros casos, el aumento existe, pero es bastante menor: en los 12 meses que preceden a la recesión iniciada en abril de 1960 se eleva 1,7 puntos; y en el año que precede a la crisis de 1973 sube 1,1 puntos porcentuales. Parece discutible si estos aumentos han sido la causa principal de las recesiones que siguieron; en particular, la de 1973-5. Sin embargo, y tal vez más importante, en las restantes recesiones las variaciones han sido de mucha menor cuantía. Así, en el período que precedió a la recesión de 1953 la ratio aumentó 0,6 puntos porcentuales; previo a la crisis iniciada en enero de 1979 lo hizo 0,2 puntos; previo a la crisis de 1989 aumentó 0,9 puntos; previo a la crisis iniciada en marzo de 2001 aumentó 0,6 puntos. Por otra parte, en el año que precedió a la recesión iniciada en agosto de 1957 la ratio cayó 0,4 puntos. Y, posiblemente más significativo, en el año que precedió al inicio de la recesión de 2007-9, la ratio cayó 0,3 puntos porcentuales.

Tendencia de largo plazo

Agreguemos que la crisis de 2008-9 ocurre en un marco de tendencia descendente de la participación de los salarios en el producto de Estados Unidos, como se puede ver en el siguiente gráfico. El dato es relevante con respecto a los marxistas que sostienen que, en el largo plazo, opera una tendencia a la caída de la tasa de ganancia como resultado de la presión de la lucha de clases. Examinaremos con alguna extensión esta tesis cuando discutamos el enfoque de la crisis de Bell y Cleaver (2002).

En definitiva, si bien la presión salarial en la fase última de la prosperidad pudo haber tenido alguna influencia en el debilitamiento de la tasa de ganancia, la evidencia no avala una explicación general de las crisis capitalistas del tipo de la profit squeeze. Por otra parte, tampoco se advierte que haya un aumento de la tasa de plusvalía (si consideramos a la participación de los salarios en el producto un proxi de la misma) que pudiera ser un factor contrarrestante de la caída de la tasa de ganancia.

Textos citados:
Aftalion, A. (1913): Les crises périodiques de surproduction, University of Toronto.
Bell, P. y H. Cleaver (2002): “Marx’s Theory of Crisis as a Theory of Class Struggle”, The Commoner, Autumn,  https://www.researchgate.net/publication/246771683_Marx’s_crisis_theory_as_a_theory_of_class_struggle/link/53d1b6dd0cf220632f3c496b/download.
Corey, L. (1934): The Decline of American Capitalism, Nueva York, Covici Friede Publishers.
Lescure, J. (1932): Les crises générales et périodiques de surproduction, Paris, Domat-Montchrestien.
Smiley, G. “The US economy in the 1920s”, https://eh.net/encyclopedia/the-u-s-economy-in-the-1920s/.
Temin, P. (1994): “The Great Depression”, NBER, Historical Paper Nº 62.

Descargar el documento: varios formatos siguiendo el link, opción Archivo/Descargar Como: La teoría marxista de la acumulación y crisis (6)

Written by rolandoastarita

24/01/2020 a 18:52

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6 comentarios

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  1. Hola Rolo hay algo que no me queda claro, si la participación de los salarios en el producto bajó no significa eso que aumentó la participación de los beneficios (o ganancias) en el producto? Eso no seria una causa contrarrestante a la caida de la tasa de ganancia?

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    German

    25/01/2020 at 13:50

    • Sí, el aumento de la tasa de plusvalía (que se expresa, aunque no en forma directa, en la caída de la participación del salario en el producto) contrarresta la caída de la tasa de ganancia.

      Me gusta

      rolandoastarita

      25/01/2020 at 17:46

  2. Interesante artículo. ¿Usted considera que habrá crisis y recesión en 2020? Hace poco el FMI hizo una advertencia acerca de esto… en caso que la respuesta sea positiva, ¿de qué tipo de crisis estaríamos hablando? ¿Se puede hablar de crisis de superproducción? ¿Hay presión salarial fuerte? (no lo creo, pero usted dirá). Me parece que se están dando una serie de eventos totalmente diversos que podrían repercutir negativamente en los mercados: el hecho de que a Sanders le está yendo mejor de lo esperado, la pérdida de un cuarto de la producción porcina en China por la fiebre porcina africana (no es el coronavirus) y el aumento al doble de los precios de la carne de cerdo en dicho país, la falta de liquidez en el circuito interbancario ya abordada por usted (aquí un análisis que sostiene que la crisis fue producto de una retirada enorme de liquidez de parte del JP Morgan para recompra de acciones: https://www.ccn.com/jp-morgan-caused-repo-market-stress-so-the-bank-can-buy-back-shares-analyst/) o el grave riesgo de escalada con Irán (ayer murió otro marine, de 22 años y de apellido Moore, esta vez en Deir Ez Zor, este de Siria, declarado “accidente” por el Pentágono, “casualmente” cuando el Consejo Militar de Deir Ez Zor -apoyado por EEUU- mantuvo un enfrentamiento con una milicia proxy iraní en dicha provincia, cosa que no ocurre casi nunca… entiendo que las empresas estadounidenses de gas y petróleo por fracking necesitan desesperadamente un aumento en los precios internacionales para no ir a la ruina, pero no sé si tienen la suficiente capacidad de lobby como lo tienen las petroleras tradicionales)… Hay quienes dicen que la siguiente crisis marcará el fin del verano de Kondratiev coincidente con la hegemonía de Estados Unidos y dará lugar a su definitivo declive y posterior apertura de un nuevo ciclo Kondratiev… me gustaría escuchar su opinión al respecto. Un saludo cordial

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    Gogol

    26/01/2020 at 09:15

  3. Hola.

    Un comentario sobre la “Cuarta Revolución Industrial”. Parece que -en Europa al menos- va más despacio de lo que se esperaba por el bajo nivel de inversión productiva.

    Relacionado con ello, ¿cómo incide en las acumulaciones y crisis actuales la intensidad de capital? Cuando ya se habla de fábricas sin trabajadores ¿sería esto posible de acuerdo con la teoría marxista, según la cual no hay beneficio sin trabajadores? ¿Es posible que este factor esté siendo un obstáculo a que los capitalistas inviertan en automatización y robotización?

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    Ugaitz

    26/01/2020 at 14:24

  4. Buenos días Rolando, quería hacerle una consulta un tanto fuera de tópico en relación a ésta entrada particular. Desde los tiempos en las elecciones estoy notando un movimiento creciente de la mirada libertaria en lo más chicos donde autores como Javier millei y Diego Giacomini entre otros, me llevó a pensar que sería interesante que usted analice esta postura/paradigma económico en el blog.

    Un saludo.

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    Fabricio

    30/01/2020 at 10:42

    • Efectivamente, creo que esta corriente tiene una audiencia en crecimiento. Incluso algún amigo, que es de izquierda, me dice que sus hijos siguen y aplauden los argumentos de Milei. Cuando estuve en España me dijeron que allí también están en ascenso en las universidades. En el blog publiqué varias notas en polémica con los austriacos (incluyo la nota sobre la teoría del capital de Böhm Bawerk). Si pones en el buscador “austriacos” salen varias de ellas. También tengo la intención de incluir una entrada con la crítica a la teoría de las crisis de los austriacos (Hayek) en la serie que estoy escribiendo sobre la teoría marxista de la acumulación y la crisis (hay algunos despistados que piensan que la teoría de la crisis de Marx es una especie de copia de la teoría austriaca).

      Por ahora estoy con muchas cosas, pero mi intención es ampliar la crítica a los austriacos. En particular, hay un tema que es necesario tratar. Se refiere a la crítica a la burocracia estatal y al estatismo en general. La izquierda, al adoptar un enfoque estatista burgués, o estatista burocrático, abandonó por completo la crítica al Estado, a los gastos improductivos de esa gigantesca máquina burocrática y represora, regalando ese terreno a los neoliberales (que por lo demás, hacen una crítica completamente demagógica y superficial). Al respecto habría que recordar las críticas demoledoras de Marx al aparato de parásitos y burócratas que viven succionando riqueza a través de las instituciones del Estado (véase, por ejemplo, “La lucha de clases en Francia”).

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      rolandoastarita

      30/01/2020 at 12:54


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